La información en internet se convertirá en conocimiento clasificado

Se acabarán las búsquedas en internet que devuelven 70.000 resultados inútiles, los anchos de banda estrechos, la conexión limitada al computador y al móvil. Desaparecerán con la generación Web 3.0. Si la actual Web 2.0 se caracteriza por el auge de las redes sociales, el siguiente paso es alcanzar una internet inteligente, presente en cualquier lugar, que conozca a la persona y se adapte a ella. No hay fecha de entrada y cada investigador tiene su propia visión sobre el futuro de la red, pero coinciden en estos aspectos. Según Tim Berners-Lee, creador de la World Wide Web, la revolución llegará con la Web semántica, que también se incluiría dentro de la Web 3.0. Se trata de convertir la información en conocimiento, ordenar y clasificar los contenidos para que los computadores sean capaces de interpretarlos y tomar decisiones a través del Inteligencia artiuce de datos. Se están desarrollando tecnologías que etiqueten la información con nombres comprensibles entre los dispositivos y programas informáticos. “Hay teorías que defienden que la Web semántica es un nuevo nombre para la inteligencia artificial”, explica Mari Carmen Marcos, profesora de Documentación de la Universitat Pompeu Fabra que estudia la Web semántica. Internet no pensará en términos humanos, pero será capaz de establecer relaciones y resolver casos, porque los datos estarán bien ordenados, señala Iván Herman, director de la Actividad de Web Semántica del W3C –el consorcio de estándares de internet que dirige Berners-Lee–. Por ejemplo, si una persona prepara una cena y no tiene ni idea de vinos, le podrá preguntar a su “agente inteligente” en internet –un buscador interactivo, como un secretario virtual– con cuál podría acompañar el plato que prepara. El agente le dará la respuesta correcta, porque conocerá los gustos del usuario y los de su acompañante, habrá podido acceder a una información que clasifica los vinos en función de la cosecha y de los alimentos con que se relacionan bien. Para eso, toda la información debe estar en internet y almacenada de forma correcta. Ya existen compañías que la utilizan, aunque no de forma comercial. Yahoo es una de ellas y de hecho los buscadores de internet se encuentran entre los sectores más interesados en esta tecnología, afirma Ricardo Baeza, vicepresidente de Yahoo Research Europa y Latinoamérica. Se supone que sus búsquedas serán mucho más eficientes y acertadas cuando la Web semántica esté desarrollada. La Nasa ha creado algunas aplicaciones de este tipo y el Consejo General del Poder Judicial ideó una herramienta para ayudar a los jueces basada en la Web semántica. Alcanzar la red del conocimiento no será fácil. Además de la dificultad de etiquetar toda la información y conseguir tecnologías que lo hagan posible, habría que resolver el tema de los estándares, el lenguaje que se utiliza para nombrar a cada cosa. Esto podría desembocar en guerras empresariales y hacer que internet se fragmente. Por eso, antes que la Web semántica, llegarán otros avances que también se incluyen dentro de la Web 3.0, asegura Iñigo Asiain, mánager de marketing de Onlines Services Group de Microsoft Ibérica. El computador dejará de ser la plataforma principal para conectarse y cualquier aparato –desde electrodomésticos o coches hasta reproductores de mp3– formará parte de la red. Además, todas las aplicaciones serán compatibles –por ejemplo, los usuarios de diferentes redes sociales como MySpace o Facebook se podrán comunicar entre sí, algo que ahora es imposible– y se crearán pequeñas redes que compartirán información en función de los intereses de cada persona. Microsoft también trabaja en el buzón unificado, una aplicación que permita manejar como una sola todas las cuentas de correo, las llamadas de teléfono, etcétera. La geolocalización es otro de los frentes abiertos de varias empresas. Aparatos que le dicen a uno dónde están sus familiares y amigos con un solo clic. Y que además le tienen controlado. Cada vez más datos, más internautas y más tráfico de información que necesitarán procesadores más potentes y mayor ancho de banda. El futuro de internet precisa un cambio en la infraestructura, y un ejemplo de cómo podría ser esta en el GRID. Se trata de una tecnología que permite repartir el volumen ingente de datos del Large Hadron Collider (LHC), el acelerador de partículas más grande del mundo, que entrará en servicio este año en el Laboratorio Europeo para la Física de Partículas (CERN), en Suiza. Los 10.000 científicos que utilizan el GRID pueden acceder a él desde cualquier lugar del mundo. En él se definen grupos de usuarios con intereses comunes que comparten recursos y se alcanzan velocidades de conexión de hasta 10 gigas por segundo, informa Manuel Delfino, director del Port d’Información Científica de la Universitat Autònoma, que alberga uno de los nodos del GRID. Su uso está restringido a la comunidad científica, pero Delfino cree que parte de esta tecnología llegará al gran mercado a corto plazo, como ocurrió con la propia internet hace 20 años, cuando el mundo se sorprendió. Maité Gutiérrez Especial La Vanguardia

 

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