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Linda Palma: el proyecto de vivir

La esclerosis múltiple la alejó durante meses de la pantalla chica, pero el año pasado se reencontró con los televidentes en Noticias Caracol. Ahora dice que en sus días no hay vanidades ni egos, porque la esencia es lo único que tiene.

Durante los meses que Linda Palma estuvo incapacitada solo quería estar bien para volver al set. Cortesía

Linda Palma es una de las presentadoras más queridas de la televisión nacional. En el set de Noticias Caracol es una de las encargadas de contarles a los colombianos los temas más importantes relacionados con el entretenimiento. Acude puntualmente a la cita nocturna en la sección Show Caracol, un espacio que le permitió desde el año pasado reencontrarse con los televidentes luego de que tuvo que ausentarse del trabajo finalizando el año 2016 por razones de salud.

Su retiro de la pantalla chica generó muchas especulaciones, desde que se había ido del país hasta que había sufrido un accidente y estaba en coma. La verdad es que estaba enfrentando el período más crítico de la esclerosis múltiple, una enfermedad que le diagnosticaron en 2008, cuando comenzaba la década de los 20. La aceptó, aprendió a convivir con ella, pero no se resignó y mientras aprendía cómo controlar la enfermedad.

Linda Palma se abrió un camino en la televisión colombiana, un trabajo que le ha permitido, a lo largo de diez años, ser la cara de programas concursos como La voz kids, Yo me llamo, La fila, A otro nivel, entre otros.

Pero cuando su carrera tomó vuelo y tuvo la oportunidad de ser una de las presentadoras de Noticias Caracol, su salud se deterioró debido al estrés y la mala alimentación. Una semana después de estrenar trabajo volvió a sentir espasmos, pérdidas de equilibrio, movimiento involuntario de los ojos y debilidad, por lo que estuvo fuera del aire siete meses.

En el hospital le tocó ver que La voz estrenaba una nueva temporada mientras que ella estaba acostada en una cama sin poder moverse por sus propios medios y sintiendo mucha ansiedad sobre su futuro. Fue entonces cuando tuvo que librar otra batalla, una más sentimental que física, porque de su estado emocional dependía el éxito de su recuperación. Se preparó mentalmente para estar alejada del mundo del espectáculo y con la mejor actitud posible acudió a terapias todos los días, volvió a aprender el abecedario y caminar. 

“No soy la mujer maravilla, por más fuerte y positiva que sea. Hubo momentos en los que me deprimí. Suena tonto, pero no poder hacer por uno mismo cosas como alimentarse y bañarse es durísimo”, dijo la presentadora hace un año a la revista Vea. 

Linda Palma ha sacado la mejor partida de su enfermedad. Por un lado, aprendió a valorar aún más el amor y la compañía que le ofrecen tanto su familia, como sus amigos y su novio, el músico Diego Pulecio; y por otro, decidió consentir más su cuerpo y su mente: apostó por una dieta saludable, el ejercicio físico y el pilates, porque para controlar la enfermedad autoinmune que padece es fundamental estar en serenidad, así que ahora no se critica tanto.
“Aprendí a hablar conmigo, a conocerme, a ver todo eso que me da miedo, seguridad, felicidad; a ser más consciente de lo que soy”, dijo en la entrevista que ofreció al programa Los Informantes. 

Cuando vivía sus días más oscuros en la clínica, Linda Palma decidió que debía recuperarse para estar bien con ella misma y para ser fuente de inspiración. Como agradecimiento a la vida que puede disfrutar ahora y aunque aún lidia con la esclerosis múltiple, aceptó ser vocera de “Ruta por la vida”, un evento organizado por la Liga Colombiana contra el Cáncer, dirigido a las sobrevivientes a esta enfermedad. Su aporte fue concientizar que la actitud positiva es clave para enfrentar este tipo de situaciones, y por eso es que le gusta tanto ser presentadora de espacios de entretenimiento, porque sabe que es una herramienta para sacar a la gente de la realidad tan dura que vive este país.

Cuando estaba incapacitada pensaba en su regreso a la televisión. Nunca había pretendido ser presentadora de entretenimiento (por eso empezó en programas y no en el noticiero), pero cuando tuvo la oportunidad de conocer el entretenimiento desde adentro aprendió a valorarlo y a reconocer que como todo trabajo implica sacrificio y disciplina.Ahora le entristece que su sección no tenga más espacio al aire.

En estos 12 años que lleva en el medio los televidentes han sido testigos de cómo Linda Palma ha evolucionado personal y profesionalmente. Le gusta darse cuenta de que tiene credibilidad ante los colombianos que cada noche la reciben con familiaridad en los hogares. Se sigue esforzando por ser una buena profesional, pero sabe que debe tomarse las cosas con calma. Ya no le preocupa la fama ni ser la mejor porque su prioridad es cuidar su salud. El ego y la vanidad los dejó ir cuando no pudo hacer una actividad tan sencilla como levantar un vaso o poder hablar.
“Lo único que queda es tu esencia. ¿Qué eres? ¿Qué le brindas al mundo? ¿Cómo eres con la gente que está a tu alrededor?”, reflexionó con El Espectador.

Actualmente su proyecto más importante es vivir para poder hacer realidad el sueño laboral que tiene: un programa de entrevistas con personajes de la cultura que le aporten aspectos positivos al país y que superen la tendencia y el efecto viral que actualmente rige, en muchos casos, el registro periodístico.

 

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