La odisea libresca de Apple

Esta semana llegó a un acuerdo extralegal, cuyos términos son desconocidos

/AFP

En breve, el litigio es este: el Departamento de Estado de EE.UU. demandó a Apple y a cinco editoriales de ese país, en abril de 2012, por conspirar para subir los precios de los libros digitales y de este modo afectar a Amazon, el mayor competidor de Apple en ese rubro. A la demanda se sumaron estados y particulares que, en defensa de los derechos de los consumidores, alegaban que Apple había realizado una jugada sucia para afectar todo el mercado de los libros electrónicos. Tras más de dos años del comienzo del litigio, Apple llegó esta semana a un acuerdo extralegal —que debe ser aprobado por la corte— para resarcir los daños causados.

Este acuerdo, sin embargo, depende de decisiones futuras que podrían modificarlo o quizá anularlo. En julio del año pasado, una corte declaró culpable a Apple —fundada por Steve Jobs— de las acusaciones. La empresa apeló la decisión y, mientras otra corte se encarga de reevaluar las pruebas entregadas por el Departamento de Estado, llegó a un acuerdo extralegal. El próximo lunes se sabrá el resultado de esta apelación. ¿Qué sucedería entonces? Si Apple es declarada inocente, es muy probable que este acuerdo se caiga y restablezca su imagen. Si de nuevo es declarada culpable, la empresa deberá poner en función el acuerdo —cuyos términos aún no han sido revelados—.

¿Qué podría suceder? Las perspectivas parecen estar en contra de Apple. Los demandantes, en principio, pidieron una reparación de US$840 millones. Desde que comenzó el litigio, las editoriales señaladas en la demanda —Hachette Book Group, MacMillan, Simon & Schuster, HarperCollins Publishers y Penguin Group— prefirieron firman una serie de acuerdos que les permitían, por un lado, salvarse de multas de mayor cuantía y otras demandas y, por otro, cubrir su patrimonio empresarial. De acuerdo con el diario The New York Times, estos acuerdos suman cerca de US$166 millones. Ese giro inmediato de las empresas, que prefirieron un acuerdo a un extenso juicio, deja a Apple sola en la batalla por demostrar su inocencia.

Todo cuanto está en juego en esta lucha legal es el monopolio de los libros electrónicos, en cuyo campo Apple y Amazon son competidores mayores. Amazon solía estar en un terreno propio; sin embargo, con la llegada de iBooks y la apertura de su catálogo libresco, su influencia se redujo de manera vasta —en 2010 tuvo el 90% del mercado y luego cayó a 60%—. Las ventas de libros electrónicos han venido aumentando, de manera paulatina, desde 2007, y resulta un mercado atrayente y aún con mucho terreno por abonar. La “conspiración” de Apple se habría dado en esos términos de mercado: reducir la competencia, unirse a las editoriales y aumentar los precios de los libros. Amazon ha sido señalado del mismo cargo por el gobierno de Francia, que ha dicho que su posición de monopolio le permitió en principio ofrecer títulos a muy bajo costo y luego aumentar su precio.

En esta ocasión, Apple juega más que una simple demanda: juega la reputación de su empresa frente a los consumidores —que podrían castigarla— y la reputación de su fundador, Steve Jobs, uno de los principales señalados en los juicios. De acuerdo con las pruebas recogidas, fue el mismo Jobs quien contactó, por teléfono y a través de correo electrónico, a las cabezas de las editoriales para proponerles el acuerdo. Los abogados de Apple han dicho que la cláusula firmada permitía que si los libros eran vendidos a un precio más bajo en Amazon, también bajarían en la plataforma de Apple. Sin embargo, lo que ocurrió con la cláusula fue un efecto dominó: al negociar los precios con Apple, las editoriales también renegociaron con Amazon, de modo que las posibilidades para los usuarios de encontrar libros a bajo costo resultaba bastante estrecha.
 

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