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Camilo Sáenz de ‘La mujer prohibida’. Así fue su vida como ‘ermitaño’: “Fue soltar todo”

Después de atravesar una profunda crisis personal que incluyó una quiebra y un divorcio, el actor Camilo Sáenz se alejó de los reflectores. Durante casi cinco años se refugió en una cabaña en las montañas, a las afueras de Bogotá, donde encontró una nueva manera de vivir y descubrió varios talentos.

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Por Cindy Katerine Martínez López
07 de septiembre de 2026
Después de atravesar una profunda crisis personal que incluyó una quiebra y un divorcio, el actor Camilo Sáenz se alejó de los reflectores. Durante casi cinco años se refugió en una cabaña en las montañas, a las afueras de Bogotá, donde encontró una nueva manera de vivir y descubrió varios talentos.
Fotografía por: Cortesía Camilo Sáenz

Camilo Sáenz, actor bogotano, quien ha construido una carrera de más de tres décadas en la televisión, el cine y el teatro, con participaciones en producciones como “Padres e hijos”, “El Cartel”, “Metástasis”, “La ley del corazón” y “Enfermeras”, enfrentó una de las etapas más complejas de su vida.

“Han pasado muchas cosas en la vida, pero digamos que resolví irme para la montaña, para La Calera, en la pandemia. Ahí he tenido muchos cambios, un proceso de divorcio, de entender cómo funciona esta nueva familia, tratando en realidad de poder ver y construir una nueva vida. Fue soltar absolutamente todo y refugiarme en una cabaña en la punta de una montaña y desde ahí, otra vez, comenzar a organizar la vida, los pensamientos, lo que quiero, cómo lo quiero, mi vida personal, mi vida con mis hijas”, reveló el actor en exclusiva para Vea de El Espectador.

“Estuve en el fondo del mar”

Lejos de imaginarlo, esa crisis resultó ser una pausa necesaria para reflexionar sobre su vida: “Hay un tema de desprendimiento importante quizás para comenzar a valorar otras cosas que antes no veía o no valoraba. Hoy en día siento que ese es como mi mayor tesoro, mi vida, estar ahí resguardado, estar tranquilo, muy enfocado en las cosas que quiero. Para mí el tema principal en este momento son mis hijas y con ellas hay una relación muy chévere después de también un gran proceso de separación. Todo ese concepto que en algún momento tenía de familia cambió, cobró otro sentido y ahora tiene otro valor. Cada vez sigo aprendiendo, entendiendo, aceptando y sobre todo llevándolo de la mejor manera”.

Con el tiempo que le brindó el silencio y la vida en la montaña empezó a ver de una forma diferente las decisiones, los cambios y las experiencias que definieron esa etapa. Poco a poco logró encontrar una paz que, según dice, antes no había conocido. “Creo que es parte del desarrollo de los humanos entender que esos momentos difíciles o caóticos son los que te generan un cambio en realidad, una conciencia. Siento que todo esto que le pasa a uno en la vida, es lo que en realidad importa, siento que ahí comienza el cambio. En estos años estuve en el fondo del mar. Todo esto ha sido un camino muy chévere, muy bonito. Después de estos cinco años, siento que comienzo a ver un montón de frutos. Siento que es un proceso bonito toda esa parte de uno seguramente tener que chocarse. Desde ahí todo cambió: el divorcio, la separación, el cambio, la casa, fue algo muy lindo que hoy en realidad lo agradezco y miro hacia atrás y digo, ‘así tenía que ser’ y gracias también a eso soy lo que soy hoy. Estoy tranquilo, consciente y madurando”.

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Actor, agricultor y empresario

Además, durante este proceso de transformación, se reinventó como empresario y agricultor, mientras reordenaba sus prioridades y aprendía a adaptarse a una nueva realidad familiar. “En medio de todo esto, descubro mi faceta como empresario que es lo que hoy en día me lleva la mayoría de mi tiempo y de mi energía”, contó.

Su familia ha estado vinculada durante años al cultivo y la transformación de la guayaba, pero fue en este tiempo de retiro cuando decidió entrar por completo en el proyecto. “Nos dio por sembrar un cultivo de guayaba hace 5 años. Antes vendíamos la guayaba de manera local. En una feria en Estados Unidos vi todos los beneficios que tenía la hoja de guayaba. Entonces esto hizo que le diera un giro completamente a todo el cultivo y hoy en día, después de esos 2 años, estoy dedicado a eso 100%, a desarrollar el producto, a tener las licencias, a tener todo lo que se necesita a volverme agricultor de verdad. Eso me tiene muy contento porque también es otra faceta, es algo que tenía en mi vida pero no lo sabía. Fue una reseteada tan de absolutamente todo, que creo que eso me volvió otra vez a llevar a mi infancia. Todo esto ha sido lo que ha pasado en este tiempo, que he estado en la montaña y muy ermitaño, muy enfocado en lo que estoy haciendo”.

Este cambio de vida, no solo viviendo en la montaña, sino explorando esta faceta de agricultor y empresario, marcó un nuevo comienzo: “No sabes lo lindo que es trabajar la tierra. Donde vivo es un sitio muy particular, porque sí es una cabaña en la punta de una montaña, que ahí solamente llega el que conoce, el que no conoce no llega y es un sitio superprivilegiado. Ahora me cuesta ir a Bogotá. Me cuesta bajar”, agregó.

A pesar de su nueva vida como empresario y agricultor, Sáenz sigue muy conectado con el mundo de la actuación y la creación audiovisual. De hecho, continúa explorando su faceta como productor: “Tengo un par de historias ahora también muy chéveres, porque eso también es algo que me apasiona mucho, que me gusta mucho, poder contar historias basadas en hechos reales, en libros, en cosas que ya pasaron. Esa es mi otra pasión. Siempre estoy buscando historias a donde voy”.

Su regreso a la pantalla

Después de estar alejado de las cámaras, Sáenz regresó a la pantalla con “La mujer prohibida”, de Netflix. En esta ocasión, da vida a Esteban Arbeláez, el hermano de Karen Arbeláez, personaje interpretado por Valerie Domínguez.

“Hacía casi 2 años creo que no hacía nada. Había hecho una participación pequeña en una película, pero de resto no había hecho una serie y volver a verse uno en la pantalla me pareció muy chévere. Es un personaje muy bonito porque vi todo ese proceso que tuvo Esteban desde el principio”, dijo. Para el actor, volver al ruedo en su profesión ha sido como un regreso gradual a la vida pública, después de este difícil proceso: “En realidad, este personaje ha tenido una muy buena acogida, en la calle siente uno como que sale un poco de la cueva. Aquí estoy después de un tiempo en silencio y de un poco ermitaño que me he vuelto”, confesó el artista.

Sin embargo, también confiesa que hay algo que le hace falta: “Extraño el teatro, quisiera volver a hacerlo. Voy a ver si de pronto en este último semestre que queda puedo regresar. Eso lo extraño mucho. Ese es uno de los propósitos que tengo para este año o para el siguiente, pero está ahí en mi cabeza. Estoy organizando todas las cosas para poder volver a hacerlo, porque es algo que sí me hace falta”.

Cindy Katerine Martínez López

Por Cindy Katerine Martínez López

Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Sergio Arboleda con 10 años de experiencia en medios de comunicación, generación de contenidos digitales, reportería e investigación. cmartinez@elespectador.com
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