
David Ávila, también conocido como Dvd.
Hoy, cuando la era digital está tan masificada, hay artistas que planean su carrera con la frialdad de un estratega de marketing, y hay otros, como David Ávila, mejor conocido como DVD, que simplemente se suben a un bus, tienen una idea que les da felicidad y deciden grabarla.
Lo que David no sabía es que esas ocurrencias, para muchos divertidas y nacidas en la intimidad de su cuarto y alimentadas también por el caos bogotano, lo llevarían un lunes cualquiera de 2026 a recibir un mensaje que parecía un “sueño febril”: una invitación formal para presentarse en el Festival Estéreo Picnic (FEP).
“Pensé que era falso al inicio, pensé que me estaban chimbeando”, confiesa David, recordando el momento en que leyó la propuesta para tocar un domingo a las 3:00 p.m.
Tras confirmar que no era una broma, la primera llamada fue para su madre y sus hermanos, y luego para Felipe, su bajista y aliado creativo. Empezaron a saltar. No era para menos: su proyecto que nació “crónicamente online” estaba a punto de materializarse ante miles de personas.
La escuela de Bo Burnham y el humor como defensa
La propuesta de DVD no es fácil de encasillar, pero el artista tiene claro de dónde viene. Una de sus mayores influencias es el comediante estadounidense Bo Burnham.
“Vi el especial ‘Inside’ en pandemia y me cambió la vida. Entendí que el humor también puede ser un lugar para decir muchas cosas y para ser muy sincero”, explica.
Su sinceridad lo lleva a convertir una cita médica fallida en un bolero o el robo de un celular en una especie de balada. Para David, el humor es un mecanismo de defensa y, a la vez, una herramienta de comunicación efectiva.
Pero ojo, DVD no es un proyecto de canciones cómicas y versiones virales de canciones anglo adaptadas al lenguaje colombiano. Ha sido solo su estrategia para posicionar su música en redes sociales.
“Dime si hice algo mal, era necesario tener que acabar” no fue un escrito para su jefe luego de ser despedido, sino que es una canción compuesta durante un período de desamor, según confiesa.
“No sabía que esas canciones iban a pegar tanto. Solo hago cosas que me parecen chistosas a mí, y pues surgen”, dice con la humildad de quien todavía no se cree el impacto de su propia viralidad.
Sus versiones virales no son parodias vacías, sino más bien crónicas costumbristas de la Bogotá del siglo XXI, con las que muchos podrán sentirse identificados más allá del humor que le pone DVD a su presentación.
Bogotá: un mapa musical entre Chía y la 93
DVD abraza con orgullo sus raíces. En su canción “Quimera”, por ejemplo, rompe la idealización romántica con un verso demoledor: “vives en Chía”. Es ese tipo de detalles los que han hecho que el público bogotano reconozca y se apropie de su proyecto.
“Me gusta la idea de hacer un mapa musical de la ciudad, que la música acompañe un trayecto promedio en Bogotá”, afirma.
David no se siente un icono de la ciudad, pero reconoce el potencial de su proyecto para convertirse en un símbolo local. Su música suena a lo que somos: a la fila de la EPS, al trancón por la Séptima y a la contradicción de vivir en una ciudad que te agota, pero que te inspira.
Para David, invertir en esta identidad es una cuestión de soberanía cultural: “No hay forma de depender de Estados Unidos para que ellos creen nuestra cultura. Hay que apostarle más a lo de acá, a la identidad y al arte local”.
El reto de saltar de TikTok a la tarima
Uno de los mayores miedos para cualquier artista nacido en redes es que su show en vivo se sienta “serio” o desconectado de la chispa que lo hizo viral. DVD tiene claro que no puede negar su esencia.
“La idea es no tomármelo tan en serio, pero al mismo tiempo tomármelo muy en serio. No quiero que el en vivo sea aburrido. El universo que construí en redes va a estar presente en el show de muchas formas, desde lo visual hasta lo conceptual”, dice.
El show que ha preparado para el Simón Bolívar promete momentos humorísticos, cotidianos y profundamente emocionales. Es un salto de fe que llega tras un 2024 y 2025 cargados de sencillos y colaboraciones, como la que hizo con la banda Armenia en el tema “La verdad”, una canción que utiliza la narrativa de un call center para hablar de una despedida laboral.
Lo que viene: más allá del festival
Aunque el FEP es el hito más grande de su carrera hasta ahora, David ya está mirando hacia el futuro. Acaba de estrenar “Prometeo”, un bambuco alternativo que sirve de abrebocas para su primer EP, planeado para salir en mayo.
“En este momento me siento muy inspirado y motivado. El festival ayudó, pero tengo ganas de sacar y sacar música”, manifiesta.
Sobre su presentación, David señala que mantiene la mentalidad del asistente que alguna vez fue en 2023 y 2024. Quiere ver a Skrillex, a Sabrina Carpenter y a Rusowsky, y admite que, si su timidez se lo permite, pedirá fotos en el backstage. Pero más allá de la fanfarria, su objetivo es claro: entregar un show que sea tan “parchado” y sincero como aquellos videos que grababa solo en su cuarto. Bogotá tiene un nuevo cronista, y hoy canta en el Estéreo Picnic.
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