Si la peligrosa maniobra de descenso al planeta rojo sale como está planeada, el vehículo más grande y sofisticado de la Nasa tocará suelo el 6 de agosto. Misión: buscar pruebas de vida. Vea las imágenes del Curiosity.
Son “siete minutos de terror” los que le esperan a los expertos de la Nasa encargados de controlar el descenso del “Curiosity” hasta la superficie de Marte. La misión, en la que se han invertido un total de US$ 2.500 millones de dólares, busca resolver los misterios sobre la posible existencia de vida en algún momento de la historia del planeta vecino.
No es una tarea sencilla colocar un vehículo de 900 kilogramos, el más grande y sofisticado diseñado por la Nasa, sobre el cráter Gusev de Marte. Un pequeño error y el robot guiado por cámaras y ordenadores, construido sobre seis ruedas de medio metro de diámetro y que porta diez instrumentos científicos, quedaría convertido en chatarra.
Debido al excesivo peso, los ingenieros de la Nasa descartaron la técnica de los airbag que utilizaron en ocasiones pasadas para llevar robots a este planeta y que consiste en envolverlos dentro de una especie de balón capaz de rebotar varias veces en el suelo antes de detenerse.
La nueva técnica es más compleja. Una vez entre en la tenue atmósfera marciana la cápsula que transporta al Curiosity, se debe abrir un paracaídas de 16 metros de diámetro para frenar la caída. Después, un sistema de retrocohetes permitirá controlar el descenso y, en el último tramo, el vehículo irá colgado de una plataforma por un cable. El contacto con el suelo de Marte está previsto para el próximo lunes 6 de agosto.
El viaje del Curiosity comenzó en noviembre del 2011 y ya suma 538 millones kilómetros. Su misión: explorar el territorio durante del planeta rojo durante los próximos dos años e intentar determinar si en el pasado pudo haber condiciones aptas para la vida. Así como Neil Armstrong y sus colegas trajeron piedras de la Luna que fueron analizadas en busca de formas de vida primitivas, se espera que el Curiosity sea un paso más en el intento por traer material desde Marte para realizar pruebas similares.
“Unas misiones anteriores han descubierto que Marte, en el pasado, tuvo entornos húmedos; el Curiosity nos permite dar el siguiente paso en la comprensión del potencial de Marte para la vida”, ha señalado Michael Meyer, científico del programa de Marte de la NASA.
No es el primer robot en llegar hasta allí pero si el más grande, costoso y que podría operar durante más tiempo. Sus antecesores, el Spirit y el Opportunity, llegaron a Marte en enero de 2004. A diferencia de los vehículos anteriores, con paneles solares para suministrar energía, el Curiosity lleva un generador termoeléctrico de dióxido de plutonio (4,8 kilos) capaz de suministrar energía a todos los dispositivos durante 14 años como mínimo.
“Este aterrizaje es la operación más dura que la NASA ha intentado en la historia de la exploración planetaria con robots”, comentaba hace poco John Grunsfeld, de la dirección de ciencias planetarias de la agencia estadounidense.
El Curiosity circulará en una zona del cráter bautizado como Gale, de 154 kilómetros de diámetro. “El Curiosity no lleva experimentos para detectar procesos activos que significarían metabolismo biológico actualmente, ni tiene capacidad para captar imágenes de microorganismos o sus fósiles. Sin embargo, si esta misión descubre que ese lugar, el cráter Gale, ha tenido condiciones favorables para la vida, ese hallazgo puede permitir afinar futuras misiones que traigan muestras a la Tierra o para misiones avanzadas que hagan allí los experimentos de detección de vida”, explicaron hace un tiempo especialistas de la Nasa.
Antes de enviar el Curiosity rumbo a Marte los ingenieros de la Nasa se encargaron de convertirlo en un vehículo prácticamente libre de bacterias. De acuerdo a las normas de la agencia espacial, los equipos no pueden llevar más de 500.000 esporas, es decir, la décima parte de las que puede tener sobre su cuerpo una cucharilla de agua de mar. Se trata de una medida preventiva para evitar la contaminación nociva de los cuerpos celestes. Para cumplir con la ultra limpieza los componentes del vehículo fueron sometidos a procesos de esterilización entre 110 y 146 grados centígrados durante 144 horas.