Se presentaron más de 40 grupos y unos 300 artistas en cuatro escenarios

hace 12 horas

Angélica Lozano: “Si dejo mi franqueza y bajo el tono, pierdo el alma”

Entrevista con la senadora, destacada como una de las mejores congresistas de Colombia, sobre la situación política del gobierno Duque y del país después de la caída del ministro de Defensa; sobre el inesperado éxito de su partido Verde, ahora uno de los más fuertes en representación popular, y sobre su condición de pareja de la alcaldesa electa de Bogotá, Claudia López.

La senadora Angélica Lozano y la alcaldesa electa de la capital del país, Claudia López, posaron el viernes para El Espectador en el centro de Bogotá. / Mauricio Alvarado

Usted fue partícipe del suceso político más notable del año: la renuncia obligada del ministro de Defensa, motivada por el debate de moción de censura en el Congreso. ¿Cómo resume esa situación?

El ministro debió haber dejado el cargo hace meses. De hecho, nunca entendí por qué lo nombraron. ¿A quién se le ocurre que dirigir Fenalco cualifica para ser ministro de Defensa? Las pruebas sobre el asesinato de Dimar Torres, el encubrimiento de los hechos relacionados con el caso de la muerte de los 8 o más niños en el bombardeo, el que parece ser asesinato del indígena Flower Trompeta o el rosario de justificaciones sobre tantos otros temas críticos deberían haber sido suficientes para no arrastrar al Gobierno a esta situación límite. El senador citante, Roy Barreras, fue contundente. El Congreso hizo su trabajo en balance del poder y control político. Solo el Partido Conservador -además del Centro Democrático- se atrevió a justificar y defender lo indefendible. Botero, fatal: ¡Hablando de robo de celulares cuando se le preguntó por el bombardeo!

Vistos no solo los sucesos recientes, sino el desarrollo del actual Gobierno, ¿cuál futuro le augura a este?

Faltan tres años. Que el Gobierno se desportille tan temprano es grave para el país. ¿Cuál es la visión y el proyecto de nación que quiere impulsar el presidente? Seguimos sin saberlo y así es imposible llegar a algún lado. Continuamos sin zarpar.

¿Cree que la caída del ministro Botero también se relaciona con los resultados de las elecciones del 27 de octubre que fueron opuestos a los intereses del Gobierno y su partido?

No. El exministro contaba, solito, con suficientes millas para irse ¡Lo asombroso es que no lo hubieran removido antes! En junio, el Partido Verde impulsó la moción de censura, en Cámara, con abundantes pruebas como las escandalosas revelaciones de The New York Times sobre instrucciones que podrían dar lugar al regreso de los falsos positivos. Creí, en ese momento, que por “presentación” oficial, es decir, por no permitir que lo tumbara la oposición, se iría al bajar la marea. Pero no. Lo dejaron hasta casi arrastrar con él al Gobierno entero.

En su opinión, ¿el Centro Democrático sufre el mismo debilitamiento político y de apoyo popular que el gobierno Duque?

La paradoja de Álvaro Uribe y su partido es que retomaron el poder. Y que, una vez retomado, el desgobierno les está pasando factura política. Solo el tiempo dirá qué tan definitivo es.

En contraste, su partido parece consolidarse por encima de colectividades tradicionales. ¿A qué le atribuye ese fenómeno, por ahora, local y regional?

A que el cambio es imparable. El Acuerdo de Paz, y con la firma de este, el hecho de que las Farc, alzadas en armas, salieran del epicentro de la opinión facilitó que la agenda pública se concentrara en la desigualdad y la corrupción que profundiza o mantiene esa desigualdad. Las capitales y municipios grandes quieren jubilar a los gobiernos de los mismos de siempre para gobernar de otra manera. Hoy el reto es activar, políticamente, los sectores rurales.

Una cosa es el avance del Partido Verde. Otra, que ese avance y el triunfo notable de Claudia López signifique la derrota de la política tradicional. De hecho, algunos clanes corruptos también se consolidaron. ¿Ustedes van a “cohabitar” con los caciques y sus métodos o cómo harán para sobrevivir?

El Verde debe sobrevivir, no parecerse a ellos. Tenemos que hacer buenos gobiernos para que la gente jubile a los otros. Los cacicazgos pelechan de las Colombias que no se integran. Sus protagonistas crecen en el abandono regional: son estadistas en Bogotá y caciques en la región. Solo la fuerza ciudadana con factura política, la separación de poderes y la justicia podrán suprimirlos.

