Ryan Gosling, el nuevo viejo conocido de Hollywood

Este año fue el año de Gosling: apareció en tres grandes producciones de Hollywood y suena para ser candidato a mejor actor por su papel de jefe de prensa de una campaña presidencial en los Idus de Marzo. El Espectador habló con él en Los Ángeles.

Tres películas: Loco, Estúpido amor, Drive y los Idus de Marzo. Todas de protagonista y siendo la sensación del otoño hollywoodense. Se llama Ryan Gosling y cada día hace más méritos para destronar a los galanes de las películas norteamericanas.

Aunque ya fue nominado al Oscar en 2007 por su impecable actuación en Half Nelson, en la que interpreta a un profesor de historia, quien debe luchar contra su adicción a las drogas. Después llegaron otras buenas películas entre ellas Blue Valentine, que el año pasado estuvo nominada como mejor película del año.

Y este año parece querer estar de nuevo en la selecta lista de los nominados, con un papel que bien vale un aplauso en la nueva película de George Clooney, Los Idus de Marzo. En ella, Gosling interpreta a Steven Myers, el jefe de prensa de uno de los candidatos del partido demócrata (interpretado por Clooney) quien enfrenta uno de los primeros retos electorales y bastantes tramas oscuras alrededor. Con firmeza y carácter, Gosling logra sostener la película en sus hombros, sin recibir la ayuda de ninguno de los grandes actores que lo acompañan esta vez como Philip Seymour Hoffman o Paul Giamatti.

EL Espectador junto a otros medios del mundo conversó con Gosling en Los Ángeles sobre esta película que ya lo perfila como uno de los candidatos a mejor actor de los próximos premios Óscar.


Recientemente describió al personaje que le tocó hacer en Drive como alguien que vio demasiadas películas de acción. ¿Cómo describiría a este personaje?
Alguien que vio demasiadas películas de monstruos. Yo creo que esta es una película de terror metida en el universo de la política. Yo soy el hombre de las dos caras, siempre quise hacer una película del hombre de dos caras y cuando vi los afiches de este filme pensé: ‘lo logré’ (se ríe).


El personaje de alguna manera pierde su inocencia, su virginidad en el mundo de la película…
Creo que logra separar su mente de su corazón, o al menos decide hacerlo, y yo no sé si esa división puede alguna vez superarse más adelante. Creo que queda como un ser en el que lo emocional y lo racional se divorcian para siempre. A la vez, elige sacar del cuadro a la mujer por la que siente algo, porque eso no sirve a sus fines políticos. Eso dice mucho del personaje, de sus reacciones personales.


Usted tiene la misma edad del personaje. ¿Cuánto se le parece?
Mi imagen es la de alguien que quiere proyectar una imagen de seguridad, de confianza en sí mismo, pero a la vez soy como todo el mundo: vulnerable.


Es un personaje evasivo, difícil de definir. ¿Cómo hizo usted para volverlo creíble?
Pensé que su dilema era uno muy fuerte de interpretar, porque es alguien que quiere ser efectivo, que busca promover el cambio y transformar la vida de la gente y tiene buenas intenciones, pero sólo puede lograr esa efectividad si logra meterse en la Casa Blanca y se da cuenta de que si su candidato pierde entonces él no va a poder ayudar en el cambio. Está forzado por las circunstancias en una suerte de dilema moral, se da cuenta de que debe saltar de barco o bailar con el que se lleva la parte más fea.


¿Cree que, como pasa en la película, la política es un universo de individualidades más que de ideales?
No sé, creo que es muy complejo, mucho más de lo que se puede captar en una película y es un tema demasiado importante como para hablarlo a la ligera. Prefiero no opinar…


Clooney ya tenía una posición política y una militancia, que había hecho públicas antes de la película. ¿A usted? ¿Lo influyó Clooney en algún sentido?
Yo no estaba tan informado como me hubiera gustado y una de las razones para hacer la película fue que quería hacer investigación e informarme como corresponde. Yo soy canadiense, así que la política estadounidense no está en mi sangre, pero fue una buena oportunidad. De todos modos siento que no es una película política, no tiene ningún mensaje detrás sino que es sólo para pasar un buen rato en el cine. La acción está inserta en el mundo de la política, pero podría ocurrir tanto en Washington como en Wall Street o Hollywood.


