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Colombia reorienta su cooperación internacional con nuevos socios y nuevas rutas

Representantes de Cancillería, la embajada de China, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia y la sociedad civil debatieron el nuevo mapa de la cooperación Sur-Sur y las oportunidades para el país.

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Redacción Región en Acción
20 de mayo de 2026 - 03:55 p. m.
La discusión se dio en un contexto marcado por la transformación del escenario geopolítico.
La discusión se dio en un contexto marcado por la transformación del escenario geopolítico.
Foto: Richard Alberto León Muñoz
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El auge de economías emergentes como China y el fortalecimiento de alianzas entre países del sur global están transformando la manera en que se mueve la cooperación internacional. Colombia intenta posicionarse en ese nuevo escenario con una apuesta que ya no lo limita al rol de país receptor de recursos, y más bien lo transforma en uno con amplia capacidad de exportar conocimiento, experiencias y metodologías en distintos ámbitos.

Ese giro en la fórmula de cooperación internacional fue el centro de la conversación del panel “Nuevos socios, nuevas rutas”, organizado en Bogotá por la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC Colombia) y El Espectador y que reunió a representantes del Gobierno colombiano, la embajada de China en el país y beneficiarios de programas de intercambio.

En el encuentro participaron el vicecanciller, Mauricio Jaramillo, el embajador de la República Popular China en Colombia, Zhu Jingyang, Daniel Rodríguez, director de Cooperación Sur Sur de APC Colombia y Daniel Jiménez, uno de los exbecarios de los programas de formación impulsados entre ambos países. La discusión se dio en un contexto marcado por la transformación del escenario geopolítico global y por la creciente relevancia de la cooperación Sur-Sur.

Según explicó el viceministro Jaramillo, durante décadas la cooperación estuvo basada en una lógica vertical en la que países desarrollados entregaban recursos y los países del sur recibían asistencia, pero que ese esquema comenzó a cambiar por la reconfiguración de fuerzas internacionales y por el ascenso de economías emergentes.

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Yo resaltaría como un proceso importante en Colombia la diversificación de nuestra política exterior que nos ha hecho ver a otros socios aparte de los tradicionales y eso ha hecho que lo que antes era una simple transferencia de recursos del norte al sur, hoy tenga otros matices. Hoy lo que está en boga y es una realidad -creo yo irreversible- es la cooperación Sur-Sur porque nosotros como Estados del sur global tenemos la posibilidad no solamente de transferir recursos entre nosotros, sino de intercambiar experiencias, trayectorias y saberes”, explicó el viceministro.

En ese nuevo tablero, China aparece como uno de los actores más relevantes. El embajador de ese país, Zhu Jingyang, aseguró que el crecimiento de las economías emergentes está modificando el mapa de la cooperación internacional y que hoy los flujos de recursos y conocimiento son “multidimensionales”.

“Con el cambio del nuevo escenario internacional, el flujo de fondos para cooperación internacional hoy por hoy presenta un patrón multidimensional en el sentido en que los flujos capitales van en varias direcciones. En ello, se destaca la cooperación Sur-Sur. O sea, los países emergentes, países del sur global están colaborando con mayor fuerza y esta colaboración representa un porcentaje creciente en el desarrollo, en el mapa global de la cooperación internacional”, indicó.

Además, destacó la adhesión de Colombia a la Franja y la Ruta —que cumple su primer año— como plataforma para ampliar comercio, inversiones y cooperación técnica, con una visión, subrayó, de mediano y largo plazo.

El embajador Zhu ubicó este cambio en el contexto del ascenso colectivo de las economías emergentes y presentó la propuesta china como complementaria, no competitiva, a los socios tradicionales de Colombia, al tiempo que subrayó que el trabajo conjunto con Colombia busca llegar también a los territorios y no quedarse únicamente en las grandes ciudades. “La cooperación internacional debe atender la necesidad real del país”, señaló durante el panel.

Uno de los puntos centrales de la conversación fue precisamente el papel de las regiones. Tanto APC Colombia como la Cancillería insistieron en que la cooperación internacional está dejando de diseñarse exclusivamente desde Bogotá. Ahora, explicaron, los territorios identifican directamente sus necesidades y participan en la construcción de proyectos y programas de formación.

Daniel Rodríguez, director de Cooperación Sur-Sur de APC Colombia, aseguró que el nuevo paradigma de cooperación obliga a redefinir qué tipo de apoyos deben venir desde afuera y cuáles deben ser asumidos directamente por los Estados. “El primer cambio de mentalidad es identificar muy bien qué recursos, incluso recursos de conocimiento o recursos técnicos, deberían estar destinados por parte de los gobiernos nacionales y qué sí debemos traer desde afuera”, señaló durante el panel.

Además, explicó que uno de los cambios más profundos del escenario internacional es la aparición de nuevos actores dentro de la cooperación. “Ya ningún actor está vetado, todo el mundo tiene la oportunidad de participar en la cooperación internacional”, afirmó.

El ejemplo del enfoque territorial es en parte el caso de Daniel Jiménez, exbecario de un programa de formación en turismo realizado en China. Jiménez explicó que el grupo con el que participó estaba compuesto por representantes de comunidades indígenas, afrodescendientes, autoridades locales y actores turísticos de distintas regiones del país. Para él, el verdadero impacto de la cooperación ocurre cuando el conocimiento adquirido se comparte después con las comunidades y los equipos de trabajo en los territorios.

“La cooperación realmente es efectiva cuando las comunidades se forman a través de la cooperación internacional (...) y esto repercute en que sus núcleos cercanos, sus equipos de trabajo, sus comunidades también se vean beneficiados por la apropiación del conocimiento”, afirmó.

Durante la conversación también se discutió cómo Colombia ha comenzado a exportar conocimiento y no solo materias primas. Rodríguez mencionó experiencias colombianas que hoy son replicadas en otros países, como modelos de transporte masivo, políticas de cuidado, metodologías de construcción de paz e incluso estrategias de gestión institucional desarrolladas por la Policía Nacional.

Hacia el cierre del panel, los participantes coincidieron en que la cooperación internacional atraviesa una transición profunda. Más allá de la ayuda económica tradicional, el nuevo escenario apunta a redes de intercambio de conocimiento, innovación, formación técnica y construcción conjunta de capacidades entre países que enfrentan desafíos similares.

La apuesta, dijeron, es que Colombia pueda consolidarse como un actor dual: un país que sigue recibiendo cooperación, pero que al mismo tiempo exporta experiencias en temas como paz, desarrollo territorial, políticas sociales y gobernanza local. En otras palabras, una cooperación donde el intercambio ya no ocurre solamente de norte a sur, sino también —y cada vez más— entre los países del sur global.

Por Redacción Región en Acción

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