La larga caída del buzón de voz

Los servicios de mensajería instantánea en telefonía móvil reemplazaron esta herramienta. Sin embargo, estos mismos han comenzado a popularizar el uso de mensajes hablados.

El buzón de voz parece muerto. Larga vida a… Bueno, casi a cualquier otra forma de comunicación moderna que ha desbancado un elemento que, aunque persiste, está más anclado a un pasado acaso lejano y remoto que al presente.

JP Morgan, una de las compañías más grandes en el sector financiero global, aseguró en un informe reciente que más del 60% de su fuerza de trabajo prescindió voluntariamente del buzón de voz para sus teléfonos corporativos. El cambio le ahorrará al banco por lo menos US$3,2 millones al año. Una jugada similar fue implementada por Coca-Cola en diciembre del año pasado, cuando anunció que suspendería parte de este servicio en sus oficinas centrales y con esto podría llegar a ahorrarse cerca de US$100 mil por año. Aunque esta reducción de costos no parece realmente significativa dado el tamaño de la empresa, lo que sí resulta interesante es que sólo el 6% de los empleados de este lugar pidieron continuar con esta herramienta en sus líneas fijas por considerarla vital para sus funciones.

Ahora, el desuso del buzón de voz no significa su inminente desaparición. La muerte de esta herramienta ha sido diagnosticada desde hace varios años y el resultado apenas ha sido una especie de larga agonía en la que esta tecnología ha logrado sobrevivir en una frontera muy tenue en la que se juega su utilidad entre las masas o su transformación definitiva.

Esta muerte parcial, si la contradicción de términos es posible, se dio paralelamente al crecimiento de otras formas de comunicación con interfaces más claras y confiables. Pocas cosas más ineficientes que el método de revisión de un buzón en el que el mensaje importante se encuentra sepultado debajo de otros 10 u 11. Sí, el iPhone de Apple introdujo una forma de ver gráficamente cada mensaje, pero esta función, al menos en Colombia, parece que sólo continúa disponible para los usuarios de algunos operadores de telefonía celular.

Más allá de los problemas de interfaz, que ya de por sí son considerables, otras herramientas probaron ser más veloces e inmediatas, pero también más resistentes al paso del tiempo: en últimas, los mensajes de voz no son una forma del todo efectiva de guardar información, pues, principalmente, no tienen funciones de búsqueda. ¿Cómo buscar o almacenar para su uso posterior un dato vital dejado en un mensaje de voz? Anotarlo en un papel sería una de las primeras opciones, quizá. Posible, pero, entonces, ¿no sería más efectivo haberlo transmitido en un mensaje de texto, por ejemplo?

El declive en el uso del buzón de voz también estaría relacionado con la adopción masiva de la telefonía celular, que casi simultáneamente se ha dado con una caída en la utilización de líneas fijas a las que se les podía sumar un contestador automático. Para finales de 2014, el Ministerio de Comunicaciones reportó que el número de líneas en telefonía móvil superó los 55 millones de abonados en el país. La firma de investigación de mercados eMarketer aseguró que el año pasado la cantidad de usuarios de teléfonos inteligentes creció 23% y llegó a 14,4 millones. Al mismo tiempo, se estima que el país acabó 2014 con poco más de 15 millones de usuarios con líneas de telefonía fija.

El auge de la mensajería instantánea ha engendrado todo un nuevo segmento de usuarios, y de mercado, en el que el texto es el rey. No por nada, aplicaciones como Whastapp y Snapchat, por mencionar sólo dos opciones, han tenido el éxito comercial y la adopción que tienen: la primera empresa fue adquirida por Facebook por US$19 mil millones y hoy tiene más de 700 millones de usuarios, mientras que la segunda tiene una valuación actual que podría llegar a US$15 mil millones y estuvo a únto de ser comprada, también por Facebook, por cerca de US$3 mil millones, negocio que al final no se concretó.

Pero por las venas de estas aplicaciones, que muchos consideran la entrada a la monetización en forma de las plataformas móviles, no sólo corre texto. También hay emoji y emoticones (son diferentes) y, curiosamente, mensajes de voz. Esta última función crece en uso en un mundo en el que cada vez hay menos tiempo para todo, incluso para teclear; es ampliamente utilizada en China, por ejemplo, a través de plataformas como WeChat, entre varias otras.

Esta historia quizá permite entender que la tecnología es un asunto acaso momentáneo, incluso caprichoso: casi todo en este sector está atado a las circunstancias y los contextos en los que se usan servicios y dispositivos, factores que determinan la adopción y la muerte de aplicaciones y formas de comunicación, en este caso. La mensajería instantánea (junto con el correo electrónico) ha enterrado al buzón de mensajes, pero al mismo tiempo ha popularizado el uso de mensajes de voz. Extrañezas de un mundo con demasiada prisa como para escribir.

En cifras

  • 65 por ciento de los empleados de JP Morgan renunció voluntariamente al servicio de buzón de voz.
  • 3,2 millones de dólares se ahorrará anualmente la empresa con
  • esta acción.
  • 550 millones de usuarios tiene WeChat, una aplicación de mensajería instantánea en China que ha popularizado el uso de mensajes de voz en este país.
  • Herramientas como Google Voice ofrecen servicios como la transcripción de mensajes de voz a texto.

 

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