No puede ignorarse la gran dificultad que hay cuando se pasa de la oposición al gobierno. Ahí está lo que le sucede al Centro Democrático y a la administración Duque. Los alcaldes y gobernadores que fueron elegidos por el Verde, ¿están preparados para gobernar?

Es clave aprender del espejo del Centro Democrático: hicieron fiera oposición para hacer invivible la nNación y, después, se enredaron en el Gobierno. Nosotros siempre hemos hecho oposición constructiva y firme, pero priorizando el bien común. Esto es distinto a la obstrucción que vimos en ellos. Asumir el Ejecutivo en las alcaldías y en la Gobernación de Boyacá nos pone frente a un termómetro implacable: ¿Usted estaba hablando “carreta” o es capaz de gobernar? Así que el Verde va a probarse y lo haremos con responsabilidad.

Esta semana y las siguientes la alcaldesa y usted misma tendrán miles de peticiones de empleo, de solicitudes de contratos, de recomendaciones, etc. ¿Cómo manejarán esta primera prueba contra las prácticas tradicionales?

Claudia anunció que hará proceso de selección de servidores públicos para el equipo de Gobierno, basado en el mérito y la experiencia, no en milimetría política. El equipo de campaña puede postular personas, pero un headhunter buscará candidatos de forma independiente y los analizará aplicando criterios objetivos y de meritocracia para la selección final. Ella también quiere que la administración se parezca a la coalición ciudadana que la llevó a la alcaldía: mujeres, jóvenes y personas hechas a pulso. Por mi parte, responderé como llevo haciéndolo durante años: “Si queremos que el poder se maneje distinto, o sea, por mérito y no palanca, ¿vamos a hacer lo mismo que criticamos?” Todos entienden.

En su nuevo rol, a Claudia López le corresponde tener relaciones armónicas con el Gobierno Nacional de cuyo partido y jefe político ella ha sido fuerte crítica. Usted también ha estado en esa línea. ¿Tendrán que ponerle freno, ella como mandataria y usted como su pareja, a la franqueza con que ambas han enfrentado el poder que hoy detenta el Centro Democrático?

Ella como alcaldesa tendrá que guardarse opiniones sobre lo divino y lo humano, y limitarse a su trabajo, creo. Claudia fue la mejor senadora, perteneciendo a un partido pequeño de solo cinco senadores; el período anterior logró aprobar 14 leyes importantes, lo que implica alta capacidad de diálogo, interlocución y trabajo con orillas distintas. Mi rol implica, por naturaleza, hacerle control político al Gobierno. Tengo la ventaja de contar con experiencia de 5 años en el Congreso, en donde he probado mi talante, carácter y estilo de trabajo. Supongo que en lo relativo a Bogotá sufriré por lo contrario: porque me pidan, a mí, cuentas o razones de la gestión de Claudia. Pero si dejo mi franqueza y le bajo el tono a mi voz, pierdo el alma. Y a eso no estoy dispuesta. Me toca inventarme el exótico rol de senadora que hace control político, entre otros, al gobierno de Bogotá.

No creo que sea capaz, pero tendremos tiempo de verlo. Usted y Claudia han tenido destacada vida pública. ¿Afectará sus relaciones personales este nuevo rol político de su pareja?

Espero que no. Nos interesa conservar la vida simple y tranquila que siempre hemos llevado. Un cargo y la política no merecen arriesgarla.

Aunque nunca han ocultado su condición de pareja, ahora tendrán más atención pública. ¿Cómo afrontarán el reflector sobre su vida personal?

Como siempre, con naturalidad en la vida privada y rigor en la vida pública.

Aunque pareciera que son la primera pareja LGTBI en el servicio público, no es así: en el gobierno pasado hubo una pareja de mujeres, ministras en las carteras de Transporte y Educación, simultáneamente. Nadie reparó en ello, salvo para situaciones especiales. ¿Cree que el caso de ustedes es diferente por cuanto sus cargos son adquiridos por votación popular?

Esa diferencia es de fondo, porque la elección por voto popular tiene alcance, escrutinio y naturaleza propia. Sin duda, la circunstancia de que ambas seamos figuras públicas implica obtener un estándar de excelencia. La gente que ha confiado en nosotras es, por fortuna, exigente. Nos toca dar la talla y honrar esa confianza.

¿Ha pensado si tendrá que declararse impedida cuando lleguen al Congreso temas que eventualmente tengan relación con la administración de Bogotá? Creo que es la primera experiencia en Colombia de un alcalde de gran capital con pareja congresista…

Varios congresistas tienen familiares ejerciendo como alcaldes. Es corriente el trámite de manifestar o advertir esa condición en algunos proyectos de ley pero el centralismo de nuestro país hace que no hayan tenido notoriedad. Sofía Gaviria, por ejemplo, era senadora mientras su hermano era alcalde de Medellín. O Nora García Burgos fue senadora siendo la madre del alcalde de Montería, Marcos Daniel Pineda García.

