A sus 42 años, Mario Espitia mira hacia atrás y encuentra una carrera consolidada, pero cuando piensa en lo que viene, la sensación es muy distinta: siente que apenas está comenzando. El actor, que llegó a la televisión después de una experiencia en “El Desafío” y de haberse formado como comunicador social y periodista, asegura que todavía tiene mucho por construir, tanto en su profesión como en su vida personal.
En entrevista con Vea, de El Espectador, Espitia habló de los casi 20 años que lleva en la actuación, hizo un balance de lo que ha construido hasta ahora y reveló cuáles son los sueños que todavía quiere cumplir, tanto frente a las cámaras como fuera de ellas.
La actuación: una carrera que, para Mario Espitia, apenas comienza
Su paso por ‘El Desafío’ ocurrió en 2004, cuando tenía 18 años y todavía estudiaba en la universidad. A diferencia de lo que sucede actualmente con muchos participantes de realities, Espitia asegura que nunca llegó al programa con la intención de convertirse en una figura pública. Para él fue, simplemente, una experiencia que quería vivir mientras estudiaba Comunicación y Periodismo.
Terminó su carrera y solo después decidió estudiar actuación. Por eso, cuando habla de sus primeros trabajos, hace una distinción clara entre aquella experiencia televisiva y el momento en el que realmente sintió que había encontrado su profesión. “Oye Bonita” fue parte de ese aprendizaje inicial, pero fue “Rafael Orozco, el ídolo” la producción que marcó un antes y un después.
“Para mí, mi historia como actor comienza desde ‘Rafael Orozco’. Siempre lo digo. Yo cuento mi carrera desde ahí porque considero que ahí empecé a trabajar de verdad. Sin quitarle valor a lo otro, a mi debut, pero fue con la bionovela de Rafa que simplemente dije: ‘Uy, aquí sí, ahora sí descubrí que soy actor’”, recuerda.
Desde entonces vinieron producciones como “La suegra”, “Sinú, río de pasiones”, “La Ley del Corazón 2”, “Los Briceño” y “Leandro Díaz”, además de una película en inglés y una serie de Telemundo que lo llevó a vivir seis meses en Miami. En 2022 recibió su primer premio India Catalina y posteriormente participó en “La mujer prohibida”, disponible actualmente en Netflix. Sin embargo, para el artista, el éxito no se mide únicamente por la cantidad de producciones o reconocimientos.
“En mi opinión, el ascenso se mide por lo que está pasando adentro, por lo que están viendo los productores y directores sobre ti, ¿me entiendes? Se mide por la gente que te da el trabajo, por cómo te vas sintiendo a medida que pasa el tiempo frente a un lente, frente a un director y frente a una escena más poderosa y frente a un personaje que exige más”, explica.
Por eso sorprende cuando asegura que, pese a casi dos décadas de trayectoria, siente que apenas su carrera está comenzando. “Como actor me falta todo por construir. Esto apenas inicia. Sí, tengo 42 años, pero opino que esa es la flor de la vida para un actor”, dice. Para el barranquillero, esta etapa representa un momento de madurez creativa en el que siente que las posibilidades todavía son enormes.
El deseo de Mario Espitia formar una familia
Esa sensación de estar entrando en una nueva etapa no se limita a la actuación. En la vida personal de Mario Espitia también hay una construcción pendiente: formar una familia. El actor reconoce que durante buena parte de estos años estuvo concentrado en levantar su carrera y que ahora se siente preparado para compartir su vida con una esposa y, eventualmente, tener hijos.
“Dios sabrá si al final voy a ser papá o no. Yo lo quiero y estoy abierto a esa posibilidad. No voy a decirle que no a la vida. Si ella me niega esa oportunidad, que así sea, pero de mi parte nunca habrá un no”, afirma.
Espitia también reivindica la soltería como una etapa de aprendizaje. Considera que enfrentarse a los propios conflictos antes de entrar en una relación permite llegar a ella con mayor conciencia. En esa misma lógica habla de la fidelidad: no como una decisión que aparece únicamente después de casarse, sino como un ejercicio personal que comienza mucho antes.
“Para ser fiel no te tienes que casar. Tú tienes que aprender a domar ese animal solo”, sostiene. Para Mario, ese “animal” es la lujuria, un impulso al que todo hombre debe aprender a enfrentarse y dominar para poder vivir de acuerdo con sus decisiones y, eventualmente, construir una relación estable y respetuosa.
Por eso no siente que deba apresurarse. Recurre incluso a una metáfora futbolística para explicar cómo vive actualmente ese deseo de formar una familia: está listo, calentando y esperando el momento en que le corresponda entrar a la cancha. Mientras tanto, disfruta una soltería que no considera un fracaso ni una condición que deba justificar.

Cuando se le pregunta por el tipo de mujer que busca para compartir estos sueños, Mario Espitia recurre a otra metáfora con la que deja claro que no busca la perfección, sino a alguien que encaje con su manera de ser y con la vida que quiere construir: “Si me preguntas por mi mujer ideal, te diría que soy talla 41 y busco una 41. Puedes bailar con una talla menos, pero al final terminarás con el pie reventado”.
“Soy feliz con lo simple”
Quizá esa sea una de las facetas menos visibles de Mario Espitia. Después de tantos años frente a las cámaras, asegura que, aunque disfruta las cosas buenas y no tiene problema en mostrarlas, su felicidad está en escenarios mucho más sencillos.
“Soy una persona feliz con lo simple. Soy feliz llegando a mi casa en la playa, cuando tengo la oportunidad de ir, y no ponerme nunca un par de zapatos. Soy feliz con mi vecindario, con mis amigos, con lo que tengo, simplemente tomándome una cerveza, echando cuentos y riéndome”, cuenta.
Así, entre una carrera que todavía siente en construcción, el deseo de formar una familia y una vida cotidiana que encuentra valiosa precisamente por su sencillez, Mario Espitia atraviesa una etapa que, paradójicamente, se parece mucho a un comienzo. Porque después de todo lo que ya ha hecho, su sensación es que todavía falta lo más importante por vivir.
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