Estonia busca crear ciudadanos virtuales para ahorrarles dinero a los trabajadores

Mediante una categoría conocida como “residentes electrónicos”, el país quiere promover la creación de empresas desde cualquier lugar del mundo.

Estonia es el país más pequeño de Europa, pero quiere aumentar su número mediante ciudadanos electrónicos. / Flickr
Estonia es el país más pequeño de Europa, pero quiere aumentar su número mediante ciudadanos electrónicos. / Flickr

Estonia es uno de los países más pequeños de Europa, con 1,3 millones de ciudadanos, pero tiene la ambición de convertirse en uno de los más grandes del mundo a partir de una categoría virtual. Su idea no es aumentar el tamaño de las ciudades, ni de los habitantes, sino en número de “e-residentes”, un concepto de afiliación digital con el que espera atraer a los emprendedores de todo el mundo.

La residencia electrónica les da a sus ciudadanos la oportunidad de acceder a cuentas bancarias y operar sus negocios en línea. El proyecto digital se lanzó hace 15 años en el país con el propósito de ahorrar dinero a los trabajadores de oficinas gubernamentales. Hoy, los estonios utilizan su identidad digital de forma obligatoria para hacer todo: desde el seguimiento a sus cuidados médicos hasta pagar impuestos.

Las autoridades estonias describen la residencia electrónica como el primer paso hacia un futuro móvil. “Si quieres dirigir un negocio totalmente operativo en la Unión Europea, en un clima empresarial favorable, desde cualquier lugar del mundo, lo único que necesitas es la residencia electrónica y un computador”, afirmó el primer ministro de Estonia, Taavi Rõivas.

El hecho de que el país comercialice esta idea virtual es que las personas se benefician de bajos costos en infraestructura y de tasas impositivas bajas. Por esta razón, la oportunidad de tener negocios digitales ha resultado tentadora y cerca de 700 nuevas empresas han surgido con 1.000 nuevos residentes electrónicos que las han creado, según datos gubernamentales.

El gobierno de ese país espera disponer de 10 millones de residentes electrónicos en 2025, aunque otros creen que ese objetivo es poco realista.

Y si resulta económico para los aspirantes de la Unión Europea que logran ingresar a este sistema virtual, para Estonia el beneficio financiero nace de las cuotas que pagan los residentes electrónicos al Gobierno y de los ingresos fiscales obtenidos de la recaudación de los servicios locales de apoyo contables y de abogados.

A pesar de las virtudes que comienza a tener el proyecto, resulta ser una preocupación mayor la seguridad informática. Por eso el Gobierno deberá pensar en la mejor estrategia para proteger a los “e-residentes” que vengan de aquí en adelante.