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Redacción Vea / 18 Dec 2021 - 3:00 p. m.

Ana del Castillo: “yo no me cohíbo de nada. Soy feliz y tengo a Dios en mi corazón

Ana del Castillo es la cantante vallenata más reconocida de Colombia en este momento. Su vida ha estado llena de música y de polémicas, un camino que no ha sido corto y mucho menos sencillo.
Ana del Castillo
Foto: Vanessa Gómez

Ana María Cecilia Maireth del Castillo Jiménez nació en Valledupar el 9 de abril de 1999. Desde muy niña dio muestras de su potencia vocal, un talento heredado de su padre, Manuel del Castillo, un reconocido tenor, quien dejó sus sueños artísticos por dedicarse a su profesión como médico cirujano.

Durante su niñez vivió en el barrio La Cuarta de Valledupar, donde actualmente construye su casa. “Crecí en una familia funcional, que luego se volvió disfuncional. Mi papá se separó de mi mamá. Ella tuvo dos pérdidas, dos niñas que murieron”. La separación generó varios problemas.

“Siempre he sido más apegada a mi papá, aunque no esté cerca de mí. Tuvieron problemas de pareja, se separaron y, desafortunadamente, me involucraron a mí”. Ana se quedó viviendo con su mamá, Rosa Jiménez, y la relación entre las dos se complicó, tal vez por lo mucho que se parecen en su forma de ser.

Por otro lado, debido a problemas con terceras personas del nuevo hogar que conformó su papá, estuvo distanciada de su progenitor por más o menos tres años. “A pesar de sus errores, hoy en día tenemos una buena relación. Mi papá es un hombre respetable, un ser humano increíble, y mi mamá es una gran madre y la amo por encima de todo”.

Ana recuerda que en las serenatas que recibía su mamá el día del cumpleaños, ella no dejaba cantar a los mariachis y terminaba interpretando las canciones. Fue así, de manera empírica, que comenzó a mostrar el talento que tenía en su voz. “La heredé de mi papá, que sufrió de cáncer de laringe hace muchos años. Él era cantante de ópera, y fui yo la única hija que salió artista; de hecho, no le gusta el vallenato, solo el que canta la hija”.

En el 2011, cuando tenía 12 años, se presentó a la convocatoria de Factor XS. “Eso fue la rogadera de la rogadera, porque nadie quería que yo fuera a un reality. Me apoyó una tía, me presenté en Valledupar y pasé. Mis papás aceptaron fue cuando ya vieron que quedé en el programa”. Lograr convencerlos de esta oportunidad y asumir que Ana quería vivir una vida de artista les llevó muchos años, pues fue hasta hace poco que decidieron apoyarla en su sueño como cantante. “Estoy segura de que para ellos era muy difícil, por el deseo de cuidar a su hija. Es que la fama es una vaina muy jodida”.

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Luchando por sus sueños

Luego de su paso por el programa, su carrera estuvo quieta hasta que tuvo 14 años, cuando decidió viajar a Bogotá y vivir sola. Se mudó a casa de amigas, de familiares y conocidos que le daban trabajo limpiando casas, trabajó también como vendedora de ropa, de medias y hasta de dulces, para poderse sostener y pagar sus estudios. En esa época también usaba su arte para subsistir. Lo hacía hasta en velorios, donde cantaba y lloraba.

Logró convertirse en corista de varios cantantes vallenatos, como Fabián Corrales, Poncho Zuleta, Wilfran Castillo, Omar Geles y Jorge Celedón, y fue así que logró, no solamente terminar su bachillerato, sino ingresar a la universidad y graduarse como profesional en Psicología. “La época de la universidad fue muy dura, porque yo trabajaba de corista, cantaba toda la noche y luego tenía que ir a clases y hacer trabajos. Fue duro pero igual lo logré”.

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