La destreza en las matemáticas emerge de dos sistemas de representación diferentes. El primero, relativo a campos como el cálculo, depende de representaciones simbólicas que requieren un aprendizaje y una abstracción, por lo que es único en el ser humano.
El segundo, llamado "sistema de número aproximado", relativo a las intuiciones numéricas más básicas, permite la discriminación de cantidades, se sustenta en un sistema que se remonta a épocas remotas del ser humano y está presente en adultos, niños y algunos animales.
Gracias a él, los individuos pueden calcular el número aproximado de objetos existentes sin contarlos y utilizar esta capacidad para guiar su comportamiento diario.
Un equipo investigador de la Universidad John Hopkins, en Estados Unidos, liderado por Justin Halberda, demostró que, en efecto, existen diferencias, porque hasta el momento se desconocía si los sistemas eran iguales o no en individuos de una misma especie.
Además descubrió que la habilidad de los escolares para las matemáticas en la escuela está unida a la distinta destreza de estimación no verbal, no al coeficiente intelectual o al talento del razonamiento visual-espacial.
Los científicos cognitivos llegaron a estas conclusiones después de llevar a cabo un experimento con niños estadounidenses de 14 años que debían demostrar su capacidad para calcular cantidades sin tener que contar con precisión; debían indicar cuál era el color más presente en una pantalla cubierta por puntos amarillos y azules.
Los resultados fueron distintos, y quienes más acertaron fueron precisamente quienes habían obtenido mejores notas en los exámenes de matemáticas desde preescolar. Los científicos consideran que los resultados de esta investigación podrían tener implicaciones en la educación más temprana para mejorar las habilidades futuras en matemáticas.