Empresas telefónicas apuestan a celulares como tarjetas de crédito

La inicitiva corre por cuenta de AT&T, Verizon y T-Mobile en EE.UU.

AT&T, Verizon y T-Mobile, tres de las principales operadoras de telefonía móvil de EE.UU., estudian lanzar una alianza estratégica conjunta para desarrollar un nuevo sistema tecnológico que permitirá utilizar los teléfonos móviles como tarjetas de crédito o débito, según The Wall Street Journal.

Las tres compañías, grandes rivales entre sí en el competitivo mercado de la telefonía, exploran la posibilidad de unirse, con la ayuda de Barclays y Discover Financial Services, para confeccionar un sistema común que permitirá la implantación en EE.UU. del uso de los teléfonos móviles como nueva modalidad de pago.

Ese sistema, implantado ya en países como Japón y Corea del Sur, permite a los usuarios utilizar sus celulares, como si se tratara de una tarjeta de crédito o débito, para realizar pagos en toda clase de comercios y hasta en máquinas expendedoras, donde se debe pasar el teléfono móvil frente a un terminal de pago.

El mecanismo necesita de la incorporación de una pequeña tarjeta en el teléfono, que contacta con esas terminales de pago, aunque otra modalidad permite cancelar con una pegatina electrónica incrustada en el móvil.

AT&T, distribuidor en exclusiva del iPhone de Apple en EE.UU., su rival Verizon y T-Mobile, una unidad de Deutsche Telekom, empezarán las pruebas del sistema en varias ciudades del país este trimestre, según ese diario neoyorquino, que asegura que, si las pruebas tienen éxito, el sistema podría desarrollarse a finales de año.

El diario alerta, sin embargo, de que una de las “amenazas” que supone la iniciativa es, además de la necesidad de mejorar los sistemas que evitan fraudes, “la ventaja que obtendría Apple, que podría convertir su iPhone y la tienda iTunes en una gran plataforma de pagos”.
 
La iniciativa, según el rotativo neoyorquino, también supone un desafío para Visa y MasterCard, las grandes compañías estadounidenses de tarjetas de crédito, que verían cómo las operadoras de telecomunicaciones se podrían comer buena parte de su negocio.