Hasta hace unas semanas los medios británicos hablaban de un inminente divorcio entre Kate y su esposo, el príncipe William. Según lo informado, la princesa de Gales estaría dispuesta a solicitar el divorcio, en vista de que su marido seguía insistiendo en una relación da ´amantazgo´ con Rose Hanbury, la marquesa que en el pasado fue vecina de los príncipes. Rose, quien además es la esposa del secretario privado de Carlos III, y William sostendrían una aventura desde hace tiempo que trascendió a los medios el pasado febrero, cuando él prefirió celebrar con ella, en lugar de hacerlo con su esposa, el tradicional San Valentín.
Volviendo a Kate, quien si se divorciara de William correría con la misma suerte de su suegra Diana de Gales, es decir perdería títulos, dineros y la posibilidad de ser reina, esta semana los medios británicos comenzaron a informar que el divorcio tan sonado ya no se llevará a cabo justamente por lo ocurrido hace tres décadas con Lady Di.
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Esto quiere decir, según los tabloides británicos, que la princesa de Gales decidió ignorar o pasar por alto los supuestos engaños y traiciones matrimoniales de William siempre y cuando estos no sean serios, sino pasajeros, y de ninguna las mujeres involucradas osen querer tener un papel importante o reemplazarla.
Según se ha establecido, Kate habría llegado a un acuerdo en el cual no pedirá el divorcio ni ahora ni en el futuro y permitirá los deslices de William, pero con condiciones bastante específicas. Una de ellas es el compromiso de que William será discreto para no afectar a sus tres pequeños hijos, algo que en la práctica puede resultar muy complejo ya que la familia real es muy vigilada y examinada de cerca por los medios. En segundo lugar, y como se había mencionado antes, que ninguna amante quiera ser algo más que eso.
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El convenio indica que llegado el momento, cuando William asuma el reinado, Kate será reina y aspectos como la fortuna y el dinero, así como los títulos que le corresponden mientras eso ocurre, permanecerán intactos. Lo anterior quiere decir que Kate, a cambio de ser algo liberal y laxa con los deslices de su marido, logrará lo que Lady Di no logró: tener una fortuna y el título de reina.
Por ahora, se desconoce si William aún continua su aventura romántica con Rose Hanbury, la marquesa de Cholmondeley, o esta ya ha terminado.
