María Laura Quintero llegó a la actuación sin haberlo planeado. Una oportunidad inesperada en Valledupar, mientras se dedicaba a otros proyectos, terminó llevándola al elenco de “Rafael Orozco, el ídolo”, producción que Caracol Televisión estrenó el 20 de noviembre de 2012 y que volvió a la pantalla el pasado 22 de julio. Allí comenzó una carrera que está a poco de cumplir 15 años y que la ha llevado por producciones colombianas y proyectos internacionales.
En ese momento, Quintero tenía una agencia y una fundación desde las que trabajaba con jóvenes artistas y buscaba oportunidades para ellos. También venía de la presentación y había representado al Cesar en el Concurso Nacional de Belleza de 2011. La actuación no estaba en sus planes, pero una visita de Caracol a su oficina cambió el rumbo. Lo que empezó como una invitación a acompañar un casting terminó convirtiéndose en su primer papel.
“Fue mi primer proyecto. Llegó sin buscarlo, sin pensarlo”, recuerda la actriz, quien reconoce que llegó a aquel proceso con más dudas que certezas. Incluso, cuando le propusieron avanzar, su primera reacción fue pedir que la dejaran en producción si sentía que iba a pasar vergüenza frente a las cámaras. Con el tiempo, aquella inseguridad se transformó en una carrera que ya suma casi 15 años.
La actuación, una profesión que no estaba en los planes de María Laura Quintero
María Laura Quintero estudió Gobierno y Relaciones Internacionales y, después de “Rafael Orozco, el ídolo”, continuó con su formación mientras asumía nuevos retos frente a las cámaras. Producciones como “Los Morales”, “La Cacica”, “Pambelé”, “Sin senos sí hay paraíso” y “Los Briceño” hacen parte de su portafolio, además de trabajos internacionales para Telemundo. Aunque la actuación terminó ocupando el centro de su vida profesional, no dejó de lado la formación ni los proyectos que ya había construido. Esa capacidad de combinar caminos se convirtió, con los años, en una constante de su vida laboral y personal.
“Hoy me aplaudo lo valiente que fui al hacer ese proyecto”, dice al recordar sus primeros pasos. Para ella, volver a ver la producción genera un sentimiento gratitud por la actriz que era entonces, además de orgullo por haberse atrevido a entrar en una industria que desconocía. “Honro a esa María Laura que tomó esa decisión y que con valentía y con coraje enfrentó este reto”, afirma.
Más allá de la carrera, uno de los costos que reconoce es menos visible: la distancia de la familia. Quintero asegura que no ha sentido que deba abandonar otras facetas de su vida para dedicarse a la actuación. Ha procurado mantener sus proyectos sociales y su formación, mientras combina temporadas de trabajo entre Colombia y Estados Unidos. Sin embargo, admite que la profesión sí le ha cobrado ausencias.
“Creo que la renuncia que uno hace en el medio artístico, en general, es quizás la familia”, explica. Para ella, el sacrificio está en perderse fechas especiales o no poder estar presente cuando quisiera. Es una consecuencia que ha aprendido a asumir dentro de una carrera en la que, según cuenta, siempre ha intentado “sacarle tiempo a todo”.
¿Quién es María Laura cuando las luces del escenario se apagan?
También hay algo que no está dispuesta a negociar: su identidad. Aunque ha trabajado durante años fuera de Colombia y vive en Miami, Valledupar continúa siendo un punto de conexión con sus raíces.
Regresar a su tierra, conservar a sus amigos de siempre y mantener un trato cercano con quienes trabajan a su lado forman parte de una manera de entender la profesión.
“Siento que primero es la humanidad antes que cualquier otra cosa”, sostiene. Esa idea también atraviesa su regreso a Colombia, donde lleva alrededor de un año y medio trabajando en nuevos proyectos. Ahora, además, está a punto de cumplir otra meta: llegar por primera vez al teatro.
María Laura Quintero debuta en las tablas con “Amarte más no pude”, una comedia romántica musical escrita y dirigida por Dago García, en la que comparte escena con Camilo Amores y que tiene al vallenato como eje de una historia sobre las diferencias culturales entre Bogotá y el Caribe. El montaje llegó al Teatro Cafam el 31 de julio y representa para la actriz una nueva manera de acercarse a la música con la que creció.
Así, mientras “Rafael Orozco, el ídolo” regresa a la televisión, María Laura Quintero también mira hacia un escenario que hasta ahora no había pisado. Entre aquel casting al que llegó sin buscar convertirse en actriz y este nuevo comienzo teatral, su historia tiene un punto en común: las oportunidades que no estaban en el plan terminaron marcando algunos de los capítulos más importantes de su carrera.
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