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En Unisimón la tecnología no deja de lado la formación humana

La inclusión de la innovación en las funciones de la Vicerrectoría de Investigación fortaleció el proceso de aprendizaje de los estudiantes.

El Laboratorio de Prototipado de Macondolab es uno de los espacios que Unisimón dedica a la sinergia entre tecnología y educación./Cortesía

La trascendencia de las tecnologías en el proceso educativo no es motivo para dejar de lado la formación humana. Por eso, un aprendizaje priorizado a adquirir competencias con las cuales afrontar los desafíos del mercado laboral no es incompatible con el liderazgo de procesos de innovación y desarrollo.

En la Universidad Simón Bolívar hay pruebas de que lo anterior es viable y posible. Por eso los resultados que viene cosechando, a partir de la decisión tomada hace cinco años: poner la innovación y el emprendimiento en el mismo nivel misional de la investigación y la extensión.

“Pretendemos que se entienda la innovación no como resultado de un proceso de investigación, ni que el emprendimiento es una feria con productos de estudiantes, sino que realmente es un motor que está transformando el mundo”, asegura Paola Amar Sepúlveda, al frente de la Vicerrectoría de Investigación e Innovación.

El ingrediente tecnológico del modelo de Unisimón encontró un soporte en el centro de emprendimiento e innovación Macondolab, creado en 2014 para fomentar los espacios de coworking y el ecosistema de aceleramiento empresarial de Barranquilla y el Caribe colombiano.

Además de ese propósito Macondolab también ha posibilitado que, a partir del quinto semestre, estudiantes de Unisimón de los programas de ingeniería pasen de la teoría a la práctica y conozcan las necesidades de la industria y las tendencias actuales de sus carreras.

Reynaldo Villarreal González, director del Laboratorio de Prototipado de Macondolab, sostiene que la experiencia en los laboratorios de fabricación digital (fablabs) genera sinergia entre las disciplinas académicas y el campo laboral. “Posibilita que los jóvenes se ubiquen con más claridad en el campo que quieren explorar, lo cual es muy difícil de lograr si solo hay interacción en un salón de clases”.

Semillero
Otra ventaja de potenciar la educación con la tecnología es que los estudiantes se empapan del proceso de elaboración de un producto de última generación y cómo estructurar una iniciativa empresarial. Por eso Unisimón y su centro de innovación se han convertido no solo en aceleradoras, sino en semillero.

De ello da testimonio Juan Pablo Pestana, egresado del programa de Ingeniería de Sistemas que hace parte del grupo de científicos de Macondolab y que allí consolidó el proyecto del cual es cofundador: Ufotech SAS, una plataforma de demanda inducida y auditoría en el sector salud, que ya tiene más de un millón de usuarios en Atlántico, Bolívar, Cesar, Magdalena y Valle del Cauca.

“La tecnología fue la inspiración para iniciar mi carrera profesional, luego me llevó a aprender y por su aplicabilidad me sorprendió todo lo que es posible hacer a partir de la resolución de problemas cotidianos”, dice.

Con la creación en 2009 del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), la educación superior halló nuevos espacios y fue así como Unisimón ha sido uno de los operadores del programa apps.co. En San Andrés, por ejemplo, conoció mediante esta iniciativa el talento de Omar Abril-Howard, creador del exitoso Sepia ROV, un submarino que funciona a control remoto y realiza investigaciones marinas a más de cuarenta metros de profundidad.

Abril-Howard, cuyo emprendimiento ha sido reconocido por la Real Academia de Ingeniería del Reino Unido, es un invitado asiduo en el Laboratorio de Prototipado de Macondolab, durante las clases que reciben los estudiantes de ingenierías de Unisimón. “¿Qué mejor profesor de diseño industrial que el creador de un dron marino?”, se pregunta Villarreal.

Impacto en colegios
El amplio espectro que abarca la tecnología en la educación también ha tenido puentes entre la educación básica y superior, gracias a programas sociales de grandes multinacionales tecnológicas.

Producto de lo anterior, el año pasado se llevó a cabo el taller Bot City de la estadounidense Oracle en Soledad, el primero de su clase en Colombia que tuvo como aliados a Unisimón, la empresa Nephix y la Alcaldía del municipio.

Durante el taller, estudiantes de cuatro colegios fueron capacitados para idear soluciones a problemas cotidianos con la tecnología. El ganador fue un proyecto elaborado por alumnos de la Institución Educativa Politécnico: un bot que ayuda a prevenir el embarazo en adolescentes y la transmisión de enfermedades sexuales.

Otras propuestas se centraron en el desempleo, la convivencia en las aulas escolares, la prevención del consumo de drogas y una fanpage que permita conocer información y resolver dudas sobre la cultura indígena mokaná.

“El uso de las TIC ha desarrollado en el estudiante lo que denominamos el aprendizaje autónomo, porque, de una forma muy fácil y rápida, tiene acceso a un mundo de conocimiento, al tiempo que tiene un perfil más universal”, resalta Alexis Messino Soza, director de programa de Ingeniería de Sistemas y líder del grupo de investigación Ingebiocaribe de Unisimón.

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Redacción Especiales

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