El 4 de septiembre de 2014, Gustavo Cerati murió en Buenos Aires. Tenía 55 años y desde hacía cuatro estaba alejado de los escenarios por el accidente cerebrovascular que sufrió en mayo de 2010, después de una presentación en Caracas. Aunque su muerte marcó el final de una era, su historia no terminó ahí; pues hoy, 12 años después, su voz sigue viva a través de sus canciones que siguen sonando en todo el mundo y apareciendo en las listas de reproducción de personas de diferentes edades.
Hay quienes conocieron su música gracias a Soda Stereo. Otros por sus discos como solista. Pero también están los que relacionan una canción con una época específica, una ciudad, una relación o, simplemente, con un momento especial de sus vidas. Esa es, quizá, una de las claves de su legado. Su música no se quedó simplemente en la generación que la escuchó cuando fue publicada, sino que trascendió fronteras y edades.
Su paso por Soda Stereo
Gustavo Adrián Cerati nació el 11 de agosto 1959 y desde su infancia y adolescencia hizo parte de diferentes agrupaciones como Savage, Vozarrón y Triciclo, pero fue a finales de los años 70 cuando comenzó su historia con Soda Stereo. En ese momento conoció a Héctor “Zeta” Bosio con quien compartió sus intereses musicales. Más adelante, en 1982, llegó Charly Alberti. Los tres le dieron forma a la banda que, lejos de imaginarlo, se convertiría en un referente del rock en español no solo en Argentina sino en varios países del mundo. En 1983 hicieron su primer concierto y, un años después, lanzaron su álbum “Soda Stereo”. En 1985 llegó “Nada personal” y, en 1986 “Signos”, un trabajo discográfico que marcó un antes y un después en la agrupación. A partir de ahí, llegaron las giras y su expansión por Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Cerati no solo era la voz principal, también era uno de los principales compositores y guitarristas del grupo y una pieza fundamental para que Soda fuera cambiando de sonido sin perder su identidad, esa misma que los hizo inconfundibles.
Cuando parecía que la banda estaba en su mejor momento con “Canción animal”, “Dynamo” y “Sueño Stereo”, la banda llegó a su fin en 1997. El último concierto que hicieron juntos fue el 20 de septiembre de ese mismo año en su tierra natal. Esa presentación, llamada “El último concierto”, quedó en la memoria y el corazón de millones de fanáticos, especialmente por un momento especial: la despedida de Cerati, quien con su frase “Gracias totales”, le dijo adiós al público que lo vio creer en su carrera artística junto a la agrupación.
Esa despedida no fue un punto final de su historia en la música, sino el comienzo de su faceta como solista, una etapa que ya había comenzado a trabajar años atrás con el lanzamiento de “Amor amarillo”. En 1999 con “Bocanada”, Cerati mostró su interés por la electrónica, los sonidos experimentales y las posibilidades que ofrecía el estudio. Con trabajos como “Siempre es hoy”, “Ahí vamos” y “Fuerza natural”, el artista demostró que podía seguir llenando estadios y escribiendo canciones que se convirtieran en éxitos.

Gustavo Cerati durante uno de sus conciertos en Colombia.
Su vínculo con Colombia
Colombia siempre fue parte de la historia de Soda Stereo desde los inicios de su expansión internacional. En 1986, durante su primera gira por Latinoamérica, la banda hizo su debut en el país. Al año siguiente, volvieron como parte de una segunda gran gira que también incluyó paradas en Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Costa Rica y México. Uno de los momentos más recordados y especiales llegó tras la separación. En 2007, Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti se reunieron nuevamente para la gira “Me verás volver” Colombia fue uno de los países que hizo parte de ese regreso. Habían pasado diez años desde el último concierto de la banda y para muchos fanáticos, ver a los tres integrantes juntos de nuevo era algo casi inimaginable.
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La conexión con Colombia no terminó ahí. En 2020, Soda Stereo volvió al país como parte de la gira “Gracias totales”, un proyecto que Zeta y Charly llevaron a cabo en homenaje a la trayectoria de la banda y en memoria de Cerati. Antes de ese concierto, el periodista colombiano Gabriel de las Casas expresó en una frase lo que, en su opinión, hizo a la agrupación tan especial: “Ninguna banda de rock en español evolucionó tanto como Soda Stereo”. Y tenía razón. Cerati no se conformó con haber encontrado una fórmula que funcionara. El sonido de Soda Stereo fue evolucionando con el paso de los años porque él también lo hacía: escuchaba, exploraba y llevaba esas nuevas propuestas al estudio.
Quizás esa fue una de sus más grandes virtudes. Cerati entendía con claridad que evolucionar no significaba dejar atrás lo que ya había construido, sino más bien atreverse a explorar nuevos caminos. Con Soda, llevó el rock en español a lugares que, hasta ese momento, parecían estar reservados para otras corrientes musicales. Y cuando la banda llegó a su fin, siguió esa búsqueda en solitario, sin intentar aferrarse a la nostalgia ni repetir lo que ya le había traído éxito. Siempre tuvo la habilidad de transformar su sonido y de asumir riesgos, pero había algo que siempre se mantenía constante: su forma única de hacer que sus canciones transmitieran emociones incluso cuando sus letras no buscaban explicarlo todo de forma literal.
Su curiosidad, su obsesión por el sonido y esa necesidad casi constante de ir más allá explican por qué su legado sigue vigente. Mientras muchos artistas quedan asociados a una época, el bonaerense logró que su música trascendiera varias generaciones. Sus canciones siguen resonando en personas que ni siquiera habían nacido cuando Soda Stereo llenaba estadios o cuando él lanzaba sus primeros discos como solista. Por eso, es que su ausencia sigue siendo difícil de explicar. Más allá de sus canciones, dejó un legado y una sensación de que su historia todavía tenía mucho por ofrecer. Aunque él ya no está, su música sigue haciendo lo que siempre ha hecho: descubrir nuevas maneras de conectar con quienes la escuchan.

