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¿Quién es Simón Vélez, el cineasta paisa detrás de la película ‘Piedras preciosas’?

El director, quien llega a las salas de cine con su ópera prima “Piedras preciosas”, habla de sus inicios, su trayectoria, los retos que ha tenido que superar y los proyectos que marcan su camino dentro de la industria cinematográfica.

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Por Cindy Katerine Martínez López
31 de agosto de 2026
Cineasta colombiano.
Fotografía por: ©️ Pablo Cifuentes - Festival de San Sebastián

Nació en Medellín en 1990 y se formó en dirección en la Universidad del Cine (FUC) de Buenos Aires. Antes de aventurarse en el mundo del largometraje, Simón Vélez dirigió varios cortometrajes, entre ellos “Por ver la luz en tus pupilas”, “Historia del agua”, “La máxima longitud de un puente” y “Los mayores ríos se deslizan bajo tierra”. Algunos de estos proyectos lograron importantes reconocimientos en festivales internacionales, pero su experiencia en el cine va mucho más allá de la dirección.

“Piedras preciosas”: su ópera prima

El cineasta admite que tiene una gran pasión por la producción, un elemento que resultó ser clave para que después de más de 10 años construyendo una carrera sólida con cortometrajes, se aventurara a realizar su primera producción para cine, “Piedras preciosas”: “Es una película que empezamos hace unos cuatro años. Cuenta la historia de Machado, un hombre que trabaja cosechando uvas en Francia y recibe la misión, por cuenta de una mujer, de regresar a Colombia para robar una esmeralda. La película cuenta toda esta aventura, por la que atraviesa Machado y todo lo que le pasa para conseguir ese objetivo”.

Otro de los aspectos que recorre la película es Medellín. Para el cineasta de 36 años, volver a la ciudad no era solo una cuestión de mostrar los mismos lugares que han sido retratados una y otra vez en el cine y la televisión: “Cuento aquí la Medellín que conozco, la que he habitado, la que he disfrutado. He tenido la oportunidad de vivir en diferentes barrios de la ciudad, en las afueras, en el centro, entonces de alguna manera también me he configurado mi propia Medellín, y esa es de la que puedo dar cuenta”, agregó.

Vélez manifiesta una preocupación en la forma en la que se ha mostrado la ciudad en los últimos años. “Siento que quizás esa otra Medellín es una que ha sido retratada de manera grotesca, y creo que hay una mirada que me resulta un poco incómoda. Sin embargo, no todo lo que se hizo alrededor de esta violencia y de estas temáticas intensas es malo, hay trabajos demasiados valiosos, no solo en cines, sino en literatura, en poesía y en otras disciplinas. No es que no se pueda hablar del tema, es el cómo, es un tema de forma, pero doy cuenta de la Medellín que puedo”.

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El oficio, sus dificultades, retos y su recompensa

Para Vélez, el cine no es solo un ejercicio de imaginar una historia y plasmarla en la pantalla. Es un proceso que incluye observar, tener paciencia, cometer errores, reflexionar sobre lo que se ha hecho y, lo más importante, disfrutar cada paso del camino. Esta filosofía se refleja no solo en su ópera prima, sino también en la trayectoria que ha ido forjando a lo largo de los años tras las cámaras. “Hice cortometrajes desde 2013, y siento que más que dar un paso de una categoría a otra, he ido creciendo como director en mi trabajo y he ido aprendiendo cosas nuevas. Este es un proyecto nuevo más, que de pronto me tomó más tiempo que los cortos, pero creo que le metí el mismo trabajo, la misma energía y el mismo amor para que saliera bien”, afirma.

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El director no oculta que hacer proyectos del séptimo arte conlleva una gran cantidad de trabajo, trámites burocráticos y gestión de presupuestos. No obstante, asegura que todo ese esfuerzo ha valido la pena, ya que no se puede imaginar dedicándose a otra cosa en su vida. “Siempre me siento como alguien que está aprendiendo. “Piedras preciosas” ha sido un gran aprendizaje para mí en muchos aspectos. Ahora me estoy enfrentando a algo que no me había enfrentado con los cortos, que es esta etapa de distribución más amplia, porque los cortos tienen su lugar muy definido en los festivales de cine. Para mí ha sido bastante chévere, estoy muy feliz y agradecido con la vida por esta oportunidad de hacer lo que me gusta. Disfruto mucho hacer esto, para mí es un verdadero placer y soy un entusiasta, un enamorado del cine, no solo de hacer películas, sino de ver también. Me siento muy cómodo haciendo lo que hago”.

De la fotografía al cine, de Medellín a Buenos Aires

Su camino hacia la dirección no fue del todo lineal. “Siempre quise hacer películas. Para mí ha sido algo que me ha atravesado toda la vida, para mí es natural hacer una película, pensarla, y no solo he hecho mis películas, también he hecho las de otras personas. He trabajado en diferentes departamentos en películas de otras personas, en producción, dirección, he hecho un montón de trabajos, y me encanta”.

Fue al terminar su primera etapa escolar cuando todo comenzó: “Me gradué del colegio, y un poco como confundido de qué hacer con la vida me puse a estudiar fotografía, que es básicamente la semilla del cine, el cine son fotografías que se mueven, y estudiando eso empecé a sentir la necesidad de que mis fotografías se movieran. Fue una transición natural de pasar de la fotografía fija a la fotografía que se movía”.

Cineasta colombiano.

Cineasta colombiano.

Fotografía por: Catalina Vasquez

Luego de estudiar en Argentina volvió a su país, a su ciudad: “Al principio, cuando regresé, estaba un poco aterrizando, estaba más pelado, eso fue hace como unos 10 años, y no tenía una ruta clara de qué iba a pasar con mi vida. Sin embargo, llegué a Medellín y me encontré con una ciudad donde estaban pasando un montón de cosas, un montón de gente haciendo películas, como una efervescencia alrededor del cine, y empecé a conocer a muchas personas que trabajaban en esto, en diferentes departamentos”.

Tras varios años en el oficio, Vélez asegura que el cine, por encima de todo, es un esfuerzo colectivo que da un espacio para que cada quien pueda mostrar su talento a su manera. “He aprendido mucho sobre las demás personas. El cine tiene que ver con entender las diferentes formas de trabajar con las demás personas, y creo que ese ha sido un gran aprendizaje: entender cómo cada quien cree o quiere que se vea la película. Muchas veces nos enseñaron que dirigir era como controlar y, en definitiva, la conclusión que saqué con “Piedras preciosas” tuvo que ver con permitir que las cosas fueran como son, como cada quien las quiere plantear también.

Cindy Katerine Martínez López

Por Cindy Katerine Martínez López

Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Sergio Arboleda con 10 años de experiencia en medios de comunicación, generación de contenidos digitales, reportería e investigación. cmartinez@elespectador.com
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