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hace 9 horas

‘La impresión 3D será una revolución social’

Con esta tecnología ya es posible crear alimentos como hamburguesas y chocolates. Además, se trabaja en el desarrollo de órganos a partir del depósito controlado de células.

Gustavo Torrijos - El EspectadorCarlos Camargo, director de la empresa Make-R
Ingenieros industriales y civiles, odontólogos, diseñadores gráficos y arquitectos son tan sólo algunos de los perfiles que han llegado a los talleres de Make-R, una empresa liderada por un colombiano que desde hace tres años se propuso promover el desarrollo tecnológico en el país por medio de la impresión 3D.
 
Se trata de Carlos Camargo, ingeniero electrónico de la Universidad del Norte (Barranquilla) quien se interesó por esta tecnología a través de la cual un dibujo tridimensional se imprime a través de una máquina especial, pasando de un modelo digital a un objeto tangible. Si bien es una técnica que continúa en desarrollo, ya se han visto algunos avances. Uno de ellos se conoció recientemente en Estados Unidos, en donde tres recién nacidos pudieron sobrevivir gracias a tres implantes impresos en 3D.
 
Un procedimiento innovador con el que también es posible imprimir alimentos: “Hoy en día hay tres impresoras comerciales de comida: una que es de solo chocolates, una de pancakes, y otra de hamburguesas”, asegura Camargo, quien añade que en el mundo también se están trabajando otros materiales como el cemento y el metal.
 
A pesar de ser poco conocida en el país, Camargo explica que la impresión 3D nació en 1988 cuando, precisamente, se creó la primera máquina de este tipo. “El asunto es que las tecnologías de impresión 3D fueron patentadas por grandes empresas. De esta manera, eran muy costosas y asequibles solo para la industria automotriz y la de aviación. El fenómeno se viene a dar a partir del 2007 cuando esas patentes empiezan a vencerse y ya cualquiera que tuviera el conocimiento para hacer una impresora 3D lo hiciera sin infringir ningún derecho de autor o patente”.
 
Teniendo esto presente, el colombiano se acercó a los movimientos Open Source y Reprap, que, básicamente, tratan de tecnologías abiertas con las cuales las personas desarrollan y liberan conocimiento en la web para que otros puedan acceder a esa información y replicar lo aprendido sin ninguna restricción.
 
Fue así como desde hace un año se empezaron a dictar talleres para que las personas conozcan en qué consiste la impresión 3D, cómo elaborar su propia máquina y qué hacer en caso de que se estanque. Bogotá, Santa Marta, Cali, Manizales y Barranquilla son cinco de las 10 ciudades del país a las que Make-R ha llegado y, según Camargo, la idea es seguir expandiéndose, incluso internacionalmente. “Este mes vamos a ir a El Salvador y en junio a Ecuador. Nosotros nos proyectamos como la empresa líder en impresión 3D de Latinoamérica”.
 
Para Camargo es importante resaltar el alcance de esta tecnología, pues identifica dos grandes ventajas que puede traer a la sociedad. Por un lado está la aplicación que se le puede dar, como por los implantes que salvaron la vida de los recién nacidos; sin embargo, el ingeniero considera que esto va más allá: “En este momento ya hay empresas que trabajan en el desarrollo de órganos a partir del depósito controlado de células. Aún no se tiene la capacidad para hacer un trasplante, pero ya se están comercializando tejidos para estudios experimentales”.
 
Asimismo, desde un punto de vista económico, el ingeniero considera que en algún momento dicha tecnología va a ser de fácil acceso para todo el mundo.  “Cuando tú necesitas algo, vas al centro comercial o a un almacén, pero esta máquina te va a permitir hacer lo que tú necesites en tu casa. La capacidad de producción ya no va a estar en las grandes empresas internacionales, sino que va a estar en tu casa o en tu barrio. Entonces eso va a ser una revolución, más que tecnológica, una revolución social”.
 
Desarrollo de drones
 
La fabricación de vehículos no tripulados, más conocidos como drones, también es una de las pasiones de Camargo, por lo que dentro de los objetivos de la empresa está fortalecer la impresión 3D con el desarrollo de estos objetos: “Estamos trabajando los drones con materiales impresos en 3D que tengan alta resistencia al impacto para que, en el evento de que se choquen, sea muy complicado que se rompan. Y, aun cuando se partan, la impresión 3D va a permitir que las personas puedan replicarlos”.
 
Actualmente el país no tiene una regulación frente a este tema y aquellos que dedican parte de su tiempo a los drones se debe más a un hobbie; no obstante el ingeniero colombiano espera que se les pueda dar una aplicación real. Por esta razón, se encuentra diseñando un proyecto con la Universidad del Magdalena para utilizarlos en un área llamada ‘Smart farming’ o ‘agricultura inteligente’.
 
“Queremos mezclar esa área con un contexto muy local y son los campos minados. La idea es que este equipo, cuyos movimientos pueden ser controlados por uno mismo, realice desde un estudio del suelo para ver si está minado o no, hasta la implantación y el riego de cultivos”, concluyó Camargo.