Carlos Calero y Paulina Ceballos conforman una de las parejas más estables de la televisión colombiana. Después de más de 20 años de matrimonio, han formado una familia unida, pero también han tenido que enfrentar juntos algunos de los momentos más difíciles de sus vidas.
¿Qué pasó con el hijo de Carlos Calero y Paulina Ceballos?
En una entrevista reciente con la periodista Cristina Estupiñán, para su programa Sinceramente Cris, Ceballos, quien es creadora de contenido y empresaria, recordó el duro camino que recorrieron cuando a su hijo menor le diagnosticaron cáncer, la misma enfermedad que años después ella también tuvo que enfrentar.
Aunque en su momento fue angustiante, con fe la familia Calero Ceballos logró vencer el diagnóstico: “Yo decía, ‘a mí que me pase lo que sea, pero a mis hijos, Dios mío, cuídamelos, ampáramelos’. Y con el cáncer de Carlitos, Dios santo, yo toqué fondo de rodillas, pero ¿sabes qué? Nunca perdí la fe. Yo después de lo de mis hijos dije, ‘no hay nada en el mundo que no se pueda solucionar’. Pero sí, llevo una consigna muy importante y es la salud. Sin salud no somos nada. Tú puedes tener todo, pero no hay salud y no hay manera de que te muevas”, aseguró.
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El menor de la familia fue diagnosticado con un tumor cerebral a los 14 años, por lo que tuvo que enfrentarse a un riguroso tratamiento de quimioterapia y radioterapia, un desafío que puso a prueba la fortaleza de toda su familia. Tanto el presentador de Día a Día como Paulina Ceballos compartieron que la fe fue su refugio más importante durante esos momentos difíciles. Actualmente, Carlos Alberto está completamente recuperado, y sus padres creen que esto se debe al tratamiento médico, al apoyo incondicional de la familia y a la fe que los mantuvo unidos durante todo el proceso.
El cáncer de Paulina Ceballos
Años después, esta enfermedad volvió a tocar la puerta de su familia con el cáncer de seno de Paulina. Sin embargo, la comunicadora se ha mantenido firme en sus creencias y con mucha fortaleza también ha logrado salir adelante. “Lo he vivido en carne propia. Hay días que siento, el cáncer no es solo el cáncer, sino lo que viene después. Secuelas como la fatiga crónica, los dolores articulares. Bueno, y las medicinas que tomo que dan una cantidad de efectos secundarios, pero ¿sabes una cosa? Yo me meto. Voy a estar bien. Esto no va a poder conmigo”. Esta experiencia no solo cambió su perspectiva de la vida, sino que también la inspiró a convertirse en una voz de esperanza, resaltando la importancia de cuidar la salud y la detección temprana

