Las activistas que lograron burlar la censura de Facebook a las imágenes de pezones

Sus acciones avivan el debate sobre la censura que ejerce la red social a través de sus políticas sobre imágenes de desnudos, incluso cuando no se trata de pornografía.

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En septiembre de 2015, la sicóloga y bloguera Letícia Bahia y la fotógrafa Julia Rodrigues lanzaron la campaña Mamilo Livre (Pezón libre), que consiste en imágenes para imprimir de hombres y mujeres con el torso desnudo con el fin de desafiar la cosificación de los pechos de la mujer y defender la soberanía individual sobre el propio cuerpo. Puesto que la campaña invitaba a la gente a imprimir fotos de la página web y exhibirlas en los espacios públicos, los afiches se vieron en muchas ciudades brasileñas.

Sin embargo, cuando la gente empezó a publicar las fotos de la campaña en las redes sociales, se encontraron con una barrera que no habían visto en el mundo offline: Facebook había bloqueado todas las fotos de mujeres y suspendido los perfiles de quienes las publicaron. Esto incluyó a las creadoras de la campaña, así como también la página de AzMina, una revista digital feminista con más de 80.000 seguidores que brindó apoyo a la campaña desde su concepción. (Lea "El software espía es la norma en China, país que produce teléfonos para todo el mundo")

Poco después, Julia y Letícia idearon una forma de burlar la censura de Facebook: si se divide la foto del pezón en cuatro fotos separadas y se publican en simultáneo, Facebook la presentará en el inicio de los usuarios como un mosaico en el que el pezón será totalmente visible, pero aun así, no del todo presente en cada foto sola y, por ende, no sería detectado por el sistema.

El sitio web de la campaña puso a disposición una aplicación con la cual los usuarios pueden subir fotos de sus pezones para que se divida en cuatro fotos separadas.

Las fotos de la campaña eran, de hecho, parte de un proyecto anterior concebido por Julia Rodrigues: en una página de Facebook llamada “Pode Não Pode” (Tú puedes, tú no puedes), subió fotos de hombres y mujeres con el torso desnudo y dejó que la red eliminara las que consideraba inapropiadas: Típicamente, los algoritmos de Facebook borraban las fotos de mujeres. El resultado fue un álbum en el que las fotos de los hombres que mostraban los pezones estaban intactas y las de mujeres están cubiertas con una banda negra o recortada por arriba del pezón.

Según explicó en el álbum del proyecto: “Estas fotos son parte de un experimento mío en Facebook. Varias personas de todos los géneros posaron para mí con el torso desnudo, sin ninguna insinuación sexual o pornográfica. ¿Qué fotos considerará el sistema de Facebook inapropiadas para el público? ¿Cuáles son las verdaderas diferencias entre una foto y otra? ¿Qué resulta ofensivo de un pezón y no de otro?”.

Las redes sociales como Facebook e Instagram (también propiedad de Facebook) prohíben todo “contenido gráfico” que muestre la areola femenina, pero no pasa lo mismo con la masculina. En los últimos años, hubo activistas de todo el mundo que desafiaron esta norma. En 2014, el documental de Lina Esco ‘Free the Nipple’ [‘Liberen al pezón’] investigó las leyes de obscenidad de los Estados Unidos, según las cuales en 13 estados es ilegal que una mujer haga topless en público.

Las leyes de obscenidad de Brasil son similares: las mujeres que exhiben sus pezones en público están cobijadas por el artículo 233 del código penal del país, que aborda la práctica de actos obscenos en público. A pesar de que los arrestos de mujeres por esta infracción son muy poco frecuentes, la sociedad brasileña casi no tolera ver un pezón femenino en público. Es algo que sorprende a muchos extranjeros que visitan las famosas playas de Brasil.

En 2013, cuando el equipo de gimnasia de Dinamarca visitó Río de Janeiro para dictar un taller, tomaron sol en topless en Copacabana y fue fotografiado por el reportero gráfico de un medio brasileño. El caso obtuvo tanta atención mediática por entonces que el entrenador del equipo se dirigió a los medios para explicar que no estaban al tanto de las costumbres locales.

Poco a poco, esta norma ha sido desafiada en Brasil por las marchas de numerosos movimientos feministas a las que asistían mujeres que mostraban el torso desnudo en público para protestar contra la hipersexualización y la humillación del cuerpo femenino.

Esto vino acompañado de una frustración cada vez mayor hacia las normas comunitarias de Facebook e Instagram, que permiten imágenes específicas no sexuales de los pezones femeninos (hacen excepciones para la lactancia o las fotos de una mastectomía), pero no permiten otras. También aceptan algunas imágenes de violencia gráfica, como las fotos de personas que han sido torturadas. Las imágenes hipersexualizadas de los senos femeninos también se consideran adecuadas (siempre y cuando el pezón no sea claramente visible), aunque sí están prohibidas las fotos de pezones femeninos que abarcan desde ceremonias indígenas de Australia hasta campañas contra el cáncer de mama.

El manifiesto de la campaña de Letícia y Julia exige la igualdad de derechos para el hombre y la mujer, y que se deje de avergonzar a los pezones femeninos: “Las mujeres y los hombres son iguales en derechos y obligaciones. Las libertades que están disponibles para un grupo deben estar disponibles para todos. Ocultar o mostrar los pezones debería ser una elección, no una obligación. Para cualquier persona, de cualquier género, raza o religión, y a cualquier edad. Nadie tiene por qué avergonzarse de sus pezones (o de los pezones de los demás). Es una parte del cuerpo como cualquier otra, y todos nacemos con pezones. Los pezones son diversos. Cada uno tiene su color, su tamaño y su forma. Son tan diversos como las personas, y la diversidad es hermosa. Los pezones no son públicos. Que se muestren no significa que estén disponibles. Los pezones no son inherentemente sexuales. Pueden serlo, pero no tienen por qué serlo, como cualquier otra parte de la anatomía. El individuo es soberano de su propio cuerpo. La vergüenza y la lujuria de otros no se pueden superponer al libre disfrute del propio cuerpo”.

*La versión original de este texto fue publicada por Global Voices. La traducción es de Romina Navarro. Licencia Creative Commons.