¿Cuán parecidos son el mundo de la política y el del negocio del entretenimiento, en su experiencia?
No sé lo suficiente de ninguno de los dos como para comentar, pero sí creo que hay una similitud entre el personaje que interpreto y mi persona, en tanto que es difícil ser honesto en el negocio en cualquiera de los dos. Aunque quieras, es muy difícil decir la verdad, porque lo que quiera que digas será sacado de contexto y cortado para conseguir un buen párrafo noticioso, así que hay que tener cuidado.


Durante esa investigación que hizo del mundo de la política, ¿qué fue lo que lo tomó por sorpresa?
Hay tanto… Una de las cosas que vi y que me ayudó fue “BoogieMan”, un documental político que cuenta la historia de Lee Atwater (un asesor político americano famoso por su juego sucio). No me inspiré en ningún candidato en particular, de algún modo George (Clooney) es una buena imagen del sueño americano y podría perfectamente ser un candidato a presidente creíble tanto en el mundo real como lo es en la película, así que mucho de eso me lo inspiró él. Creo que tuvo mucho coraje en asumir el personaje del candidato porque la película destruye el sueño de ese candidato ideal y destruye las ideas de la gente sobre los políticos. Es una decisión valiente, considerando que él, como persona, está metido en el mundo de la política y muchas veces la gente tiende a confundir tu personaje con quien eres en realidad fuera de cámara.


Clooney también tiene fama de hacer bromas pesadas en el set. ¿Fue así esta vez?
Sí, por ejemplo… no, en realidad no quiere que contemos los trucos para que la gente después no esté pendiente de verlos en la pantalla. Pero están ahí, hay bromas de toda clase que se ven en cámara incluso.


En esta película, usted está literalmente en cada cuadro: pasó mucho más tiempo que nadie frente a la cámara, pero además compartió ese tiempo con Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman. ¿Cómo fue trabajar con ellos?
Son dos de mis héroes, así que al principio estaba aterrorizado. Tienen estilos muy diferentes, pero el resultado es el mismo: los dos se ven increíbles en pantalla. Por ejemplo, necesitaba ver trabajar a Phil, me sirvió para darme cuenta de que yo estaba volviéndome perezoso demasiado rápido, porque él no deja una toma sin cuidar cada detalle, sin darlo todo. Necesitaba ver eso, me hizo bien.


Esa pereza, ¿se relaciona con el hecho de que ha hecho tantas películas últimamente, a que ya ingresó a la categoría de estrella y no tieneel mismo hambre de fama que al principio?
Bueno, muchos hablan de eso. Hay gente que es siempre buena en una película, la que sea, como Phill. Pero no creo que la gente se dé cuenta del enorme esfuerzo, de cuánto hay que pelear por ese espacio. Eso puede percibirse como difícil, pero es la razón por la que logran ser efectivos cada vez, porque conocen las condiciones que deben pedir para poder darlo todo de sí mismos. Como actor, Val Kilmer, por ejemplo, tenía fama de difícil. Con el tiempo, me doy cuenta de que ese rótulo de ‘difícil’ es uno que pone la gente que tiene plata para decirle a otra gente con plata que tú no eres de los que van a hacer lo que te dicen sólo porque te lo digan.


Clooney es otro que lo da todo: en esta película no sólo dirige sino que produce y hace el personaje principal. ¿Cómo lo hace?
No sé, para mí es un misterio… Hace todo, tanto, todo el tiempo, que es difícil ver cómo lo logra. Dirige, escribe, produce, actúa, tiene la mirada puesta en su proyecto de Darfur, encima hace bromas en el set… es increíble.


¿Lo ha inspirado a hacer sus propios proyectos?
Sí, eso es algo que quiero hacer desde hace un tiempo y una de mis razones para querer trabajar con él ha sido ésa, simplemente ver de cerca cómo lo hace. Clooney se involucra con todo, conocía esta película como si fuera una canción en su mente, trataba de explicarte ese mundo por dentro en todos los detalles, es muy específico y yo simplemente me dejé guiar.


Aquí lo vemos con trajes elegantes y siempre con un estilo muy apropiado para Washington, pero en “Drive” tuvo oportunidad de mostrarse y se lo vio con un cuerpo muy trabajado. ¿Sigue haciendo ejercicio para mantenerlo?
No, los músculos son como las mascotas: hay que alimentarlos y cuidarlos todo el tiempo y, si no lo haces, se van. Así que no vale la pena (se ríe).

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