Treinta y seis años después de su creación, Aterciopelados sigue mirando hacia adelante. Mientras muchas bandas terminan convertidas en la nostalgia de un éxito, Andrea Echeverri y Héctor Buitrago defienden una idea distinta: la de una agrupación que nunca quiso repetirse. La celebración de los 30 años de “La pipa de la paz”, uno de los discos más importantes del rock colombiano, sirve para revisar un legado que continúa en construcción y que, según sus creadores, todavía busca abrir caminos.
Aterciopelados sigue mirando hacia adelante
En conversación con Vea, de El Espectador, la dupla recordó que buena parte de la identidad de Aterciopelados ha consistido precisamente en desafiar las fórmulas. Esa decisión, aseguran, comenzó hace más de tres décadas, cuando mezclaron rock con bolero, joropo o ranchera, y continúa hoy con la misma curiosidad que marcó sus primeros discos.
“En ese momento nos atrevimos a mezclar muchos géneros. Después vino la electrónica y seguimos haciendo música que tiene que ver con el momento, con el tiempo y con el contexto. No nos quedamos buscando otro ‘Bolero falaz’, sino que siempre vamos mirando hacia adelante”, afirma Héctor Buitrago, convencido de que esa búsqueda permanente ha sido la razón por la que la banda sigue vigente tras 36 años de carrera.

Héctor Buitrago y Andrea Echeverri, integrantes fundadores de Aterciopelados.
Lejos de considerar que ya cumplieron su papel dentro de la historia del rock colombiano, ambos creen que Aterciopelados todavía tiene espacio para seguir construyendo. “Seguimos abriendo camino. Somos curiosos, experimentales, y queremos compartir lo que somos, el contexto en el que estamos y lo que estamos pensando. Espero que dentro de unos años también encuentren referencias de esta etapa de Aterciopelados y de lo que puede ser la música colombiana”, añade el músico.
Un discurso que también ha madurado
Para Andrea Echeverri, esa evolución no solo ha sido sonora. También ha estado marcada por una postura que, desde los inicios de la banda, cuestionó los estereotipos femeninos y que, con el paso del tiempo, sigue encontrando nuevas razones para mantenerse firme. La intérprete reconoce que el mercado terminó premiando otros modelos de éxito, pero insiste en que nunca ha sentido la necesidad de adaptarse a ellos.
“Si hace 40 años me hubieran dicho que las chicas sexys iban a ganar más plata que yo, no lo habría creído. Ahora sí les creo, pero seguimos peleando contra eso. Me siento muy orgullosa de llegar a esta edad sin ser ninguna de esas cosas que finalmente son las que dan el éxito y la permanencia. Soy muy feliz de ser vieja, sin complejos”, dice entre risas, convencida de que ese discurso continúa siendo tan necesario como cuando escribieron canciones como “El Estuche”.
Andrea considera que ese papel cobra aún más importancia en una época marcada por la presión de las redes sociales y los estándares de belleza. Por eso insiste en que Aterciopelados continúa proponiendo una mirada distinta a la que domina buena parte de la industria. “Siempre criticamos de frente la hipersexualización y el estereotipo. Eso no es lo más popular, pero abre espacios de libertad. Se puede ser de la manera que uno escoja y no de la manera que está de moda”, sostiene.
Celebrar el pasado sin quedarse en él
La historia de la banda también ha tenido momentos de incertidumbre. Andrea Echeverri recordó a este medio que, durante los años de mayor reconocimiento, creyó que ese vínculo con el público sería inagotable. Esa sensación cambió cuando el rock perdió protagonismo frente a otros géneros y las canciones dejaron de sonar con la misma frecuencia en la radio.
“Yo sí pensé que me iban a querer eternamente y que nuestras canciones iban a sonar en radio para siempre. Cuando eso deja de pasar, duele. Uno construye una relación muy fuerte con el público y extraña esos aplausos, o que la gente sepa las canciones. Pero aquí seguimos, insistiendo y convenciendo a la gente de volver a escucharnos”, confiesa.
Esa filosofía también atraviesa la celebración de los 30 años de “La pipa de la paz”. Como parte de la conmemoración, Aterciopelados ha publicado nuevas versiones de aquellas canciones, entre ellas la de “La Culpable”, junto a Ana Veydó (líder del grupo Cimarrón), en una colaboración que vuelve a unir el rock con el joropo para actualizar un mensaje sobre la autonomía femenina.
El festejo tendrá uno de sus momentos más importantes el próximo 30 de octubre, cuando la banda se presente en el Movistar Arena de Bogotá para conmemorar las tres décadas del álbum junto a varios invitados. Más que revisitar un clásico, el grupo entiende este lanzamiento y ese concierto como una nueva muestra de la idea que ha guiado toda su carrera: honrar el pasado sin dejar de mirar hacia el futuro.
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