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Así fue como las apps de movilidad cambiaron para siempre el transporte en Colombia

Las apps de movilidad no solo cambiaron la forma de transportarse; también modificaron la relación entre los pasajeros, los conductores, los taxis, las ciudades y hasta su legalidad en Colombia. En el marco del Alternativa Film Festival, El Espectador pudo conocer más de cerca la razón de ser de InDrive en el país y el porqué de su modelo basado en la contraoferta del servicio.

Daniel Montoya Ardila

18 de mayo de 2026 - 07:00 p. m.
Arsen Tomsky, fundador de InDrive, durante la ceremonia de clausura de Alternativa Film Festival, un evento de cine independiente propiedad de la compañía de origen ruso que este 2026 tuvo lugar en Medellín, Colombia.
Foto: Daniel Montoya Ardila
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Hace 20 años, para la mayoría de las personas era impensable solicitar un servicio de transporte sin tener que intercambiar palabras con alguien. Sin embargo, hoy es algo cotidiano que más de 60 millones de personas en el mundo realizan diariamente. En Colombia, son más de 300.000 viajes diarios, siendo una tercera parte solo en Bogotá. Eso quiere decir que cada hora, 4.000 personas piden un “Uber” a través de su celular y aunque el término se haya popularizado, lo cierto es que existen otras apps de movilidad.

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Si bien la startup de Travis Kalanick y Garrett Camp fue la que puso la primera piedra en 2010, en menos de cinco años aparecieron media docena de plataformas más, cada una con una innovación tecnológica para mejorar algo que a Uber se le hubiera podido escapar durante sus primeros años. Allí fue donde nació InDriver (InDrive desde 2022) como una alternativa que proponía una especie de “regateo” entre el conductor y el pasajero para que el precio no sea impuesto por un algoritmo que analiza la demanda y la oferta, sino una cifra decidida en conjunto por quien brinda el servicio y quien lo recibe.

“Desde el día uno supe que esto podía ser una empresa diferente. Si hubiéramos querido ser Uber, no hubiera funcionado porque no teníamos el capital. Nunca quise hacer dinero. Quise cambiar el mundo. La Unión Soviética fue un mal sistema, era injusto. No creo que todos deban tener el mismo nivel de riqueza, pero sí de oportunidades”, respondió Arsen Tomsky, fundador de InDrive, durante una rueda de prensa en Medellín durante la clausura del festival de cine independiente, Alternativa Film Festival, propiedad de InDrive.

El Espectador asistió a la muestra cinematográfica para conocer un poco más de cerca porque esta compañía de origen ruso concibe a Colombia, en especial la capital de Antioquia, como uno de sus mercados más importantes, pues no es gratuito que es la plataforma de movilidad más descargada del país, y aunque no es la más usada, ese es un título que aun ostenta Uber, sí se ha ganado un lugar en el negocio, especialmente en Latinoamerica donde la cultura favorece y agradece el contraofertar el precio de un viaje en carro y mucho más con las bondades de la tecnología.

“Aunque algunos de nuestros competidores han adoptado nuestro modelo de negociación, InDrive nunca ha estado en el centro del negocio, es decir, no utilizamos tarifas dinámicas, no utilizamos algoritmos y eso es algo que es motivo de orgullo porque podemos competir funcionando de manera diferente a todos los demás”, le afirmó a este diario Natalia Espejos, gerente de comunicaciones de InDrive para Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia.

Esta aplicación de movilidad llegó a Colombia en 2018 a través de una de las ciudades fronterizas más importantes del país, Cúcuta. Para la multinacional era importante posicionarse en urbes con poca competencia, mucha informalidad y una oportunidad de comenzar a construir maneras modernas de movilizarse en una ciudad de mediano o gran tamaño. A partir de allí han sido más de 45 ciudades que hoy conviven con al menos cuatro apps (Uber, DiDi, Cabify y InDrive) que en esencia ofrecen el mismo servicio, pero que cada una es elegida por razones muy diferentes y que solo el usuario podría explicar. Eso sí, todas lidian día a día con el servicio “tradicional” de taxi, que en algunos casos se ha unido a esta movida tecnológica, pero en otros se resiste a dejar morir el modelo clásico de levantar el brazo en la calle.

“Desde el día uno InDrive le abrió la puerta a todo tipo de conductores. No podemos democratizar este tipo de servicio si discriminamos a un grupo que conduce carros amarillos. No obstante, reconocemos que aún faltan muchos espacios de discusión, con las ciudades y con los demás actores del negocio, para integrarlos dentro de nuestro modelo y en general dentro del mercado de las plataformas de movilidad en el país”, le manifestó a este medio Harold Forero Neira, líder del negocio de InDrive en Colombia.

Aun así, a más de una década de la llegada de la primera aplicación de movilidad a territorio nacional, es baja la penetración de los taxis en este modelo tecnológico. Apenas el 15% de los viajes se hacen a través de un taxi. Eso sí, la relación cambia si se diferencia por empresa, pues en Cabify el 40% de los servicios son prestados por un “amarillito”. Algo que no es extraño si se tiene en cuenta que la empresa de origen español compró en 2019 Easy Taxi, la plataforma por excelencia para pedir un carro que incluso entró en vigor un año antes que Uber. Sin embargo, esta iniciativa, que siguieron aplicaciones como Tappsi y Taxis Libres, nunca terminó de ser popular, aceptada y confiable entre los usuarios, lo que le abrió la puerta a que hoy las apps como Uber e Indrive principalmente tengan que entrar dentro de los planes regulatorios de Colombia, ojalá, a corto plazo.

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Aunque son menos comunes que antes, los conflictos entre taxistas, especialmente los propietarios de los famosos cupos para poder circular, siguen siendo una cuenta pendiente para la legislación colombiana que pareció haberse quedado estancada en el siglo XX. Algo que no solo afecta la competencia entre plataformas y taxistas tradicionales, sino que también configura un escenario social en el que la discusión ya no es solo la de regular o no, sino entender y clarificar el estatus de las aplicaciones de movilidad en Colombia.

Hasta acá, lo único cierto es que ejemplos como InDrive sin duda han moldeado la manera en que los humanos se mueven en las urbes modernas. Esas que ya no solo se limitan a taxis y transportes masivos públicos, sino que cada vez más interiorizan la presencia de apps que a partir de la innovación tecnológica han creado un ecosistema de envíos, domicilios y por supuesto viajes diarios en carros particulares de desconocidos con la promesa de un buen servicio, acorde a su precio y más importante que todo eso, seguro.

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Por Daniel Montoya Ardila

Periodista de la Universidad Externado de Colombia apasionado por los deportes, especialmente el fútbol. Tiene diplomado en táctica y estrategia en fútbol.@27DanielMontoyadmontoya@elespectador.com

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