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Testimonio musical: la vida de un grupo de rap y la esencia de su nuevo disco “Improbable”

Una agrupación de rap bogotana cuenta su día a día, su inspiración urbana y presenta más reciente producción.

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Por “Improbable” * / Especial para El Espectador
13 de junio de 2026
Dentro de sus temáticas se encuentran  la naturaleza humana, lo rutinario y la cotidianidad, pero, además de ello, también dimensiones como la espiritualidad y la recuperación, el sanar y el trabajo de reparación consigo mismo y los demás. Aquí, Daniel Guerrero (der.), que está terminando maestría de Escrituras Creativas en la Universidad Nacional, y su hermano.
Fotografía por: Archivo Particular
“Todo es Improbable y nada en la vida me ampara”, es el lema que identifica a esta agrupación de rap colombiana de la ciudad de Bogotá conformada por Daniel Guerrero, Andrés González y Jesús Moreno; tres “hermanos” que han encontrado en la música, un vínculo que sobrepasa diferentes tipos de situaciones y se convierte en parte fundamental de su existencia. / Cortesía

“Todo es Improbable y nada en la vida me ampara”, es el lema que identifica a esta agrupación de rap colombiana de la ciudad de Bogotá conformada por Daniel Guerrero, Andrés González y Jesús Moreno; tres “hermanos” que han encontrado en la música, un vínculo que sobrepasa diferentes tipos de situaciones y se convierte en parte fundamental de su existencia. / Cortesía

Fotografía por: Brian Rozo

Hablar acerca del cómo escribimos este disco es hablar acerca de diez años de nuestra historia, o sea, es hablar de casi la mitad de nuestra vida y de muchas cosas más; porque antes de eso ya había mucho por contar, solo que lo hacíamos bajo otro nombre, otro grupo, pero juntos, igual.

El disco se titula “Improbable”, de forma homónima a nuestro nombre, porque también pensábamos en eso cuando empezamos a escribirlo, en medio del dolor, los excesos y la soledad, pero también de la alegría y el regalo de habernos encontrado y de encontrar ente que nos impulsaba y que nos impulsa todavía a seguir.

Fueron noches muy largas y llenas de oscuridad, de cosas rotas y de pasos, los pasos cortos de dos niños que no dejaban de reír metidos en este mundo que muchas veces no es justo y tampoco amable, pero al que decidimos enfrentarnos, no solo desde la música, sino desde el amar a nuestras familias realmente, de estudiar y disciplinarnos en nuestras prácticas, desde una espiritualidad que hemos aprendido a través de nuestras maestras y maestros, y de la calle, de esa misma que tantas veces nos mostró nuestra peor cara, pero que también nos permitió abrazar nuestra oscuridad para entender la importancia de la luz.

Este disco lo hicimos a punta de sueños, el sueño de aprender de ese dolor, transformarlo, y también de todo el amor, porque nos permitimos sentirlo, dejar de sufrir innecesariamente, por lo menos en cierta medida… a veces pensamos que son poquitas canciones para todo este tiempo, 13, sin embargo, hay mucho de lo que somos ahí, y también mucho de lo que fuimos y ya no, por eso también cambiamos muchos temas que pensábamos que iban a ir, pero que ahora creemos que nunca van a ver la luz.

En el disco hay muchos beatmakers y músicos increíbles, personas que admiramos profundamente y con las que soñábamos con trabajar desde que éramos niños, por ejemplo, Caleto, y Jorge Barco, también otras que se volvieron parte en el camino, y que nos recuerdan una de nuestras frases preferidas “Todo es improbable y nada en la vida me ampara”, eso quiere decir que todo puede suceder, y que uno mismo es el que se encarga de hacer que las cosas pasen, inclinar la balanza, las posibilidades son del 50/50. Obviamente con la fe puesta en algo más grande que uno, que es a quien le debemos todo, Dios como nosotros lo concebimos.

El porqué lo escribimos quizás sea más sencillo de explicar, es porque el rap no nos da para vivir todavía, pero sí que nos ha dado vida. Son dos naturalezas, dos formas de ser y pensar distintas, pero que en el fondo se complementan, tenemos un propósito en común, y ese propósito es más grande que cualquier cosa, es mostrar que hay otra forma de vivir la vida, que las personas pueden cambiar realmente y que vale la pena siempre dar, sin expectativa, dar y aprender a ser pacientes también.

Lo escribimos porque necesitábamos ser pacientes con nosotros, darnos tiempo y la oportunidad de ser mejores, y también porque necesitábamos pagar muchas deudas, y no económicas, aunque sabemos que también ha pasado y va a pasar, pero realmente otro tipo de deudas, espirituales, deudas que solo se solucionan con amor y con tiempo y con música porque es donde nosotros pudimos juntar esas dos cosas tiempo y amor.

Ahora está con nosotros también nuestro Dj, Ermitaño. Una persona que nos ha enseñado mucho desde hace muchísimos años y que completa la trinidad, el 3 que unifica, Dolly, VmT y Ermitaño. Un segundo disco viene en camino, estamos en ello.

* Los puede seguir en Spotify y YouTube.

Por “Improbable” * / Especial para El Espectador

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