Desde que Omar Geles falleció el 21 de mayo de 2024, Ana del Castillo ha dejado claro el profundo dolor que ha sentido por la pérdida de quien fue mucho más que un colega. Para ella, el compositor y acordeonero fue su maestro, su mentor, su padrino musical, un amigo cercano y una de las personas que más confió en su talento. A pesar de que han pasado dos años, la cantante admite que todavía le resulta imposible olvidarlo.
“Desde que él falleció mi vida no es igual, porque el vallenato giraba en torno a él, a su música. Yo vivo aquí en Valledupar en un barrio popular que me encanta, en el barrio La Guajira, y él tiene aquí en diagonal una cancha suya y el hacía allá los ensayos. Cada vez que ensaya ahora la gente de Ómar Geles sin él, me recuerda a cuando él ensayaba y se escuchaba hasta aquí mi casa y yo era feliz. Ha sido muy difícil cantar las canciones de él en tarima”.
La artista compartió que muchas personas le sugieren que ya es hora de pasar página y dejar atrás el recuerdo del fallecido compositor. Sin embargo, para ella, olvidar a su maestro simplemente no está en sus planes. “Es como si estuviera al lado mío, no lo he soltado. A mí me dice la gente: ‘ya, tienes que aprender a dejar ir a las personas’, pero es muy difícil cuando has querido mucho, cuando has recibido mucho apoyo”, señaló la cantante de 27 años.
Así fue la amistad de Ana del Castillo Y Omar Geles
La conexión entre Ana y Geles se forjó en los días en que ella apenas comenzaba a explorar el mundo de la música. El intérprete de Una hoja en blanco no solo percibía el talento de Ana, sino que también se sentía atraído por su personalidad y la fuerza que la hacían destacar. “Él me dejó seguridad. Él me enseñó a ser segura. Yo en el proceso de tantas cosas que he pasado en mi vida, he recibido demasiadas humillaciones y él cuando yo empecé me dijo: ‘usted es la mejor, no importa el proceso, si la humillan, usted va pa’ lante’. Él fue una de las personas que me dijo: ‘vamos a hacer el lanzamiento en el Parque la leyenda’. Yo no estaba segura de lo que yo podía hacer. La primera vez lo llené y le dije, ‘dame una canción que sea mi historia y me hizo ‘El favor de Dios’”.
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Para Ana del Castillo, evocar a Omar Geles no es una forma de anclarse en el pasado. Al contrario, es una manera de rendir homenaje a la huella que dejó en su trayectoria, la cual la llevó a convertirse en una de las voces femeninas más destacadas del vallenato. “Hay que salir adelante, esto del vallenato femenino es duro porque pasaron 20 largos años desde que Patricia Teherán murió, para que pudiéramos surgir en la música vallenata, que una mujer se colocara el acordeón en el pecho”.
Las enseñanzas que le dejó el maestro, como muchos le decían de cariño, no fueron solo en el ámbito musical: “Por él yo también conocí a Dios, yo vengo de una familia cristiana, yo iba a la iglesia, cantaba. Cada vez que yo peleaba -porque antes era peleonera de las que respondía en redes sociales y me he controlado, yo respondo, pero no como antes-, entonces Omar me decía ‘espérese, no haga usted las cosas por usted, deje que el tiempo actúe’ y eso es lo que he aprendido”.

