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Redacción Vea / 12 Dec 2021 - 3:00 p. m.

En mi vida hay intervención celestial, Frank Martínez y los milagros de su vida

El comediante Frank Martínez, ex participante de MásterChef Celebrity tiene una increíble historia familiar y personal donde abundan los milagros.

Redacción Vea

El comediante Frank Martínez
Foto: Instagram
Frank Martínez
Frank Martínez
Foto: Cortesía

El miedo hace parte de la vida del comediante Frank Martínez, eso es un hecho. Sin embargo, él parece haber encontrado la fórmula para ahuyentarlo o por lo menos, disimularlo. Con ese miedo que dice él “era terror”, por no saber cocinar, pero aun así aceptar participar en el concurso MásterChef Celebrity aceptó estar en el reality. “Cuando me llamaron del programa dije a qué voy a ir. Me dijeron que allá daban clases y con eso me convencieron y fui y me dieron una solo clase, de ahí para allá nada, y por eso yo preguntaba todo… Creo que yo como comediante le aportaba al programa, debieron decir vamos a ver cómo se desembala. O lo echan de primero porque entra en crisis y pánico o qué hace para intentar aprender… De todos los 20 era el único que no sabía nada. Para otros era obvio, pero para mí, nada lo era. A partir del tercer eliminado le dije al chef del hotel donde me hospedaba que si me enseñaba. Era muy teso porque él me decía ¿qué quiere que le enseñe?, imagínate, poner un chef a que enseñe a hacer un arroz blanco. A medida que trascurría el juego fui viendo que había ciertas leyes. Yo decía ya pusieron pescado y pollo imaginaba que seguía la res”. Y así a punta de chistes, intuición y de buena actitud terminó llegando a la gran final y aunque no ganó, no hay duda de que logró además del cariño de la gente, una popularidad que le permite hoy estar en dos programas de televisión.

MILAGRO TRAS MILAGRO

Sin embargo, la vida de Frank no siempre ha sido tan brillante y generosa en oportunidades. Aun así, por alguna razón, que él mismo no logra descifrar si ha estado plagada de eventos inusuales y milagrosos que siempre lo conducen a un buen puerto. Para comenzar Frank se convirtió en humorista por una tragedia familiar. Parece un contrasentido, pero es así. Tenía unos 13 años cuando encontró llorando a su madre en casa y ella le reveló que el hermanito, de apenas 3 estaba desahuciado. “En ese momento tenía una alergia intestinal, solo la tenían nueve niños en el mundo, era un misterio, sin tratamiento ni cura. Yo no sabía qué era desahuciar y lloré al verla llorar. Le pregunté al día siguiente a una profesora y ella me explicó. Hasta ese momento me gustaba hablar, pero no era mamador de gallo, a mí algo en la cabeza me hizo clic. A mi hermano Chris le habían dado máximo un año de vida y en vez de tirarme a la derrota, de llorar dije. ´lo voy a hacer feliz´”. De en ahí en adelante se propuso hacerlo reír, se ponía cosas en la cabeza, le hacía gestos, le contaba cuentos. “Cuando él se reía a mí me daba alegría, así le quedaran ocho días yo pensaba, cuando se vaya se va a ir contento. A raíz de eso en el colegio cambié mucho. Adquirí confianza y perdí el susto”.

Hoy Christian es el mejor amigo de Frank, un hombre de fe que superó la enfermedad de manera inexplicable a la ciencia.

“Es que la historia es super rara y loca. Él se mantenía hospitalizado, le hicieron quimioterapia porque también tuvo leucemia, tuvo síndrome de Guillain Barré y nunca había esperanza de nada. Un día un cura llegó a tocar a la casa y mi mamá se asomó y él le dijo que no sabía por qué estaba tocando, solo que sentía que debía hacerlo. Sabía que mi mamá tenía dos hijos y uno enfermo. Pensamos este man tan raro, se ganó la confianza de mi mamá y empezó a ir a la casa a hacer oración y la vaina de Christian empezó a cambiar”. Al año Christian se había curado de manera milagrosa. Curiosamente el hermano de Frank realizó una especie de milagro similar cuando ya sano, sintió que debía tocar en una casa. Lo hizo y allí había un hombre con cáncer por el que empezó a orar. Con el tiempo el hombre se curó.

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SE GANÓ 100 MIL PESOS

Otro evento increíble ocurrió hacia 2012 cuando Frank renunció a su trabajo convencional para aventurarse como comediante. “Cuando renuncié al trabajo estable para dedicarme a la comedia en Medellín había teatros donde se presentaban los más famosos, no había bares ni otros escenarios…Duré casi año y medio sin que me saliera nada, estaba mal, me había gastado la liquidación, vivía con mis papás. Mandé 41 hojas de vida y nada. Tenía un twingo y me llamaron para conductor elegido y luego me rechazaron porque era de dos puertas y dije ´no sirvo ni de conductor elegido´. Yo iba a llamar al dueño de la empresa de donde había salido porque debía como 62 millones de pesos en el banco. Y justo el día que lo iba a me llamó un conocido en Teleantioquia si podía cubrir a alguien en una rutina y luego otro y resulté trabajando en 18 programas”: Frank recuerda que pagaban poquito, pero también que eso le dio un nuevo aire y recuperó la fe en su faceta de comediante. “A los tres meses, hicieron una convocatoria en Bancolombia para una gira nacional sobre el fraude y llamaron a ocho comediantes super tops. Yo fui a varias a reuniones”. A l final Frank no estaba seguro de ser elegido pues sabía de la fama y el prestigio de sus colegas. “Me dijeron que pasara la cotización. Yo miré el saldo de cuánto debía en el banco y por decir una cifra, debía 58 millones setecientos mil pesos y pasé la cotización por 58 millones ochocientos mil pesos. Dije, que me queden, aunque sea 100 mil pesos para mí”. Cuál sería la sorpresa del comediante, cuando a la semana lo llamaron para que empezara la gira que le permitió pagar sus deudas.

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Frank ya no tiene dudas de que, en su vida, cuando todo parece oscuro o sin solución hay una mano inexplicable que lo auxilia. “Creo que en mi vida hay una intervención celestial. Algo pasa en momentos supermalucos que digo que sirvo para esto de hacer reír y me hace recuperar el camino y por qué no la fe”.

La última vez que recuerda haber vivido algo así fue en pandemia, en el primer encierro cuando su gira quedó suspendida y por tanto advertía una inminente quiebra pues debía devolver dinero de boletería. Se sumergió en el trago, de tal manera que se tomaba una botella a diario, pero sin mayor explicación como una revelación un día sintió que era momento de parar leyendo la etiqueta de la botella y sacándole un poco de humor a lo que leía. Ahora que tiene dos programas de televisión, trabaja en la apertura de su bar en Medellín, donde hará sus propios shows, también lo ilusiona ir al altar con su novia Lorena, a quien le pidió matrimonio en la final de MásterChef. Con ella regresó en pandemia y si todo sale como lo ha planeado será Christian, quien está por graduarse en Roma, quien los case.

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