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Ricardo Vesga: “Se ha perdido la mística, el amor por el oficio y la rigurosidad”

El actor y gestor cultural reflexiona sobre el presente de la actuación en Colombia y la formación de los nuevos artistas en un mercado cada vez más difícil.

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Por Cindy Katerine Martínez López
10 de julio de 2026
El actor y gestor cultural reflexiona sobre el presente de la actuación en Colombia y la formación de los nuevos artistas en un mercado cada vez más difícil.
Fotografía por: Cortesía del actor

Para Ricardo Vesga, actor de “Darío Gómez: el rey del despecho”, “La nieta elegida”, y exparticipante de “MasterChef Celebrity”, la cámara y los escenarios nunca han sido mundos separados. Aunque el público lo ha conocido interpretando diferentes personajes en la televisión, desde el 2016 dirige la corporación Arte para Todos, una propuesta que le ha permitido combinar la formación actoral, la puesta en escena y su pasión por la gastronomía: “Es como el proyecto más real de mi vida, porque es una corporación artística con la que llevamos 10 años de labores ininterrumpidas y va de la mano con la sala del teatro Cabaret Rosa. Es un proyecto maravilloso porque es gastrocultural. En eso trabajo cuando no estoy grabando, cuando no me ven ustedes en televisión”.

Aunque desarrollar las dos labores ha tenido sus retos, Vesga asegura que el amor por su profesión lo ha sostenido en pie: “No es fácil mantener una sala de teatro, pero como dice el dicho, ‘al que le gusta le sabe’. A veces, yo les confieso que en momentos siento que hago televisión para poder mantener mi sala de teatro. Con este proyecto transformo la realidad, le abro espacio a nuevos talentos y los doy a conocer”.

El teatro, la base de los actores

“La actuación para mí es una sola. Lo que pasa es que, de acuerdo a los espacios donde estés cambia la técnica, los lenguajes, pero la matriz es la misma. He tenido la oportunidad de hacer teatro, cine, televisión y siempre alterno estos lenguajes sin desconocer la matriz. Pero es que la matriz de la actuación es el teatro, porque de ahí surge”, señala el también maestro de actuación, quien insiste en que primero hay que construir fundamentos sólidos en las tablas antes de transitar hacia otros formatos. “No podemos desconocer que el teatro es ese ABC que te va a llevar a luego entrar a otros lenguajes. ¿Por qué es tan importante que yo haga siempre teatro? Porque es como ese gimnasio, esa forma de estar vigente frente a la técnica, el poder tener el espectador en vivo, el estar con los compañeros, el vivir el presente”.

Pocos espacios para las nuevas generaciones

El bogotano, con tres décadas de trayectoria y quien además de actuar dedica su vida a la enseñanza, hizo un diagnóstico sobre la industria en general y la formación de los nuevos artistas: “Siento que básicamente no hay espacios para que la gente pueda estar. Aunque hay muchas escuelas, aunque cada semestre gradúan una cantidad de personas, realmente las opciones son escasas. En las universidades no te dan esas herramientas para enfrentarte al mundo real. Por eso mi interés de generar esos espacios”.

Esa carencia lo motivó a crear su academia de formación y encuentro. “Como trato de ser coherente en la vida, por eso también tengo mi propuesta pedagógica; porque no es solamente exponer una situación, sino qué estoy haciendo yo para cambiar esa realidad. Entonces está mi laboratorio de formación artística teatral, porque para mí es importante que la gente que se está formando tenga herramientas para que puedan enfrentarse a un mercado que cada vez es más competitivo. Esto es una carrera no de talento sino de persistencia, y precisamente eso es lo que hace que yo tenga la sala de teatro y que sea ese gestor cultural activo, sin abandonar mi rol como artista. Por mi academia han pasado muchos actores que han crecido mucho, que han sacado sus propios grupos de teatro, que siguen generando propuestas artísticas”, dice.

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El actor y gestor cultural reflexiona sobre el presente de la actuación en Colombia y la formación de los nuevos artistas en un mercado cada vez más difícil.

El actor y gestor cultural reflexiona sobre el presente de la actuación en Colombia y la formación de los nuevos artistas en un mercado cada vez más difícil.

Fotografía por: Cortesía del actor

El actor también resalta la importancia de la responsabilidad que tiene el arte para transformar la sociedad. “Lo que pasa es que últimamente yo sí siento como un conflicto, eso es muy personal, frente a cuáles son los tipos de actores que se están graduando hoy día. Siento que se ha perdido la mística, el amor por el oficio, la rigurosidad de la técnica. Me doy cuenta que no saben pararse en un escenario. Pudieron haber estudiado y haber pasado una materia con tres y haberse graduado, pero eso no implica que tú seas actor; solamente dice que cumpliste un programa académico. El ser actor implica otro tipo de cosas. Para mí el ser actor es una vocación que viene muy relacionada con el servicio, con la necesidad de comunicar y de transformar a partir del arte, entonces va mucho más allá de un reconocimiento, porque en Colombia no hay farándula. Somos personas reconocidas, pero se olvidan de nosotros cuando el proyecto sale del aire y es una realidad con la que vivimos; uno debe también aprender a moverse en las circunstancias que tiene o si no se amargaría”.

Generando conciencia para ser artista

Considera que hoy muchos jóvenes se adentran en el mundo de la actuación buscando ser vistos, más que por una auténtica pasión por el arte. “Siento también que vivimos en una época mediática, entonces no hay trascendencia de nada, todo pasa. Ahorita vivimos en un momento histórico en donde la atención de la gente dura lo que dura el dedo haciendo ‘scroll’ en el celular. Eso ha hecho que los lapsos de atención sean cada vez más cortos. Siento que todo es inmediato, instantáneo. Puede ocurrir un escándalo mediático y a la semana a nadie le importa. Radica también en el generar conciencia de para qué quieres ser actor, si quieres ser realmente reconocido o quieres ser artista. También es la falta de rigurosidad en la academia y no solamente en la actuación, en cada una de las carreras; yo siento que el nivel educativo en el país ha bajado mucho y si no hay exigencia es muy terrible”.

Convencido de que el arte puede transformar vidas, Ricardo Vesga continúa fortaleciendo su labor como gestor cultural: “Pienso que la transformación de una sociedad está en lo que hacemos. A veces no tenemos que hacer grandes cosas, sino pequeñas acciones y lo mío es eso: alimentarlos de arte, esa es mi labor. Siento que estoy en un momento bello de la vida y recibo los regalos que Dios me pone en el camino. Además, ver cómo mi corporación crece, cómo mi escuela de formación también cada vez se consolida más, hace que me sienta en un momento bello de la vida. La realidad económica del país me agobia, como a todos, pero ahí vamos. El amor por lo que uno hace, es lo que me da mi cuerpo, levantarme cada día, colocar una cara alegre y tener esa esperanza de que todo puede ser mejor”.

Cindy Katerine Martínez López

Por Cindy Katerine Martínez López

Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Sergio Arboleda con 10 años de experiencia en medios de comunicación, generación de contenidos digitales, reportería e investigación. cmartinez@elespectador.com
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