La India, un país con 900 millones de líneas de celular

Sólo el 70% de los números están activos, según datos oficiales.

El mercado de las telecomunicaciones en la India está pasando por uno de sus mejores momentos. De acuerdo con autoridades gubernamentales de ese país, las suscripciones a líneas telefónicas móviles acaban de superar los 900 millones.

Datos oficiales difundidos esta semana muestran que en enero de 2012 se alcanzaron los 903 millones de este tipo de líneas gracias a diez millones de nuevas suscripciones en ese mes, que son el doble de las conexiones inalámbricas totales que existían hace una década en esa potencia emergente.

Si bien esta cifra, en un país de 1.210 millones de habitantes, puede hacer pensar que el objetivo de una teledensidad plena se acerca, la realidad es algo distinta: solo el 70 % de las líneas son activas y queda mucho potencial, asegura Mrutyunjay Mishra, portavoz de Juxt, una consultora especializada en el sector.

"No se debe confundir suscripciones con suscriptores", aclara. En efecto, su organismo cuestiona los datos oficiales y calcula que aunque en más de la mitad de los hogares (61 %) hay al menos un usuario de teléfono móvil, solo un cuarto de los indios son usuarios activos.

Este fenómeno -alega Mishra- encuentra justificación en la disparidad existente entre los entornos urbanos y rurales.

Pese a todo, la industria india de las telecomunicaciones ofrece empleo de manera directa o indirecta a diez millones de personas, y está previsto que crezca este año un 26 % hasta alcanzar un volumen de unos 75.880 millones de dólares, según datos del sector.

"Conseguir un móvil es muy barato. La gente quiere moverse y estar conectada. Es un sentimiento de identidad", argumenta una fuente de la Autoridad Reguladora de Telecomunicaciones (TRAI). La sede de la TRAI, un imponente edificio de más de 20 plantas en el corazón capitalino, refleja el poder que tiene esta industria.

Lejos de allí, en un barrio de clase media, se levanta el establecimiento de Paranjit Singh, una pequeña tienda de recargas de móviles por la que cada día se pasan unas 400 personas.

Entre los visitantes figuran jóvenes que quieren hablar con sus amigos o furtivamente con sus parejas, amas de casa y, sobre todo, trabajadores emigrantes que recargan de media y con frecuencia unas 40 rupias (80 centavos de dólar) para conversar con sus familias.

"El negocio despuntó realmente cuando hace siete años una compañía comenzó a vender móviles a 500 rupias (10 dólares). Antes costaban diez veces más", recuerda Singh.

En la India, donde la renta per cápita anual supera por poco los mil dólares, el precio marca la diferencia. De allí la reñida competencia en ese sector, donde las quince empresas que proveen servicios de telefonía móvil mantienen continuas ofertas que fijan incluso en media rupia el coste de la llamada por minuto.

Según un estudio elaborado por Juxt en 2011, el 82 % de los 446 millones de aparatos móviles activos en ese momento costaban menos de 3.000 rupias (60 dólares) y el principal segmento de usuarios (40 %) era la clase con menos ingresos.

Solo así se entiende que marcas tan posicionadas en Occidente como iPhone o Blackberry no lleguen a un 1 % de cuota en un mercado en el que apenas un quinto de los móviles utilizados disponen de cámara.

Por eso, el Gobierno se fijó como meta la masificación del celular, lo que implicará una disminución en los costos. "El sector debe desarrollar nuevos modelos económicos, que dependan menos de servicios de voz", advirtió el ministro indio de Telecomunicaciones, Kapil Sibal, que apostó por la gratuidad del servicio "a largo plazo".

Por su parte, las compañías ven una oportunidad de oro en un posible traslado de muchos usuarios hacia los teléfonos inteligentes, hoy en día relativamente costosos y utilizados por una reducida minoría en ese país (menos de 100 millones de indios) pero que podrían cuadruplicarse en tres años, según algunos pronósticos.

"Si los precios bajan, está claro que(los 'smartphones' despegarán", dice convencido Mishra, el portavoz de la consultora.