Estudiantes colombianos compiten en feria de ciencia y tecnología de Google

Dos proyectos que buscan crear un nuevo biocombustible a partir de una planta poco conocida y un sistema inteligente de clasificación de residuos están entre los cinco finalistas latinoamericanos.

Flickr - JD Hancock

Google anunció este miércoles la lista de finalistas latinoamericanos al Google Science Fair, un concurso en línea que promueve la investigación en ciencia y tecnología en jóvenes entre 13 y 18 años.

De entre los cinco proyectos finalistas de Latinoamérica se elegirá un ganador el 18 de julio que, a su vez, competirá con los ganadores de las otras regiones del planeta presentes en la competencia. (Lea "Un desafío humano y de ingeniería")

Las iniciativas latinas están inscritas para la categoría de premio de impacto comunitario y entre los finalistas hay dos proyectos de estudiantes colombianos, dos brasileños y uno argentino que buscan ofrecer nuevas soluciones en campos que van desde el reciclaje de basura hasta el tratamiento del agua.

La competencia entrega premios como becas estudiantiles de US$50.000 (que se otorga al ganador del gran premio) y el acompañamiento para desarrollar los proyectos. El año pasado, una estudiante de 17 años de Estados Unidos fue reconocida como la gran ganadora por diseñar un dispositivo para confirmar un diagnóstico de Ébola en menos de 30 minutos y que, aparte de ser económico, no requiere refrigeración para transportarlo.

Los proyectos colombianos que compiten son desarrollados por estudiantes universitarios en Antioquia que se plantearon estas preguntas: ¿Cómo utilizar los avances tecnológicos basados en visión artificial para desarrollar sistemas que permitan mejorar el problema de la clasificación de los residuos? y ¿cómo aprovechar el Bore (una planta originaria de Asia) para generar un biocombustible no contaminante, renovable y biodegradable capaz de reducir la contaminación producida por la gasolina al mezclarse?

El primer proyecto nace a partir de la necesidad de educar a la gente en la forma como clasifica los residuos en las canecas de colores que hoy se han vuelto populares en colegios, oficinas y establecimientos públicos. Alejandro Rengifo Gómez, Manuel Alejandro Escobar Mira y Alejandro Quintero observaron cómo en Bello (Antioquia) las personas no botaban la basura en el contenedor adecuado, lo que limita la eficiencia de todo el proceso de reciclaje.

Su idea fue diseñar una cabina que, mediante la lectura y el reconocimiento de imágenes, le dijera al usuario cuál es el contenedor adecuado para cada residuo. “Éste trabajo se enmarca en el diseño y desarrollo de un prototipo inteligente que, además de ayudar con las tareas de clasificación, represente una herramienta didáctica y ejemplar para la enseñanza de este tipo de procesos”, se lee en la propuesta que mandaron a la competencia.

Para lograr esto diseñaron un sistema que toma una foto de cada objeto, la convierte a escala de grises para acelerar su procesamiento, la compara con una base de datos con imágenes de muestra previamente etiquetadas y produce una respuesta acerca de en qué caneca debe ir la basura.

Rengifo, Escobar y Quintero son estudiantes de Ingeniería de Control, de Sistemas e Informática y Mecatrónica en la Universidad Nacional y el Instituto Tecnológico Metropolitano.

Por su parte, Elkin Darío Díaz Díaz, estudiante de Ingeniería Química en la sede de Medellín de la Universidad Nacional, tenía la inquietud de cómo producir un mejor biocombustible en términos de eficiencia y rendimiento para el motor, pero que proviniera de una fuente que no tuviera tanto impacto en la canasta familiar o en el medio ambiente. 

Su investigación lo llevó a escoger una plata llamada Bore, Oreja de Elefante o Taro Gigante y que es originaria del sudeste asiático. Para lograr la mezcla, Díaz siguió estos pasos: “…adquisición y procesamiento de la biomasa, reducción del tamaño de la materia prima y el pre tratamiento termodinámico para generar rompimientos de la molécula de almidón. Posteriormente se adicionan preparaciones especiales de enzimas que producen azucares simples que finalmente estos azucares se convierten a etanol durante el proceso de fermentación llevado a cabo por levaduras y tratamientos de licuefacción enzimática y sacarificación. Las moléculas de glucosa así obtenidas producen etanol con mejores características que los biocombustibles convencionales presentando mayor productividad, eficiencia y rendimiento”.

Díaz asegura, en la presentación del proyecto que “la planta Bore (Alocasia macrorrhiza) puede ser una alternativa para la producción de biocombustible por ser una planta de crecimiento muy rápido, se reproduce de muchas maneras y posee en su tallo gran cantidad de almidón, que es la materia prima para obtener biocombustible por el proceso fermentación. La mezcla de etanol-gasolina regular pueden ser usadas como combustible, ya que disminuye las emisiones de monóxido de carbono y, además, no producen deterioro significativo de las prestaciones del motor, por el contrario, mejoran su rendimiento”.

Las otras iniciativas latinoamericanas buscan ofrecer un sistema de filtrado de agua con base en las semillas de una planta brasileña conocida como Moringa; crear empaques resistentes y biodegradables a partir de una especie de palma llamada Moriche y entender cómo la ceniza volcánica puede ser utilizada para beneficio de agricultores en Argentina.

Toda la información sobre la competencia puede ser encontrada aquí