Avión solar que dará la vuelta al mundo pasó primera prueba

El “Solar Impulse II” sobrevoló Suiza durante más de dos horas sin ningún tipo de combustible y se prepara para atravesar la Tierra en 2015.

El “Solar Impulse II”, primer avión que dará la vuelta al mundo sin utilizar ningún tipo de combustible, pasó ayer lunes su primera prueba: sobrevoló con éxito Suiza durante dos horas y quince minutos.

El vuelo hace parte de una serie de ensayos que llevará a cabo la nave durante los próximos diez meses antes de emprender el viaje para el que fue creado: darle la vuelta a la Tierra en 2015.

La idea es que la hazaña comience en marzo del próximo año desde el Golfo Pérsico. Luego, atravesará el Mar de Arabia, India, Birmania, China, el Océano Pacífico, Estados Unidos, el Océano Atlántico y el sur de Europa o África del Norte, para finalmente volver al lugar de donde partió.

Todo un verdadero reto: deberán volar de manera constante durante más de cinco días y cinco noches sobre el océano, a la misma altitud de un avión comercial y sin una cabina presurizada.

Piloteado por Markus Scherdel, este es el segundo prototipo ingeniado por Bertrand Piccard, quien ya había inventado otro, menos potente y un poco más leve, que en 2010 voló durante 26 horas continuas mientras cruzaba Estados Unidos.

“Es un gran día para todo el equipo. Por primera vez en la historia, tenemos un avión que está volando sin combustible día y noche, mostrando el increíble potencial de las tecnologías limpias”, dijo Piccard a la BBC.

En esta ocasión, el “Solar Impulse II”, que alcanza una velocidad máxima de 140 kilómetros por hora a una altitud de 8.500 metros, está cubierto por una fina capa de fibra de carbono que tiene 17.248 células solares. Éstas, alimentan cuatro motores eléctricos que le permiten una autonomía.

Sus alas miden 72 metros —un poco más grandes que las de un Boeing 747— y su cabina, de 3,8 metros cuadrados, cuenta con el tamaño necesario para almacenar agua, oxígeno, comida y los paracaídas. Su peso es de 2.300 kilogramos, 150 veces menos que el del Airbus. También tiene un asiento ergonómico que les permite a los dos tripulantes estirarse y hasta hacer ejercicio.

Además, la nave es hermética, por lo que podrá volar sin ningún inconveniente bajo la lluvia, y podrá navegar a una velocidad máxima de 90 kilómetros por hora.

"Estamos contentos porque hemos cumplido con el plan que nos habíamos propuesto. Tenemos muchos datos que examinar, era el primer vuelo pero ha sido un éxito", dijo Borschberg.
Según los cálculos de los creadores, el avión podrá volar a una altura de 8.500 metros en el día, momento en el que las células solares deben cargar las baterías de litio para mantenerlo en vuelo durante la noche, cuando, para ahorrar energía, alcanzará los 1.500 metros.

 

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