Pasaron muy pocos días para que la decisión del Vaticano de abrir un canal propio en la red de intercambio de videos por internet YouTube presentara un éxito tan arrollador, que le ratificara a las altas jerarquías católicas la influencia masiva que reviste al Sumo Pontífice. Desde el 23 de enero pasado, hasta hoy, el canal ha registrado más de 800.000 visitas, un historial nada despreciable que hace pensar que la apertura de este espacio (www.youtube.com/vaticanit) está cumpliendo con su cometido primordial: crear una red de católicos a través de la internet.
En el canal, disponible en italiano, inglés, español y alemán, se pueden encontrar las oraciones de Navidad y Nuevo Año que Benedicto XVI pronunció hace poco más de un mes, el discurso emitido durante la celebración de la Jornada Mundial por la Paz el pasado 1° de enero, y una serie de noticias, reflexiones y homilías que se actualizan constantemente de acuerdo a la apretada agenda papal.
El afán de la curia romana por transmitir los mensajes de su patriarca se fundamenta en el deseo de revelar la palabra divina a un mundo que cada día se perfila más independiente de Dios, tanto así que la misión promulgada por la Iglesia, según la cual es deber de cada hombre buscar al Altísimo, ha sufrido una especie de giro. El arzobispo Claudio María Celli explicó que “el Papa quiere encontrar a los hombres donde quiera que estén”. Y agregó que “no se trata de algo indecoroso, hay que entenderlo como la voluntad de ir hacia el hombre. El Papa sabe los límites, los aspectos negativos ligados a las nuevas tecnologías, pero si los hombres se encuentran allí, hay que ir allí a encontrarlos”.
De hecho, este es uno de los puntos más controvertidos sobre los que orbitó la apertura del canal, luego de que, a comienzos del año pasado, desde la Santa Sede se acusara a las nuevas tecnologías de ser un elemento de “dispersión mental”. En respuesta a esa postura, no faltaron los críticos que vieron la entrada del Vaticano a YouTube como una acción oportunista de la Iglesia Católica.
A pesar de todo, por medio de Federico Lombardi, el portavoz de la Santa Sede, el clero aclaró cuál es su posición: “Para entrar en contacto con un público global, sin fronteras de nacionalidad y de culturas. Contribuirá a establecer nuevas relaciones con los católicos de todo el mundo, ellos tendrán un acceso más fácil a la información de su iglesia y dispondrán de una fuente creíble para comprender los mensajes que el Papa envía a la humanidad”.
Frente a la situación, Henrique de Castro, encargado de las funciones ejecutivas de YouTube en Europa, declaró que para la compañía resulta “honroso” que el Vaticano la haya escogido para ser el puente entre la Iglesia y el resto del mundo, que sean sus plataformas las que lleven “las intervenciones del Papa sobre los problemas importantes del mundo actual”.
Evangelizador, informativo u oportunista, todas las posiciones tienen sus adeptos y sus contradictores. Sin embargo, lo que parece indiscutible es el éxito que por ahora acompaña al canal y que día a día incrementa en un buen número los contadores de visitas. La Iglesia le apostó a la tecnología y ahora espera que su propuesta crezca y se mantenga por los siglos de los siglos.