El aprendiz de humano

Watson es el fruto de 30 años de trabajo en computación cognitiva. Expertos aseguran que puede usarse para campos desde e-commerce hasta diagnóstico oncológico.

Watson venció en el juego estadounidense de trivia Jeopardy! a los dos mejores competidores de la historia. / Cortesía

¿Se imagina tener un ayudante que sepa todo sobre todos los temas y que lo saque de cualquier aprieto? ¿Se imagina además que ese auxiliar cupiera en su bolsillo, 24/7? Pues en eso han trabajado por más de tres décadas investigadores alrededor del mundo: producir y seguir mejorando a Watson, el supercomputador de IBM.

Así como el Watson de Sherlock, el de IBM está diseñado para ser asistente de los humanos, para “aumentarlos”, como dijo Guruduth Banavar, vicepresidente y director global de tecnología de IBM en conversación con El Espectador. El nombre, sin embargo, se escogió en honor al fundador de la compañía.

“Piense en computación cognitiva, como computadores que pueden ayudar a los profesionales a tomar decisiones complejas y darles sentido a grandes cantidades de información”, explica Banavar.

Resulta que en el mundo se realizan diariamente cientos de miles de experimentos clínicos para un sinnúmero de investigaciones en medicina. “Es imposible para un solo cerebro humano entender toda la información y resolver problemas complejos”, dice el Ph.D. en ciencias de la computación. “Watson podría leer todos esos artículos y darle al doctor el top tres de medicamentos que podría recetar al paciente”.

Banavar asegura que esta máquina es útil en cualquier área profesional. Actualmente está siendo utilizada en estrategias de comercio electrónico, en el que interactúa en lenguaje natural con los clientes. Decodificando texto los asesora en sus compras.

“Watson aprende patrones de información y ayuda a la gente a entender y aplicar información ‘escondida’ que hay en una gran cantidad de datos”, dice Banavar. Esto ha tomado trabajo subyacente en procesamiento de lenguaje natural (hablarle al computador y que entienda) y aprendizaje automático. “Alimentamos con información a Watson y él aprende a leerla. No hay que enseñarle 100.000 documentos. Con 1.000 basta para que interprete el resto”.

Un avance importante es que Watson no solamente “lee”, sino que “ve”, pues el supercomputador está hoy en capacidad de interpretar imágenes. “Watson podría ver CNN y decir: ¿fue eso una explosión? ¿Es eso una persecución de autos?”.

El computador ha aprendido también a debatir. Puede dársele un enunciado y busca en su información qué afirmaciones hay a favor o en contra. No obstante, no hay que caer en la paranoia de la ciencia ficción. Banavar cree que la máquina no reemplazará al hombre. Empezando porque el margen de error de Watson es alto. Cuando no sabe algo, lo “reconoce”. Además, “hay una serie de actividades para las que nuestro cerebro ha evolucionado por miles de años para hacerlas mejor que nadie, como la vista. Es algo que todavía no entendemos cómo lo hace el cerebro, y si no lo sabemos no creo que se lo podamos enseñar a un computador”, concluye.

 

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