La iniciativa que premia los mejores proyectos de tecnología en los colegios

El programa Soluciones para el Futuro reconoce el talento y el ingenio de estudiantes de todo el país para solucionar, a partir de la ciencia, problemas de sus comunidades.

La entrega de los premios se realizó esta semana en el Planetario Distrital, en Bogotá.
La entrega de los premios se realizó esta semana en el Planetario Distrital, en Bogotá.Cortesía - Samsung

Primero vienen las preguntas. “En mi escuela hace mucho calor y es difícil estudiar. No hay dinero para un aire acondicionado. ¿Qué hacemos?”. “¿Por qué la gente no siembra cuando tiene tierra? ¿Por qué prefiere comprar en el mercado?”. “¿Cómo podemos ayudar a controlar el zancudo que transmite el zika y el chikunguña?”.

Los diseñadores y desarrolladores de esta historia son niños y jóvenes que en varios casos vienen de algunas de las regiones más apartadas de Colombia. Su mérito no es vivir lejos de las ciudades, sino enfrentar problemas diarios que hablan de carencias, con una dosis elocuente y amplia de recursividad. En nombre de la ciencia, claro, pero con la gana de contribuir a la tarea de facilitarse la vida con poco. 

Antes de las soluciones hay un proceso en el que se proponen ideas, se investigan, se desechan, se reformulan, se adaptan, se desechan de nuevo. Normal. “Duramos meses investigando cómo podíamos fabricar un aire acondicionado barato. Las primeras soluciones no funcionaron y eran complicadas. Al final vimos que en Francia, en la región de Provenza, utilizan un método que aprovecha la diferencia de temperatura entre el aire y la tierra, y por ahí nos fuimos”.

Luis Emilio Patarroyo acompañó a un grupo de jóvenes que decidieron llamarse Los Enérgicos con un proyecto que, mediante una batería de tubos, succiona el aire caliente de una habitación, lo lleva a una profundidad de casi tres metros, donde se enfría, y es expulsado de nuevo al ambiente con una diferencia de temperatura que puede ser de entre 10 y 12 grados centígrados. Aire acondicionado barato, sin mayores necesidades de mantenimiento y sin los pasivos ambientales de una máquina. Los Enérgicos estudian en Tauramena (Casanare), en salones que pueden alcanzar los 30 grados centígrados. Se entiende el asunto. (Lea "Un desafío humano y de ingeniería")

Como también se entiende el enfoque de Motidrón, un proyecto de estudiantes del colegio Julio Pérez Ferrero, en Cúcuta. ¿A quién le ha dado zika o chikunguña? En el grupo se levantan un par de manos. “A mí me dio dengue”, dice otro más. Queda claro que su pelea es con el Aedes aegypti, el mosquito que transporta estos tres virus y que ha puesto en jaque a los sistemas de salud de medio planeta.

La idea de estos jóvenes es monitorear con un dron las zonas en donde se puede concentrar el insecto y transmitir esta información a una aplicación para que autoridades y ciudadanos concentren sus acciones en los lugares donde sí sirve.

Ambas iniciativas son dos de las ganadoras de Soluciones para el Futuro, una iniciativa de Samsung en alianza con Colciencias y que busca reconocer proyectos innovadores en colegios. El concurso se ha realizado desde 2013 en 17 países, con la participación de más de 200.000 estudiantes.

Para esta versión en Colombia, se inscribieron 2.335 estudiantes de 402 municipios en 28 departamentos. El concurso se divide en dos grandes categorías, infantil y juvenil, que agrupan niños y jóvenes entre tercero de primaria y noveno de bachillerato. Este año se presentaron 89 trabajos para la primera categoría y 378 para la segunda.

Una de las cifras más interesantes de los premios es que más del 70 % de la participación proviene de lugares que no son ciudades principales, las cuales usualmente agrupan las ventajas más obvias y tangibles en eso que llaman la revolución digital y que en el ámbito educativo muchas veces puede quedarse en repartir computadores y tabletas.

Pero, lejos de programar o soldar piezas en una tarjeta madre, uno de los beneficios más inmediatos de este tipo de iniciativas es que enseña a pensar en más de uno, en varios. “Queríamos saber por qué la gente no cultiva cuando incluso tiene tierra. Entonces les preguntamos a los abuelos cómo se alimentaban y descubrimos que ellos comían mejor y así empezamos a pensar en una huerta orgánica”.

Los integrantes del grupo Semillero de Investigación construyeron huertas con productos orgánicos y técnicas tradicionales de agricultura. Fueron los ganadores de la categoría infantil. O sea, son niños de primaria que lograron meter a sus papás en un proyecto colectivo de autoabastecimiento. Y esto puede resultar importante, acaso vital, cuando se vive en El Tambo (Cauca) y la temporada de cosecha de café no resulta buena. Pero también tiene valor en la medida en que forma comunidad entre educadores, estudiantes y padres. Por cierto, para la ceremonia de entrega de los premios, en el Planetario Distrital de Bogotá, los papás recorrieron 12 horas en moto desde su municipio.

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