Drones granjeros para el campo colombiano

Hacer mapas topográficos y planimetrías, así como detectar los cultivos que tienen amenaza de plaga, son algunos de los usos que se les están dando a estas naves no tripuladas en el país.

El drone eBee puede volar por 50 minutos y alcanza una altura de mil pies. Pesa 800 gramos y sólo hay ocho de este tipo en Colombia. /www.droneservicescolombia.com

Los drones llegaron al país para quedarse y poco a poco están cambiado la forma de ver el mundo. Acostumbrados a tener los pies en la tierra, estas aeronaves nos brindan la posibilidad de hacer volar nuestros ojos y, por un momento, acercarnos al sueño de tocar el cielo.

Con drones para fotografía aérea, filmar películas, realizar acciones militares, vigilancia y hasta entregar envíos, resulta difícil imaginar algún sector que no haya sido permeado por esta nueva tecnología. El campo, que se supone podría estar más distante de este concepto, también encuentra en estas pequeñas naves un aliado funcional e innovador para los cultivos y el mapeo de grandes extensiones de tierra.

Drone Service Colombia es una de las empresas dedicadas al uso de estos aparatos y su implementación en el sector de la agricultura. Según Martín Aparicio, su gerente, la utilización de drones en fincas, haciendas y hatos ha registrado un crecimiento importante en el país, gracias a la facilidad, rapidez y precisión a la hora de realizar proyectos de topografía, fotogrametría, ortofotos y control de plagas en los cultivos.

“Los usos de los drones son muy variados. En nuestro caso los empleamos para videos y fotos aéreas tradicionales, pero a lo que le estamos apuntando es a la fotogrametría, una técnica para obtener mapas y planos de grandes extensiones de tierra. El sistema GPS y la altitud que alcanzan los drones nos permiten abarcar una superficie de hasta 800 hectáreas en tan sólo una mañana de trabajo”, indicó Aparicio.

Pero el uso en el agro de estas naves no tripuladas va mucho más allá de los mapas, las imágenes topográficas y fotos a gran escala. A través de cámaras multiespectrales, los drones pueden estimar la cantidad, calidad y desarrollo de una plantación.

Gracias a la tecnología infrarroja que adoptan, se pueden identificar las áreas de un terreno que requieran atención especial, refinar la fertilización mediante la detección de deficiencias de nutrientes y optimizar la entrada de plaguicidas a través de la prevención y detección de estrés biótico. Todo lo necesario para que una cosecha alcance su mayor producción.

“Las cámaras multiespectrales montadas en drones como el eBee logran identificar qué zonas de una plantación corren mayor riesgo de contraer alguna plaga. Con estas cámaras podemos medir todo aquello que es invisible al ojo humano y recoger la mayor cantidad de datos sobre los cultivos y su crecimiento”, puntualizó Aparicio.

Topografía aérea

Gracias a esta técnica es posible hacer levantamientos topográficos de grandes áreas en poco tiempo, con el apoyo de puntos de control terrestres y sistemas GPS de doble frecuencia. A través de esta tecnología se pueden desarrollar modelos digitales del terreno, planimetría, altimetría y KML para Google Earth.

Cálculos volumétricos

Con un dron y el software adecuado se realizan cálculos volumétricos con precisiones que no se obtienen a través de sistemas convencionales. El cálculo volumétrico queda registrado en una ortofoto (fotografía aérea corregida geométricamente), junto con georreferenciación a escala, perfiles de las pilas y modelos digitales de superficie.

Monitorear recursos hídricos

Los recursos hídricos cobran vital importancia para el campo y el consumo humano. Las aeronaves no tripuladas permiten monitorear grandes áreas, controlar el estado de las cuencas hidrográficas y utilizar sus resultados para prevenir inundaciones, corrimientos, erosiones y problemas de sequía por fenómenos como el de El Niño.

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