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Cuando te enteras por Facebook de que a tu novio le gustan los hombres

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Lectora anónima
09 de octubre de 2015 - 05:56 p. m.
/Flickr: Martinak15
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Mi historia comienza cuando mi exnovio me pidió que lo acompañara a cortarse el pelo: él lo tenía largo hasta la cintura y, sin dudarlo, le dije que sí porque esta vez lo vi decidido a hacerlo.

Llegamos a la peluquería y cuando lo atendieron me dio su celular, por si acaso lo llamaban. En ese momento quedamos separados por un vidrio y unas sillas, así que él no podía ver lo que yo hacía con su celular, pero yo sí veía lo que él estaba haciendo. Con una sonrisa muy pícara me dije: “Mira el celular. Las conversaciones de hombres son muy chistosas. No mires las de mujeres, quizá te puedes enterar de algo que no te guste”.

Así que abrí su Facebook y miré las conversaciones que tenía con los hombres, y me fijé en una en especial: un muchacho muy simpático, con sonrisa perfecta, le decía que quería verlo de nuevo, que fueran a Theatron, en donde se habían conocido, que le gustaba demasiado. A lo que mi exnovio contestaba que tenía que esperar, que primero se debía deshacer de la novia y que después estaría con él. Los dos querían experimentar un sinfín de momentos. Más adelante los dos peleaban por cosas tontas, cosas como “¿por qué no me llamaste?”, “me quedé esperándote”, “mi novia casi me pilla” y cosas así. Al mismo tiempo había una conversación con un amigo común en la que le decía que había conocido a alguien, que no sabía cómo sacarlo de la cabeza y que realmente le gustaba, que quería todo con él.

En ese momento, justo en ese momento, me paré, fui a donde él y lo miré en el espejo. Le estaban terminando de cortar el pelo. No quería hacerlo, no quería, pero se me escurrieron las lágrimas. Una detrás de otra. Mil pensamientos pasaron por mi cabeza. Cinco años en los que quizá todo fue una farsa, cinco años en los que no sé qué momentos fueron reales.

Él no podía hablar, pero por su expresión me dio a entender que me quería explicar, pero no sabía cómo. Justo en ese momento le terminaron de cortar el pelo y yo estaba anonadada, atónita, incrédula mientras él pagaba la cuenta. Yo sólo tenía esa conversación en mi cabeza, dando vueltas una y otra vez.

Caminamos un par de cuadras, él me abrazó y me pidió perdón. Con lágrimas en los ojos me dijo que sí me amaba, pero que había llegado un hombre a su vida que la había cambiado. Que lo disculpara, pero que sentía que necesitaba explorar esa parte de él, y que yo era algo bonito, pero que sinceramente él quería todo con el joven que había conocido aquella noche. Sus últimas palabras fueron: “Creo que soy gay”. Me abrazó, me dio un beso en la mejilla, me subí en un bus que me dejaba cerca de la casa y me fui.

Es complicado volver a confiar en alguien después de que, con tanto tiempo de estar juntos, te diga que es gay. Ha sido difícil superar esta situación. Creo que debo ir a terapia, me estoy volviendo algo homofóbica, y no me gusta, no soy así. También creo que la mayoría de los hombres son gais (cosa que tampoco es cierta) y lo peor de todo es que tengo mil recuerdos, mil planes que quedaron en eso, apenas planes. Mi corazón está roto y no sabe cómo sanar y debo mostrar una sonrisa para esconder cada lágrima que he derramado.

Mi único consejo es no busquen lo que no quieren encontrar. Una pareja debe confiar y debe ser sincera, porque por eso es una pareja. Si no, no se pongan a jugar con las personas. No saben cómo duele una traición, no saben cómo se vuelve de mierda la vida de uno.

Por Lectora anónima

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