El beso de felicitación que ustedes se dieron cuando conocieron el triunfo electoral fue publicado y se convirtió en noticia aquí y en otros países. En ese momento, ¿eran conscientes de la trascendencia que se le daría a un gesto que hubiera pasado inadvertido en una pareja heterosexual?

¡No nos dimos cuenta! Me negaba a celebrar, al paso de los boletines, mientras la diferencia de votos fuera tan estrecha. Cuando llegó el conteo sobre el 81 % del total dije: “¡Ganamos!” Abrazarnos fue un acto espontáneo y natural. Del mismo modo, el beso fue inherente a la celebración y al amor. Horas después supimos que estaba rotando la imagen en internet y medios. Alguien en la sala en donde recibíamos los resultados la tomó y compartió también espontáneamente.

Pero, ¿las sorprendieron las reacciones y comentarios, algunos a favor y otros en contra?

Que el beso sea “un tema” refleja una mirada distinta a la cotidiana. Abundan las fotos de políticos celebrando la elección con un beso a su pareja. Creo que fue Salud Hernández (periodista) quien dijo que nuestra forma de celebrar era una “provocación”. Pero, por ejemplo, el presidente Duque no “provocó” a nadie por besar a su esposa. He luchado siempre por la igualdad y habrá igualdad cuando esta sea costumbre y un beso pase totalmente inadvertido.

Alguien dijo que ustedes estaban retando las creencias religiosas y otra persona comparó a Bogotá con Sodoma y Gomorra...

No comprendo desde cuál recóndito lugar de los prejuicios se puede sentir que un beso amenaza las creencias ajenas. Me encantó lo que contestó Ángela María Robledo: Si le molesta el beso, mire para otro lado como lo hace ante las ejecuciones extrajudiciales, la corrupción y las masacres a líderes sociales.

La alcaldesa electa ha respondido a una pregunta curiosa sobre el papel de la denominada “primera dama”. ¿Usted se imagina ejerciendo funciones oficiales en Bogotá por ser la pareja de la alcaldesa?

No. No me lo imagino, y no va a pasar. Es un “cargo” inexistente. Cuando fui a estudiar a Estados Unidos, en 2008, y viví la elección de Obama, me sorprendió la importancia que tiene la figura de la primera dama allá, a nivel presidencial. Celebré -para mí- la maravilla de que en nuestro país no fuera así.

¿Cuál será entonces su papel y qué hará cuando tenga que acompañar a la alcaldesa a actos oficiales incluidos los religiosos?

La mamá de Claudia, doña María del Carmen, es una señora pensionada, con tiempo libre y total disposición de acompañarla a lo que haya lugar. Yo iré a pocas cosas, a las que me parezcan interesantes para mí, acordes a mi cargo y tiempo disponible. Fuimos juntas a ver al papa Francisco. No tenemos ningún conflicto con los asuntos religiosos: ambas somos católicas no muy practicantes, respetuosas de todos los cultos y del Estado laico.

Permítame hacerle una pregunta personal: se supo, en alguna oportunidad, que ustedes estarían planeando contraer matrimonio. ¿Lo harán en estos cuatro años?

Para efectos legales es lo mismo: vivimos en unión libre hace 3 años, desde los días del plebiscito.

También se dijo que podrían tener hijos...

Permítame no responderle, dado que el tema no tiene que ver con mi trabajo.

¿Alguna reflexión personal que se haya hecho después de la elección y que quiera compartir?

Es un honor vivir estos tiempos de cambio, y ser parte de ellos. Claudia alcanzó un cargo relevante como “primera alcaldesa”. Esto la pondrá en la historia cerca, por ejemplo, de Esmeralda Arboleda (primera mujer en estudiar derecho, primera senadora y luchadora por el derecho al voto). Pero esa lectura ocurrirá a muy largo plazo. El juicio, en el presente, será sobre la forma como gobierne a nuestra compleja Bogotá. Así que, pies en la tierra y todo el esfuerzo por hacerlo bien. Eso es lo que importa.

Numéricamente, ¿cuáles son los resultados del Verde? ¿Cuántos de sus candidatos fueron elegidos?

