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Falso. El Factor de Protección Solar (FPS) solo combate los rayos ultravioleta B, por lo que hay que fijarse si el bloqueador también incluye protección contra los rayos UV A, que está señalado con cruces (+) en el empaque. Normalmente se requiere que este sea una tercera parte del FPS, “así que si el protector es de 60, debe tener un 20 adicional o dos cruces, que es lo mínimo”, explica Prieto.

Todos protegen contra los rayos UV A y UV B

Falso. El Factor de Protección Solar (FPS) solo combate los rayos ultravioleta B, por lo que hay que fijarse si el bloqueador también incluye protección contra los rayos UV A, que está señalado con cruces (+) en el empaque. Normalmente se requiere que este sea una tercera parte del FPS, “así que si el protector es de 60, debe tener un 20 adicional o dos cruces, que es lo mínimo”, explica Prieto.

Las personas de piel oscura no lo necesitan

Parcialmente verdadero. Si bien tienen mayor protección natural contra el sol que las de piel clara, “nadie está exento de problemas a causa de los rayos UV”. Los dermatólogos clasifican el tono de uno a seis, teniendo en cuenta la tabla de fototipos de Fitzpatrick, para recomendar el FPS que cada quien necesita. “Una persona morena puede utilizar un factor 30, pero una persona blanca debe buscar uno de 50”, puntualiza el experto.

Se debe comprar según el tipo de piel

Verdadero. Los poros de una piel grasosa, por ejemplo, pueden taponarse con la aplicación de un bloqueador cremoso, generando acné, por lo que es recomendable usar protectores en gel o loción. Antes de comprar algún producto, es mejor estar seguro de si se tiene piel seca, grasosa o mixta, para así elegir la presentación ideal.

El bronceador puede reemplazarlo

Falso. Si bien este producto contiene algunos filtros solares, están en concentraciones muy bajas. “El que no te quemes no significa que no estás recibiendo radiación que pueda hacerte daño en un futuro”, advierte Prieto. Y hace un llamado a no broncearse o a por lo menos no hacerlo entre las diez de la mañana y las tres de la tarde, cuando el sol es más fuerte.

No se necesita en climas fríos

Falso. Aunque son invisibles, los rayos ultravioleta siguen presentes, sobre todo en Colombia, que se encuentra en la zona del ecuador, donde se recibe el sol de frente todo el año. El Ideam tiene un índice que clasifica la radiación solar de 0 a 15. Normalmente en Bogotá es de siete o de ocho, pero en noviembre alcanzó los 15 puntos. “Además, por cada 300 metros de altura tenemos 3 % más de radiación, es decir, que en las ciudades frías se necesita más bloqueador que en la costa”, agrega Prieto.

No sirve a la sombra o en sitios cerrados

Falso. Prieto señala que “estar a la sombra solamente reduce 50 % de la radiación solar”, la otra mitad se combate con protector. Lo mismo sucede al estar bajo techo, pues los rayos UV A son capaces de pasar a través de vidrios y ventanas y aunque no entran en pleno, si es necesario cuidarse de ellos. Por eso, además de la protección química, el dermatólogo resalta la importancia de una protección física, que consiste en el uso de gorras, sombreros, gafas de sol y ropa oscura.

No se debe usar en los recién nacidos

Verdadero. El bloqueador no es un producto apto para menores de seis meses, “porque hay riesgos de fotosensibilización, alergia y daños a la piel”, señala el experto. La única forma de cuidarlos del sol es por medio de protección física.

Entre más alto el FPS, mayor la protección

Verdadero. Sin embargo, hay que saber que no hay mucha diferencia entre los bloqueadores con FPS por encima de 50. “Digamos que la protección pasa del 97 % al 98 %”, dice Prieto, señalando que esta es la razón por la que varios países europeos no les permiten a las farmacéuticas poner el FPS por encima de 50 en sus productos, en cambio pueden marcarlos con un “50+” para evitar “cualquier tipo de confusión comercial que no tiene sentido”, agrega.

Es suficiente con usarlo una vez al día

Falso. Lo que recomiendan los dermatólogos es usar este tipo de productos por lo menos tres veces al día. Los horarios para hacerlo, dice Prieto, son: las siete de la mañana, once de la mañana y tres de la tarde, “porque la vida promedio del protector solar es de entre cuatro y seis horas”. Después de este tiempo pierde su efecto.