
Brandon Flowers, de The Killers, y uno de sus trajes clásicos en escena.
Esta noche, el escenario principal del Festival Estéreo Picnic recibirá por tercera vez a los hijos pródigos de Las Vegas. Tras sus memorables pasos en 2014 y 2018, The Killers regresa a Bogotá convertida en una institución del rock de estadios. Pero mientras el público espera el brillo de la mayoría de sus éxitos concentrados en su álbum debut, “Hot Fuss”, que contiene himnos como “Mr. Brightside” o “All these things that I’ve done”, este 2026 marca un hito especial: el 20 aniversario de “Sam’s Town”.
Este segundo disco fue el que los salvó de ser vistos como una “banda británica nacida en América” para consolidarlos como la voz moderna del imaginario del oeste americano.
El casino frente a la ventana
Lanzado en octubre de 2006, “Sam’s Town” fue, más que un segundo álbum, una declaración de principios. Después del éxito glamuroso y anglófilo de su debut, la crítica esperaba más sintetizadores londinenses. En cambio, los integrantes de The Killers miraron hacia el desierto de Mojave, de donde provenían. El nombre del disco se debe a un casino real en la Boulder Highway de Las Vegas, que resulta ser también el apodo que le dan los habitantes de ese lugar a la “ciudad del pecado”.
Para el bajista Mark Stoermer, el letrero de neón de “Sam’s Town” era lo primero que veía desde la ventana de su habitación al despertar. También era el lugar que estaba justo cruzando la calle de la casa de Flowers. Ambos querían que el nuevo material fuera la cara más honesta y menos brillante del desierto.
Y eso fue precisamente lo que el disco capturó: la “gloria marchita” de Las Vegas, lejos de las luces de neón y habitada por bares viejos y la rutina de la clase trabajadora de Nevada. También, según críticos, recogió ese espacio intermedio entre la juventud y la adultez. Es el disco perfecto para alguien que se siente “demasiado joven para lo que la vida le está tirando encima”.
Las letras reflejan a un Brandon Flowers de 24 años lidiando con su fe en el mormonismo y la presión de la fama. Frases como “He doesn’t look a thing like Jesus” o “If I only knew the answer / I wouldn’t be bothering you, father” muestran una vulnerabilidad que no estaba en “Hot Fuss”.
Producido por el legendario productor Mark Ellis (Flood), quien ha hecho discos como el “Violator” y “Songs of Faith and Devotion” de Depeche Mode, y el ingeniero de sonido Alan Moulder, quien trabajó en el icónico “Mellon Collie and the Infinite Sadness”, de los Smashing Pumpkins. Según ellos, el proceso de grabación fue tan excéntrico como la ciudad misma.
De hecho, Flood se vistió como un indio norteamericano y aparece en el arte de adentro del CD. Se instalaron en el hotel Palms durante tres meses, grabando rodeados de máquinas tragamonedas y buffets de 24 horas.
Antes de lanzarlo, Brandon Flowers declaró que sería “uno de los mejores discos de los últimos 20 años”. Podría ser considerado como uno de los últimos discos que se esperó “a ciegas”. En 2006 no había streaming, ni torrents masivos de alta calidad, ni YouTube lleno de grabaciones de conciertos. La gente hacía fila en tiendas a las 9:00 a. m. para comprar el CD físico sin haber escuchado más que el primer sencillo. Había mucha expectativa por lo que la banda pudiera lograr con este segundo trabajo.
Sin embargo, la prensa fue dura inicialmente. Rolling Stone le dio solo dos estrellas, lo que golpeó las expectativas de la banda. A pesar de esto, el tiempo le dio la razón: hoy es considerado su trabajo más honesto y valiente. En 2009, los mismos lectores de la revista lo eligieron como el disco más infravalorado de la década.
El cambio visual fue radical. Abandonaron los trajes ajustados por bigotes, chalecos de cuero y una fotografía granulada a cargo de Anton Corbijn (quien ha estado con bandas como U2 y también Depeche Mode), buscando ese look de “gitano chic”.
A la fecha, el álbum ha superado las 4.5 millones de copias vendidas y regaló himnos inamovibles como “When You Were Young” y “Read My Mind”, esta última citada por Flowers como la mejor canción que ha escrito en su vida.
“When You Were Young”, por otro lado, aparece como el corazón emocional del cambio que tuvo la banda. Como analiza la banda en la serie “Song Exploder” de Netflix, esta canción fue el “manifiesto emocional” que demostró que The Killers eran más que una moda pasajera. Aquí Flowers alcanzó una madurez lírica inmediata con esa frase punzante.
Fue, además, la pieza que selló su legado en la cultura pop gracias a Guitar Hero III, enseñando a millones de adolescentes a “tocar” ese riff de redención antes de haber pisado un casino real. Para muchos, este es el verdadero himno que define la identidad de The Killers. Y por eso mismo, será una de las infaltables en su setlist. Otras canciones del disco que se escucharán en Bogotá esta noche son “Enterlude” y “Read My Mind”.
Posible setlist de The Killers para el Estéreo Picnic
- “My Own Soul’s Warning¨
- “Enterlude*”
- “When You Were Young*”
- “Jenny Was a Friend of Mine”
- “Smile Like You Mean It”
- “Shot at the Night”
- “Running Towards a Place”
- “On Top”
- “The Man”
- “Somebody Told Me”
- “Human”
- “A Dustland Fairytale”
- “Read My Mind*”
- “Caution”
- “All These Things That I’ve Done”
- “Spaceman”
- “Just Another Girl”
- “Mr. Brightside”
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