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En distintos puntos del país, servidores públicos, líderes sociales, jóvenes y académicos discuten problemas concretos de sus territorios para convertirlos en proyectos viables. La cooperación internacional, durante años percibida como un campo técnico y distante, empieza a tomar forma en ejercicios prácticos, conversaciones horizontales y soluciones construidas desde lo local.
A este giro contribuye la estrategia impulsada por la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC Colombia), en el marco del Sistema Nacional de Cooperación Internacional de Colombia (SNCIC), que pone el foco en el fortalecimiento de capacidades con el objetivo de que la cooperación tenga impacto real en los territorios.
El punto de partida ha sido la formación. En alianza con la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), APC Colombia viene realizando el Diplomado en Cooperación Internacional entre 2024 y 2025, con ya tres cohortes. En total, según cifras de esa entidad, 757 participantes han pasado por estos procesos de formación, de los cuales 517 fueron certificados en el diplomado, provenientes de 29 departamentos y 249 entidades del orden nacional y territorial.
“El reto para dinamizar es permanente. Estos procesos de formación para los actores del Sistema Nacional de Cooperación Internacional de Colombia están respaldados por alianzas clave con la ESAP y el BID y responden a las necesidades de fortalecimiento de capacidades territoriales, de cara a los nuevos desafíos que plantea la cooperación a nivel global”, señala Sandra Bermúdez, directora de Coordinación Interinstitucional de APC Colombia.
El diplomado se diseñó como un espacio de aprendizaje activo con análisis de casos, dinámicas participativas y herramientas prácticas para la gestión de la cooperación. Los contenidos abarcan desde Cooperación Sur-Sur hasta formulación de proyectos y mecanismos de financiación en línea con la Estrategia Nacional de Cooperación Internacional (ENCI) 2023-2026 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
De manera simultánea, APC Colombia, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Instituto Interamericano para el Desarrollo Económico y Social (INDES) pusieron en marcha el curso para aprender sobre Formulación de Proyectos de Desarrollo. Entre agosto de 2025 y febrero de 2026, dos cohortes certificaron a 390 personas de 30 departamentos.
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Los perfiles son diversos. Pueden ir desde funcionarios de entidades nacionales, equipos de Alcaldías y Gobernaciones, líderes sociales, víctimas, representantes de mesas comunitarias de territorios de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y firmantes de paz. El proceso incluyó un taller presencial centrado en proyectos reales y con acompañamiento técnico de expertos del BID, la Red Adelco y APC Colombia.
Para Santiago Quiñones, director de Demanda de Cooperación Internacional de APC Colombia, el impacto de estos procesos es inmediato.
“Este curso contribuye directamente a una de las cuatro líneas de acción que nos plantea el Decreto 603 en la creación del SNCIC, relacionado con el fortalecimiento de capacidades de los actores del Ecosistema de la Cooperación Internacional”, dice.
Y agrega: “A través de esta iniciativa se logró fortalecer los conocimientos y capacidades de los equipos en la formulación, monitoreo y evaluación de iniciativas de desarrollo con un enfoque orientado al impacto. No solo representa una oportunidad de aprendizaje, sino que representa una contribución a la transformación positiva de nuestros territorios”.
Ángela María Chantre, del municipio de Balboa, Cauca y quien hace parte de la mesa de los PDET en su territorio, fue una de las participantes del curso con el BID. Chantre destaca la metodología de las clases. “Lo que más me gustó es que nos enseñan a avanzar en esos espacios que poco conocemos desde las bases. Es una herramienta que podemos utilizar para llegar a las entidades con propuestas más estructuradas”, asegura.
En su caso, ese aprendizaje tiene una aplicación directa. “Desde la dinámica que yo llevo como representante legal del consejo comunitario Afro Vijal, además de que hago un trabajo social en la reivindicación de derechos humanos, pues me facilita mucho ese aprendizaje para iniciar un tema ya más fácil en la implementación de proyectos que nos pueda llegar más fácilmente a nuestras comunidades”, dice.