¡Crecimos mucho! Alcaldías verdes en 5 capitales grandes: Bogotá, Cali, Cúcuta, Manizales y Florencia. En coalición, Popayán, Bucaramanga, Villavicencio y Santa Marta. En total, conseguimos 63 alcaldías verdes y 64 en coalición. Mantenemos la gobernación de Boyacá y apoyamos 3 gobernaciones más. Pasamos de 29 a 42 diputados. Solo en Bogotá nos duplicamos en concejales y ediles alcanzando 12 concejales y 54 ediles verdes. Y tendremos 63 concejales en todas las capitales salvo Puerto Carreño.

Aparte del triunfo en Bogotá, ¿cuáles son los más significativos?

Gobernar bien 5 capitales es un enorme y dulce desafío para el partido Verde. En lugares como Cúcuta, con toda la complejidad de la frontera, en donde no se le ganó a competidores corrientes, el señor mayor del megáfono (Jairo Yáñez, nuevo alcalde verde) superó en votación popular a los narcos, las mafias, al exalcalde condenado (Ramiro Suárez Corzo) y a la politiquería. Triunfaron alcaldes verdes de 28 años de edad en Manizales (Carlos Mario Marín) y en Fusagasugá (Jairo Hortúa). Logramos alcaldías emblemáticas como la de Palmira que viene de una hegemonía de 12 años, de Dilian Francisca Toro; 29 alcaldías en Cundinamarca, y 25 en Boyacá. Todo esto nos obliga a lucirnos en el centro del país y a seguir creciendo mediante gobiernos admirables en las zonas rurales dispersas.

“¿En qué les afecta quién convive con el Presidente?”

Aparte de pertenecer a un partido joven y minoritario, el triunfo de Claudia López en Bogotá significa una ruptura en otros campos: primera mujer alcaldesa de una gran urbe que llega a esa posición por fuera de los partidos;  primer miembro de la comunidad LGBT que accede al segundo cargo público del país; y su elección significa – junto con otras - un mensaje claro de rechazo a la corrupción. Las expectativas son gigantescas ¿Temen fallar?

Todos los ojos están encima de esta alcaldía.  Hay esperanza, expectativa, curiosidad y hasta morbo. Una niña le dijo a su mamá: “no sabía que existía la palabra alcaldesa”. Que las niñas, las mujeres y todos sepan que no hay límites en ningún campo para las mujeres, es un paso clave hacia adelante del que nos enorgullece hacer parte: desaprender machismo, clasismo, racismo, homofobia, es un reto pedagógico y social. Durante la campaña, unos decían: “¡Una vieja qué va a poder! ¡Se necesita un varón!”. Otros comentaban: “¡Pero es lesbiana!” A quienes tenían actitud respetuosa, les preguntaba:” Pero, ¿a ustedes en qué les afecta quién convive con el Presidente o con Peñalosa? Ustedes van a escoger gobernante, no a su pareja”. También hubo gente agresiva que gritaba “areperas”.  A esta, la ignoraba. Mayores razones para gobernar con excelencia.

“Me sorprendió la difusión masiva de cuanta encuesta 'pirata' había”

¿Cuál es su opinión sobre el desfase de los encuestadores en Bogotá, en donde daban como ganador a Galán, y en otros casos notorios como Medellín y Cali?  ¿Cree que es necesario revisar la norma que reglamenta las encuestas?

Es urgente actualizar la regulación. En Bogotá vimos muestras absurdas ¡de 340 personas! El viernes antes de elecciones, una empresa de renombre, Yanhas, pronosticó 10 puntos de diferencia de Galán sobre Claudia. Me preguntaron, al aire, en una emisora, si ella estaba destrozada.  Me sorprendió la difusión y amplificación, en medios, de cuanta encuesta pirata había. Peor aún, hubo “líderes” políticos que, sin rubor, publicaron encuestas sin ninguna credibilidad para manipular a los votantes que les creían. Mucha gente nos decía: “publiquen unos resultados que defiendan a Claudia; muestren otros datos; invéntense otra encuesta”. Obviamente, nos negamos a hacerlo.

¿Atribuye el desfase de Yanhas a una intención política?

El bombo de la última “gran, gran, gran” encuesta del viernes antes de elecciones con semejante desfase y con 12 días de trabajo de campo, - un trabajo que suele tomar 4 días-, deja todo que desear. No sé nada sobre esa empresa ni entiendo por qué lo hizo.

890340

2019-11-09T21:00:00-05:00

article

2019-11-09T21:00:02-05:00

[email protected]

none

Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador

Política

Angélica Lozano: “Si dejo mi franqueza y bajo el tono, pierdo el alma”

75

18209

18284

 

El poder de los alternativos

La cacerola, personaje de este año en Colombia

La cacerola, el paro y el cambio cultural