“La saga, negocio de familia”, “Montecristo”, “Tiempo final”, “El Capo”, “La Pola” y “Contra el tiempo” son algunas de las producciones que han marcado la trayectoria de Juan Carlos Vargas, un actor colombiano con más de treinta años de experiencia en televisión, cine y el teatro. A lo largo de su trayectoria, ha dado vida a una variedad de personajes, desde héroes hasta villanos, mostrando una versatilidad que le ha permitido mantenerse vigente en una industria que, como él mismo señala, tiene sus momentos buenos y malos.
El reto en “La sangre de Dios”
El bogotano de 49 años está en las salas de cine con “La sangre de Dios”, película dirigida por su amigo y colega Lucho Velasco. En ella, da vida a Jaime Almagro, empresario farmacéutico que está decidido a apoderarse de una antigua sustancia con el poder de curar enfermedades. La cinta —filmada en los paisajes naturales del cañón del Chicamocha, en Santander— mezcla acción, aventura y un toque de misterio. “Fue un trabajo en equipo muy interesante, fuimos construyendo el personaje juntos. Lo que estaba en el guion era un personaje y lo que terminó saliendo fue otro. Nos hicimos un diablo, un demonio, un tipo que está muy involucrado con las fuerzas, con la oscuridad, y él va a ir por algo que tiene que ver con la luz, con la vida, con salvar personas. ‘La sangre de Dios’ significa para mí la vida, lo eterno, lo que no muere, lo que permanece, lo que perdura, lo inmutable”, reveló a “Vea” de El Espectador.
La preparación para el rol fue intensa. Su meta era descubrir la forma adecuada de construir cada momento sin desviar la atención de la trama. “Las películas son complejas, porque no te puedes equivocar en la construcción, en la línea argumental del personaje. Fue un trabajo muy minucioso, de estar en el hotel muy concentrado y eso me sirvió mucho. Estar encerrado en el cuarto, literalmente, escuchando la música que me conectara con el personaje y leyendo y mirando las escenas una y otra vez, y corrigiendo, cambiando y rediseñando”.
En el set lograba mantener una actitud seria, concentrada y algo distante; esa era su forma de resguardar el estado emocional que necesitaba para desempeñarse en su papel. “Hay dos vertientes actorales. Yo puedo ser el villano y ser reparcero de los buenos. Obviamente sí soy muy metido en el set, pero no porque me haya convertido en ese tipo, sino porque no me quiero salir de lo que quiero hacer en escena. Entonces a veces sí estaba muy metido y serio y no quería que me hablaran, pero no porque me hubiera vuelto el villano, sino porque no quería que me sacaran de lo que quería hacer. Yo fuera del aire soy parcero de todo el mundo y todo bien”.
Una carrera de altos y bajos
La versatilidad ha sido una constante a lo largo de su carrera. “Hay picos en la carrera, donde hay personajes muy interesantes y otros, no tanto. En los 90 estuve pegado, hice mucha cosa, una tras otra, fui protagonista de varias producciones como “La saga”. Así es esta carrera, vamos y venimos y los personajes van cambiando”.
También ha hecho papeles que le han provocado emociones especiales más allá del set. “Yo hice un personaje que se llamaba Caifás en ‘María Magdalena’, para Netflix. En ese sí me pasó que quería terminarlo ya, porque ¡qué feo ser Caifás! por el contexto religioso, el que traiciona al maestro Jesús”.
Su incursión en el mundo digital
Sin embargo, una de las transformaciones más significativas en los últimos años de Vargas ha sido su conexión con el mundo digital. Además de seguir activo en la actuación, también crea contenido digital y experimenta con edición, efectos visuales e inteligencia artificial, para dar vida a sus historias. Durante años, Vargas vio las redes sociales con distancia y desdén. No sabía muy bien cómo comportarse frente a una cámara y compartirlo con miles de seguidores. “Yo detestaba las redes. Aún no me gustan. No me gusta mucho el tema de que nos hayamos vuelto tan dependientes del celular. Peleo con eso. Cuando eso empezó, yo no sabía qué montar. Estaba haciendo ”El Capo" cuando eso arrancó a coger fuerza. Yo veía a todo el mundo que empezó a hablarle a la cámara. Y lo intentaba y me miraba y me veía feo, viejo, cansado, como que no le encontraba el filtro, me parecía hartísimo”, afirmó.
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Sin embargo, el actor, director y empresario audiovisual entendió que también era un terreno que merecía ser explorado. En vez de solo compartir contenido sobre su carrera, optó por usarlas para crear algo nuevo. Así nació “Invasión”, un universo de ciencia ficción que comenzó como un proyecto personal y que, con el tiempo, se transformó en un laboratorio para probar distintos formatos: “Yo sabía que había que estar. He hecho microseries con eso. Ahora le estoy metiendo a ‘Jessica Power’; ella es un ‘alter ego’ mío: es rockera, pero soy yo. Ella va a tener su pódcast de ‘Invasión’ y hablará de cosas raras y criticará un poco en lo que nos estamos volviendo, enmarcado en una serie transmedia”.
No obstante, el principal obstáculo es el presupuesto. “Esa es mi idea. Lo que pasa es que todo cuesta dinero y si yo tuviera dinero estaría volando esa serie, porque quiero que el mundo IA se vaya mezclando con actores. Me toca de a poquitos porque eso es un ‘hobby’; no me da dinero, lo hago por mamar gallo, pero me encanta”.

Juan Carlos Vargas, actor colombiano.
Paradójicamente, lo que en un principio le causó rechazo se convirtió en una oportunidad para aprender herramientas que ahora disfruta usar. “Me molestaba tanto lo digital, pero todo eso me llevó a aprender muchas cosas, como After Effects, Photoshop, un poco de programas que me volví un teso en edición. Ahora estoy metiéndome en el mundo de la IA y aprendiendo mucho sobre eso. Todo eso que en el principio me molestaba ahora me parece un lugar chévere para poder ser creativo y montar mis locuras. Entonces, ‘Invasión’ es eso, es un universo que me inventé donde hay extraterrestres y estamos todos encerrados en el planeta Tierra y somos prisioneros todos. Me estoy trayendo todas esas series de los 90 que tengo en mi cabeza y estoy tratando de hacerlo digital ahora. Cuando tenga un poquito más de dinero, creo que voy a llegar a sorprender porque lo que va a poder hacer uno en su propia casa con una tela verde son muchas cosas y eso es lo que yo quiero, en mi casa con dos amigos, una tela verde, hacer cosas muy locas; me gusta”.