Esa misma lógica se replica en otros espacios. Duver Sánchez, consultor de innovación social y parte de los jóvenes del Global Youth Biodiversity Network (GYBN, por su sigla en inglés) que acompañaron procesos en la ruta hacia la COP16, resalta el potencial de estas nuevas herramientas. “En un país tan desigual como el nuestro, ver a cientos de jóvenes del Pacífico colombiano creer en el potencial de sus ideas en pro de la conservación de la biodiversidad de sus territorios y trabajar por ello fue algo que me encantó. Sobre todo ayudarlos a repensar sus proyectos en pro de una agenda global de cooperación internacional y de alianzas para hacer realidad ese impacto que ellos quieren en pro de sus comunidades. Esto es algo que se debe seguir trabajando para que la innovación por fin se descentralice”, indica.
La estrategia continúa en 2026 con la apertura de 1.000 nuevos cupos y el desarrollo de un curso especializado en gestión de proyectos basado en la metodología de Gestión de Proyectos para Resultados (PM4R, por sus siglas en inglés) del BID, además de la creación de comunidades de aprendizaje vinculadas al INDES.
Cambiar la conversación sobre cooperación
Simultáneamente a la formación, APC Colombia ha impulsado una transformación que busca ampliar la participación en la conversación sobre cooperación para llegar a otros sectores, población y personas, pero también cambiar la forma de su relacionamiento con el tema.
Dice APC Colombia que el punto de partida fue una pregunta: ¿quiénes se estaban quedando por fuera? La respuesta llevó a replantear el enfoque del Observatorio de Cooperación Internacional Técnica y Financiera No Reembolsable, que pasó de ser un espacio centrado en información a convertirse en un articulador de actores y experiencias.
“En un contexto global atravesado por la policrisis, donde se cruzan crisis climáticas, sociales, económicas y geopolíticas, tengo la convicción de que la cooperación internacional ya no puede seguir operando como lo hacía antes. No se trata únicamente de movilizar recursos o ejecutar proyectos sino de fortalecer capacidades, construir confianza y lograr que las personas se apropien del desarrollo”, explica María Paula Alonso, directora del Observatorio.
A partir de ese enfoque se diseñó el Modelo APC Colombia, una metodología participativa que propone aprender haciendo. En lugar de exposiciones tradicionales, los participantes trabajan sobre retos reales de sus territorios, construyen soluciones colectivas y las conectan con oportunidades de cooperación.
“Desde el Observatorio de Cooperación Internacional Técnica y Financiera No Reembolsable, lo que hemos venido construyendo es una apuesta por acercar la cooperación a la gente y acercar la gente a la cooperación. Una estrategia donde la educación y la comunicación no solo informan, sino que activan, conectan y movilizan”, añade Alonso.
El proceso también ha tenido acogida en la academia. Luz Rocío Corredor, coordinadora de los programas de Negocios Internacionales de la Universidad de América y participante del proyecto, resalta el papel que APC Colombia ha tenido “como puente real entre la cooperación internacional para las necesidades de nuestros territorios”, indica.
“APC Colombia, en sus últimos años, ha permitido que entendamos que la cooperación internacional entre iguales también funciona, que la cooperación internacional —si bien es un mecanismo muy importante para la recuperación de nuestros territorios en conflicto— también es un gran instrumento para la formación de nuestros estudiantes”, asegura.
El modelo ha llegado a más de 1.074 personas y ha trabajado con más de 46 instituciones de educación superior, en articulación con entidades territoriales.
Uno de los espacios clave ha sido lo que se denomina como la “Ronda de Impacto”, donde las soluciones construidas por los participantes se presentan ante cooperantes reales, generando conexiones directas entre ideas y posibilidades de implementación.
En este proceso, el Observatorio también ha ganado un nuevo lugar dentro del ecosistema de cooperación como actor de articulación y generación de conocimiento aplicado.
Lo que viene
El siguiente paso ya está en marcha. El 27 de abril de 2026, en el marco de la I Conferencia “Más allá de los Combustibles Fósiles” en Santa Marta, se realizará un nuevo ejercicio del Modelo APC Colombia enfocado en juventudes, en articulación con la Universidad del Magdalena y la Unión Europea. La apuesta es conectar la cooperación con los desafíos globales y seguir fortaleciendo capacidades desde los territorios.
En ese movimiento, la cooperación internacional en Colombia cambia de escala y de lenguaje. Empieza a construirse en espacios más abiertos, con más voces y con una relación más directa entre conocimiento, territorio y acción.