¿Para dónde va Microsoft?

Luego de los despidos de esta semana, la compañía prueba una estrategia que intenta crear nuevas categorías de mercado para revitalizar la innovación en este gigante de la industria.

AFP

Las noticias que llegan de Microsoft por estos días no parecen del todo alentadoras: la empresa prescindió de tres de sus más altos ejecutivos hace poco menos de un mes y esta semana anunció que recortará 7.800 puestos de trabajo de su plana laboral, además de asumir pérdidas financieras por más de US$7 mil millones. En buena parte, todo esto está relacionado con la compra del segmento de telefonía móvil de Nokia, un negocio que fue anunciado en 2013 y que en su momento costó US$9.500 millones.

Para muchos, aquel fue simplemente un mal negocio. Y las acciones de esta semana, sumadas a la reestructuración de su liderazgo en junio de este año, son la forma de Microsoft de aceptar que quizá cometió un costoso error en aquel entonces. Puntualmente, esta es la manera de Satya Nadella de comunicar que es hora de entrar de nuevo en el juego, en un juego nuevo. Y esto, a pesar de las preocupaciones más inmediatas (sólo en Finlandia 2.300 personas saldrán de la nómina de la compañía), puede ser una buena noticia para la empresa en el largo plazo.

Para ir al futuro de la empresa, que lanzará Windows 10 el 29 de este mes en Colombia, hay que ir un poco al pasado más inmediato, a la presentación de la compañía durante la feria de videojuegos conocida como E3. Allí, además de anunciar la compatibilidad de juegos de Xbox entre dos versiones diferentes de esta consola, Microsoft ofreció una demostración de HoloLens, una tecnología que despliega hologramas en unos lentes especiales acoplados a una especie de casco que el usuario lleva puesto. Sí, es un asunto muy similar a la realidad virtual, aunque su principio de funcionamiento es diferente.

La demostración, como era de esperarse para un evento como el E3, fue con un videojuego, Minecraft. Microsoft compró en 2014 a Mojang, la empresa detrás del juego, por US$2.500 no sólo por el valor del título en sí (más de 100 millones de descargas y una serie de productos relacionados que incluyen libros y adaptaciones con fines educativos), sino porque se integra en una visión que quizá se pareciera poco a parte de la estrategia de la compañía: el punto acá es inventar una nueva categoría de dispositivo, pero acompañarlo con una oferta de software y aplicaciones que constituya un paquete ganador, no sólo para un nicho del mercado, sino en las aguas del consumo masivo.

Pero para perseguir estas apuestas, la empresa, con una nómina que superaba para principios de este año los 118 mil trabajadores, debe soltar ciertos lastres operativos, pero sobre todo ideológicos. Y es ahí en donde parece encajar el desmantelamiento de la adquisición de Nokia que, a la fecha, suma los recortes de personal de esta semana más parte de otras 18 mil posiciones que fueron eliminadas el año pasado, además de la salida de Stephen Elop, uno de los tres ejecutivos que dejaron Microsoft hace unas semanas durante una reestructuración que, entre otras cosas, busca que los equipos de trabajo se hablen más entre ellos, en vez de ir uno contra otro en el cronograma de lanzamientos.

En últimas, competir por la cabeza del mercado de los dispositivos móviles, ampliamente dominado por Apple y Samsung, en el lado de los aparatos, y por Apple y Google, en el del software, quizá no tenga tanto sentido. No se trata de capitular, sino de pelear de una forma más astuta, mirando en dónde están las fortalezas propias.

La estrategia de Nadella no sólo descansa en el desarrollo de HoloLens, pues este es un campo en el que con seguridad encontrará una dura competencia, por ejemplo, de parte de Oculus, un desarrollador de realidad virtual que ya lleva un tiempo en el negocio y en el cual han invertido Facebook, Sony y Valve, la empresa de videojuegos.

Al mismo tiempo, Nadella ha impulsado el desarrollo de versiones de los productos clásicos de Microsoft para iOS (el sistema operativo móvil de Apple) y para Android (la contraparte de Google, y la plataforma de su tipo más popular en el mundo). Esto se traduce en manejar una compañía de software que pone sus desarrollos más exitosos en las plataformas más populares, así no sean propias. Al mismo tiempo, otra de las prioridades del ejecutivo es continuar con la expansión de los servicios de computación en la nube de la empresa (una división que supervisaba antes de ascender a CEO), pues este es un mercado que puede valer más de US$170 mil millones y que actualmente está dominado por Amazon con sus servicios conocidos como AWS.

El cambio de enfoque de Microsoft podría llegar a ser inmensamente lucrativo, claro, pero también podría revitalizar una empresa que, aunque sigue siendo exitosa bajo algunos estándares, solía dominar ampliamente la industria de la tecnología hace ya varios años.