"Alta tecnología" en el desierto de Arabia Saudita para detener al EI

"A partir de ahora, tratamos como terrorista a todo aquel que intente franquear la frontera", afirmó Mohamed al Rashidi, comandante de los guardias fronterizos del centro de vigilancia de Judaidat Arar.

Ante una eventual incursión de los yihadistas del grupo Estado Islámico, Arabia Saudita reforzó su amplia y desértica frontera con Irak con verjas coronadas de alambres y un sistema de vigilancia de "alta tecnología".

"Como ustedes saben, los terroristas son la mayor amenaza", afirma Mohamed al Rashidi, el comandante de los guardias fronterizos del centro de vigilancia de Judaidat Arar, situado a una decena de kilómetros de la frontera.

"A partir de ahora, tratamos como terrorista a todo aquel que intente franquear la frontera", adviertió.

Judaidat Arar es uno de los varios centros de mando y control encargados de vigilar los movimientos sospechosos a lo largo de los 800 kilómetros de la frontera norte del reino.

Tras unirse a la coalición internacional encabezada por Estados Unidos contra el EI, Riad reforzó su seguridad en la frontera iraquí con un sofisticado sistema de vigilancia por vídeo, en el marco de las medidas adoptadas para protegerse de eventuales represalias de los yihadistas, quienes controlan amplios territorios en Irak y Siria.

En enero, tres guardias fronterizos sauditas murieron en un sector próximo a Suwayf en un enfrentamiento con cuatro intrusos "terroristas". Los atacantes, de nacionalidad saudita, también fallecieron, entre ellos dos suicidas.

Aunque las autoridades no responsabilizan directamente al EI de este ataque, Riad ha afirmado en cambio que tres sauditas hirieron de bala en septiembre a un danés en un ataque perpetrado "en apoyo" al grupo Estado Islámico y, el mismo mes, siete miembros de la minoría chiita murieron a manos de unos atacantes vinculados con este grupo yihadista.

¿Alta tecnología?

En una estancia parecida a una pequeña sala de conferencias, cinco oficiales vigilan un flujo de imágenes procedentes de las cámaras y los radares instalados en la frontera.

Si detectan imágenes sospechosas en una pantalla, los guardias fronterizos de intervención rápida reciben un mensaje en sus ordenadores portátiles.

"Cuando hay un incidente, enviamos seis hombres y dos vehículos" como mínimo, explica el comandante Rashidi, quien precisa que los soldados están armados con fusiles y ametralladoras.

El centro del comandante Rashidi sustituye así las patrullas tradicionales, que reconocían el terreno previamente sin la asistencia de los equipos electrónicos.

El general Mohamed al Ghamdi, portavoz de los guardias fronterizos sauditas, anunció recientemente haber recibido la orden de "abrir fuego" contra cualquier intruso, "sin disparos de advertencia".

Pero Rashidi precisó que sus hombres no habían aplicado hasta el momento esta directiva, que afecta a los 189 kilómetros de la frontera que deben controlar.

La carretera asfaltada que atraviesa la región desértica de Suwayf rumbo a Irak está rodeada de verjas coronadas con alambres y se encuentra bloqueada.

Aunque el Estado Islámico no controla los territorios del extremo sur de Irak, varios atacantes en enero intentaron acceder a territorio saudita por este punto, los cuales lograron ser detectados con las cámaras.