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El auditorio alcanzó a contener la respiración cuando en la pantalla aparecieron dos teléfonos móviles inmensos. Se sabía que Apple (la compañía de la manzana que inmortalizó Steve Jobs) iba a presentar el nuevo modelo de su popular iPhone, pero un equipo adicional no estaba entre los planes. Y menos uno tan grande.
“Tenemos unos productos increíbles para compartir con ustedes y creemos que al final de la jornada estarán de acuerdo con nosotros en que este es un gran día para Apple”, señaló Tim Cook, su presidente, en la introducción de los nuevos miembros de la línea iPhone: el 6 y el 6 Plus.
La principal diferencia está en la pantalla: uniéndose al phablet, nuevo estándar de la industria (dispositivos que integran un celular con una tableta), el iPhone 6 trae una pantalla de 4,7 pulgadas y su hermano mayor, una de 5,5. La segunda es, precisamente, la resolución del nuevo cristal Retina HD, que ofrecerá un millón de píxeles en el caso del primer dispositivo y dos millones en el segundo.
Otra promesa de los nuevos modelos es su microprocesador A8, que permitirá una mayor eficiencia y un ahorro de batería del orden del 50%, un incremento del 25% en el procesamiento y la compatibilidad de conectarse a las redes 4G LTE de 200 operadores en el mundo, en especial de los tres chinos, su principal mercado, donde vendió 43,7 millones del modelo iPhone 5S, el anterior, durante el segundo trimestre fiscal de 2014.
Sin embargo, al igual que el ApplePay, el nuevo sistema de billetera electrónica con el que la compañía busca adentrarse en el segmento de los pagos electrónicos con el teléfono móvil, cada nuevo elemento era comparado de inmediato con una característica de sus competidores.
Como la pantalla Super Amoled de 5,6 pulgadas presentada la semana pasada por la surcoreana Samsung en su modelo Galaxy Note Edge o el procesador Kirin 925 de ocho núcleos que ofrece nueve horas de navegación continua y es el corazón del nuevo Ascend Mate 7, de la china Huawei. O, incluso, la tecnología NFC incluida en la última versión del sistema operativo Android 4.4 Kitkat, que permite pagos electrónicos con sólo tocar el datáfono con el reverso del teléfono.
Quizás su principal diferencial está incluido en el Apple Watch, el primer reloj inteligente de la compañía que trae la corona: una rueda en un extremo que facilita la navegación precisa por cada una de las aplicaciones. Con sus acabados en acero inoxidable, aluminio y oro, será un duro competidor del G Watch R, de la surcoreana LG, o el Moto 360, de la estadounidense Motorola, que, por su diseño circular, auguraban una intensa batalla en el segmento.
Los nuevos iPhone saldrán a la venta en EE.UU. el 19 de septiembre, con un precio de partida de US$199 para el 6, con contrato a dos años, y de US$299 para el 6 Plus, bajo las mismas condiciones. Por su parte, el Apple Watch llegará a las tiendas a principios de 2015 con un valor de US$349.
dmayorga@elespectador.com