Hacker que ganó US$1 millón dice haber aprendido viendo videos en YouTube

Santiago López es el autodidacta que recientemente pasó a la historia por ser el primer hacker, de la comunidad Hackerone, en romper la barrera del millón de dólares producto de las recompensas que ha obtenido por identificar vulnerabilidades en el ciberespacio.

Santiago López se convierte en el primer hacker en consolidar más de US$1 millón en recompensas por detectar vulnerabilidades digitales. Tomada de Hackerone.com

YouTube se está convirtiendo en la escuela de los programadores del futuro, ese es el título de un artículo que publicamos el pasado mes de enero en el que se muestran los resultados del estudio HackerRank. Las conclusiones a las que llegó dicha investigación es que un tercio de estos profesionales se considera completamente autodidacta.

Muestra de lo anterior es Santiago López, un joven argentino que ha sido noticia este mes al convertirse en el primer hacker, de la comunidad Hackerone, en superar el tope del millón de dólares como recompensa a su trabajo que consiste en identificar vulnerabilidades informáticas. Todo su conocimiento, asegura, lo ha obtenido de YouTube y blogs sobre estos temas.

Ya han pasado más de tres años desde que López ingresó a Hackerone, una comunidad de ‘hackers de sombrero blanco’ que tiene como misión descubrir fallos en los sistemas de seguridad de compañías antes de que los ‘hackers de sombrero negro' lo hagan. Con su labor, más allá de las ganancias económicas que esto puede representar, la satisfacción que siente uno de estos profesionales es aportar para construir un mundo más seguro.

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“Realmente me gusta hackear. Es divertido. Me gusta el reto de hackear para romper cosas”, menciona el joven.

Según datos de la comunidad en la que López es protagonista, en 2018 su ‘staff’ de hackers alcanzó los 300.000, reportando recompensas para el mismo año superiores a los US$19 millones. En promedio, uno de estos puede recibir US$100.000 por cada vulnerabilidad encontrada; incluso se han presentado casos donde parte de los integrantes se agrupan para ser más efectivos en su actuar, llegando a descubrir 250 vulnerabilidades.  

En su historial, el joven argentino ha reportado más de 1.600 vulnerabilidades a compañías como Verizon Media Company, Twitter y Wordpress, entre otras.

 

“Pensaron que me convertiría en alguien que roba personas”

 

En una entrevista realizada a López por Hackerone, el joven hacker explicó que su amor por la informática surgió cuando era apenas un niño, siempre le apasionaron los computadores.

“Ni siquiera sabía que existían los hackers hasta que vi la película “Hackers” que abrió un nuevo mundo para mí. A medida que aprendí más me di cuenta de que me atraían naturalmente este tipo de desafíos y la oportunidad de resolver problemas asociados con la piratería”, mencionó.

Lo anterior no fue más que la chispa para que comenzara a interesarse sobre cómo hackear. “Aprendí a hacerlo gracias a internet. Vi tutoriales en línea y leí mucho sobre piratería. Así es como me convertí en hacker”, asegura el joven al agregar que le tomó mucho tiempo encontrar su primera vulnerabilidad, acto que alcanzó producto de la paciencia y el esfuerzo.

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Dentro de sus anécdotas también se encuentra el momento cuando le dijo a sus familiares y amigos que se dedicaría a ser hacker.

“La primera vez que les dije, no podían creerlo. Vieron al hacker alguien malo que roba personas. No creían que fuera posible que un hacker fuera bueno y ganara dinero legalmente”, explicó.

 

Ser autodidacta, una práctica que identificará a los trabajadores del futuro

 

Para profesionales como Lucas Canevaro, CEO del Grupo DNA, organización dedicada al reclutamiento de talento humano de mediana y alta gerencia, casos como el de López será una constante en los trabajadores del futuro.

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Básicamente, teniendo en cuenta que con el paso de los años millones de empleos desaparecerán, mientras que otros surgirán, las personas tendrán que actualizarse constantemente para no quedar obsoletas en el mundo laboral, de allí que, según Canevaro, las universidades dejarán de formar estudiantes que no se equivoquen; en su lugar, las apuestas estarán concentradas en hacer del error parte de la experiencia de aprendizaje y así incentivar la innovación y la búsqueda de resolución de problemas.