Rami Herrera, quien fue Emma, la hija mayor de Paola Turbay en ‘Ana de nadie’, Genoveva, la villana en ‘La reina del flow’, Susana en ‘Medusa’ y ‘la Chiqui, en ‘La primera vez’ está actualmente en temporada con ‘Bahía y el ángel caído’, obra de la Casa del Teatro Nacional, en la que representa a una joven barranquillera cuya prioridad es ser reina del carnaval.
La actriz recordó, en charla con Vea, de El Espectador, que ella también soñó con serlo y logró cumplir en parte su anhelo. “Creo que la mayoría de las niñas que nacemos o somos de Barranquilla, crecemos como con esa idea del reinado del Carnaval. Yo no lo logré así, pero fui cuatro veces reina del carnaval del salón de mi colegio, porque en Barranquilla normalmente todos los colegios hacen como mini carnaval. Digamos que de cierta manera fui reina”.
Esas experiencias, en las que predominaron la expresión artística, la hicieron reafirmar su pasión por la interpretación. Pronto también supo que deseaba encarnar personajes muy distintos a ella.
La vida en el campo de Rami Herrera, de ‘La reina del flow’
“Ha sido como un espacio para poder bailar mucho, que es lo que más amo hacer. Digamos que al final mi sueño no fue ser reina sino actriz. El carnaval fue la excusa, la única manera que encontré también como de expresarme y de tener una relación distinta con eso de ponerse en escena”, comenta la barranquillera que combinó esa pasión con todos los oficios y quehaceres en la finca de sus padres.
“Nuestra infancia fue en medio de los mandados que pedía mi papá, por ejemplo, lavar los corrales de los marranos -nosotros jugábamos mientras lavamos los corrales. Ordeñábamos. Le dábamos maíz a las gallinas. A mí gustaba mucho como darle melaza a las vacas, la textura era muy chévere y me gustaba comer melaza”.
Su hermano mayor era quien planeaba los momentos de esparcimiento en la finca. “Él lideraba mucho como jugar a hacer como situaciones, hacíamos nuestra ‘Expedición Robinson’, que era el reality de la época; como puestas en escena y obras de teatro para presentárselas a mis papás en algunas fechas especiales”.
En ese momento no lo sabía, pero hoy tiene claro que ahí comenzó a acariciar la idea de estar en el escenario. “Nació eso de ‘yo quiero ser actriz’”.
“Por aquí sí me late el corazón”, Rami Herrera
Cuando a Rami le llegó el tiempo de graduarse y decidir qué estudiar, quiso estar segura y se inscribió en un taller de Artes en Barranquilla. Fue la confirmación de un sentir. “Hubo una certeza de ‘esto sí, por aquí sí me late el corazón’”.
En el 2012 tenía 16 años, y con mucho miedo, pero gran decisión viajó a Bogotá. Sus padres la apoyaron cuando decidió convertirse en alumna de la Casa del Teatro, ubicada en el barrio La Soledad.
Vivía en el norte, y tomar el Transmilenio se convirtió en su rutina en la mañana y en la tarde. Mientras estudiaba estaba feliz, pero los espacios en que no tenía clases eran difíciles. Bogotá no fue fácil de domesticar.
“Llegué sola, no conocía a nadie, solo una tía donde viví. Fue como toda una experiencia: de vivir en una finca a Bogotá, pero también fue un despertar de la conciencia social, política, cultural, artística. Como un estallido cultural muy grande”, que disfrutó pero que también le costó lágrimas.
“Siempre fui muy familiar. Amaba estar, de lunes a viernes, en la escuela de actuación, yo no salía de allá, o sea, trataba de hacer que durara más. Estudiábamos hasta la una y trataba de alargarlo como hasta las 5, pero los fines de semana era llorar. Los primeros dos semestres la pasé muy mal, pero después hice amigos y la pasé mejor”.
La fuerza para seguir a pesar de los momentos complejos, en que incluso su familia le aconsejó devolverse, la encontró en sí misma. También recuerda haber recibido palabras de aliento de compañeros y profesores.
Rami, quien fue la única de sus hermanos que optó por una disciplina alejada de la vida del campo, es la que más disfruta cuando, en tiempo de vacaciones, visita a sus padres, que conservan la finca donde descubrió su sensibilidad artística.
De momento, está concentrada en la pieza teatral de la Casa del Teatro Nacional, donde llora, baila y muestra un personaje muy polifacético que permite al público reflexionar sobre una realidad detrás de la euforia de una fiesta como el carnaval en la que, en ocasiones, se presentan situaciones difíciles. La obra tiene como elemento diferencial que es el público quien decide el final.
Con respecto a la pantalla, Herrera anticipa que pronto el público de plataformas la volverá a ver en escena en la serie “Corazón en coma”, de Netflix.
¿De qué trata, dónde y cuándo ver la obra de Rami Herrera?
Actualmente Rami se presenta en temporada con la obra ‘Bahía y el ángel caído’, en la Casa del Teatro Nacional, ubicada en la Carrera 20 # 37 – 54, Este fue el mismo lugar en el que estudió cuando llegó procedente de Barranquilla.
La obra corresponde a un thriller dramático , escrito y dirigido por Ricardo y Nicolás Dávila, que sigue la historia de Bahía y Ángela, dos amigas inseparables cuya vida cambia durante la Guacherna del Carnaval de Barranquilla. Tras presenciar el abuso de una mujer, ambas toman caminos opuestos: Ángela decide ignorar el trauma para enfocarse en ser Reina del Carnaval, mientras que Bahía se obsesiona con encontrar al agresor y lidera una organización clandestina. Diez años después, Bahía cree haber encontrado al culpable en su terapeuta, y cada noche, los espectadores dictan si este debe recibir perdón, reparación o castigo.
El elenco de la obra incluye a Isabella Gómez, Ramistelly Herrera (nombre de pila de Rami) Álvaro Bayona, Esteban Godoy y Kim Arévalo.
La pieza de presenta de jueves a sábado a las 8:00 p.m..
