El actor Silvio Plaza da vida a “Pecho Frío” en Uno vuelve siempre, la película-documental inspirada en Atlético Nacional y en la pasión de sus hinchas. Más allá del reto actoral, este proyecto llegó en un momento determinante para él: justo cuando se encontraba en medio de la confusión sobre su futuro en la actuación.
“Nosotros los actores tenemos épocas en las que no es que desconfiemos del talento, pero sí del medio. Había canales con los que yo trabajaba mucho y hace tiempo no me llaman. Entonces yo decía: ‘¿Bueno, pero qué pasa?’. Estaba muy confundido profesionalmente, pensando si enfocarme otra vez de lleno o hacerlo a un ladito”, expresó en una exclusiva entrevista con la revista Vea.
En ese contexto apareció la propuesta para Uno vuelve siempre. A diferencia de otros procesos, no fue un casting virtual ni una ronda de callbacks. Lo citaron directamente en Medellín, algo poco común hoy en día. “Al otro día ya estaba viajando. Hice el casting, conecté de inmediato con Camilo y Santiago Ríos, y ese mismo día me dijeron: ‘Usted es el personaje’. Fue rapidísimo, como si todo estuviera escrito”, relata.
El reto de ser “Pecho Frío”
El papel lo llevó a un terreno que conocía solo de lejos: el del hincha de tribuna. Aunque en el pasado había interpretado al ‘Bolillo’ Gómez en La Selección, ahora debía comprender la pasión del aficionado. Para lograrlo, se apoyó en Santiago, un barrista que también actúa en la película. “Me llevó a partidos, me mostró cómo vivía un hincha fiel la pasión desde la barra. Yo observaba ese extremo para poder construir lo contrario: ese hincha que solo aparece en las finales, que celebra cuando gana y se amarga cuando pierde”, explicó.
El contraste le permitió dar forma a “Pecho Frío”, un personaje que representa a ese sector de la hinchada estigmatizado por su inconstancia. “Es un hincha que critica, que se aburre, que se amarga… pero existe, y muchos se ven reflejados en él”, añadió.
La relación de Silvio Plaza con el fútbol
El actor confesó que, en la vida real, también se acerca al fútbol de manera intermitente. “Yo vivo el fútbol como un pecho frío también. Me emociono viendo a la Selección Colombia, pero no soy de esos que repiten partidos o escuchan programas radiales todos los días. Lo disfruto, pero no soy un hincha fervoroso”, admitió entre risas.
La experiencia de rodar la película, sin embargo, le cambió la mirada sobre este fenómeno social: “Le he empezado a coger mucho amor al fútbol. Con este proyecto entendí mejor lo que significa la pasión del hincha, porque es algo muy real y muy bonito”.
Silvio Plaza, un hombre más allá de la actuación
Mientras lidia con las altas y bajas de la profesión, Plaza ha sabido diversificarse. Además de su carrera en la pantalla, dedica tiempo al comercio y al arte. Su interés por la pintura nació hace varios años en Miami, cuando comenzó a explorar el arte como un pasatiempo que con el tiempo se transformó en una fuente de ingresos.
Hoy, en Bogotá, combina esas pasiones en un mismo espacio: en el primer piso funciona un almacén de motos y en el segundo una galería-taller donde pinta, diseña camisetas y crea figuras en resina. Ese equilibrio entre oficios, según él, lo ayuda a sostenerse en una carrera inestable.
“Empecé como hobby y terminó volviéndose algo que ya monetizo significativamente. Me mantiene activo, porque yo soy muy inquieto y no me gusta quedarme quieto. Hubo momentos en los que solo esperaba proyectos, pero entendí que no podía vivir así. El arte y la movilidad eléctrica me han dado otra estabilidad”, agregó en su charla con Vea.
Un reencuentro con su vocación
Aun con esas alternativas, Silvio Plaza no deja dudas sobre lo que significa la actuación en su vida. Por eso, recibir el papel de “Pecho Frío” justo cuando más dudaba de su lugar en el medio fue para él un recordatorio poderoso. “Estaba muy confundido profesionalmente cuando llegó este proyecto, y me devolvió la claridad”, dice.
Uno siempre vuelve no solo le permitió encarnar a un personaje que refleja una faceta particular del hincha de Atlético Nacional; también se convirtió en el impulso que necesitaba para reconciliarse con su oficio y seguir apostando por él.

