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Las Ciberaventuras de Nala: el libro que enseña a los niños a usar internet de forma segura

‘Las Ciberaventuras de Nala’ es un libro que quiere enseñar a los más pequeños sobre internet, sus peligros y cuándo y dónde poner un límite.

Daniel Montoya Ardila

25 de julio de 2026 - 09:00 a. m.
‘Las Ciberaventuras de Nala’, de Ingrid Andrea García Beltrán, no solo es un libro que quiere enseñar a los más pequeños sobre internet, sino una expresión del alma de su autora. Sus anhelos sociales, pero también personales que le han marcado la vida.
Foto: Pexels
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Cuando Andrea García era una niña, no podía dejar de ver la película de ‘Tarzan’. Le parecía increíble cómo un hombre con taparrabo se podía mecer de liana en liana en medio de la selva para tener aventuras, pasar tiempo con sus amigos y proteger y acompañar a su madre, que, aunque de una raza diferente, nunca lo pudo ver con unos ojos diferentes a los del amor.

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Ya de adulta, algo parecido le pasó a esta abogada, quien luego de pasar por el mundo del espectáculo a una corta edad, cambió los sets de grabación por la medición de riesgos e hizo una vida en Londres trabajando para una aseguradora. En medio de su profesión, otro largometraje de Disney se le atravesó en su camino: ‘El Rey León’. Este fue el último filme que vio con su madre antes de que ella falleciera. Sin saberlo, uno de los personajes de esta cinta, Nala, sería uno de los detonantes para darle forma al proyecto con el que hoy quiere dejar su huella en el mundo y una muestra de resiliencia personal.

Así como lo plantea y sugiere sutilmente la nueva película de la casa del ratón ‘Toy Story 5’, Andrea quiere con su libro ‘Las Ciberaventuras de Nala’ darles a los niños del mundo una herramienta para aprender sobre internet. “No pude ser mamá después de muchos intentos y quise, entre muchas otras cosas, canalizar ese deseo a través de un libro que ayudó a minimizar los riesgos que corren los niños a través de una pantalla”.

De acuerdo con cifras de UNICEF y International Telecommunication Union, cerca del 80% de la población mundial menor de 18 años hace uso de internet con frecuencia. En Colombia, según información del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y del Ministerio TIC, se puede estimar que el 85% de los menores en el país tienen acceso regular a internet. Estos números representan un reto enorme, no solo en materia jurídica y tecnológica, sino también social para evitar que este ciberespacio siga siendo “una red criminal que cada día gana más fuerza apoyada en las nuevas herramientas tecnológicas”, como lo expone Andrea García Beltrán.

Comenzando desde el dispositivo de entrada para la mayoría de los niños y niñas, el teléfono móvil, el libro entrega a sus lectores, sean hijos o padres, consejos para hacer de las plataformas un lugar más sano. Todo esto a través de una historia que presenta a Nala, una mona con acceso a internet en medio de la selva. En ese contexto también es posible eliminar, bloquear, no hablar con desconocidos y no compartir información personal como tips para que los niños blinden su experiencia cibernética.

Incluso en las últimas páginas del libro, la autora comparte señales de alarma que cuidadores y menores deben identificar y advertir con agilidad y pertinencia. El ciberacoso, la pornografía infantil y la suplantación con IA (inteligencia artificial) son solo algunas de las banderas rojas (red flags) que con facilidad y frecuencia aparecen en internet, especialmente para los más pequeños. La ciberextorsión y el phishing (robo de datos) son otras de las alarmas que pueden aparecer por el camino virtual de un niño o una niña.

Para ella, la educación para el uso de internet no solo debe ocupar un espacio en las conversaciones familiares. También debe ser una parte importante en los programas académicos de los colegios, especialmente desde la primaria. Es en este punto de la vida en el que se les puede convencer a los niños y niñas de que internet es un mundo tan grande de posibilidades como de amenazas. Prepararlos para que, en su preadolescencia, adolescencia e incluso adultez, puedan tomar decisiones digitales mejor informadas. No solo porque haya impedimentos legales o tecnológicos que les pongan límites, sino porque ellos mismos puedan ponérselos.

En 2025, Australia fue noticia por poner en vigor una ley que obliga a todas las redes sociales a impedir que menores de 16 años tengan una cuenta activa. Aunque esta reforma pone el foco en las empresas de tecnología y su responsabilidad de cuidar la integridad física y mental de los menores, algunos casos han demostrado que la restricción no ha detenido el uso de redes sociales para los menores de 16 años. Y más allá de las falencias que puedan o no tener los sistemas de verificación de edad, realmente el centro del debate debería ser por qué los menores insisten en usar este tipo de plataformas a esa edad. No solo porque en buena medida están hechas para atraer específicamente a esa clase de público, sino también porque nunca fueron educados para detenerse un segundo a analizar las amenazas que implica estar en internet.

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“Si no hay una educación y una higiene digital, el uso indiscriminado de las redes sociales puede tener un impacto psicológico enorme. Por eso sueño con que este libro se convierta en pensum educativo a nivel nacional, no solo aquí, sino en otros países. También espero que pueda llegar al mundo del espectáculo en forma de serie de televisión”. Esa es la forma en que Andrea se imagina darle la vuelta al círculo y, un día, volver al punto en el que su historia personal comenzó. Ya no como una niña, sino como una mujer que quiso convertir sus cicatrices en alas y su historia en una que inspiró a otros a hacer sus propios proyectos para que tengan el mismo impacto en el mundo.

“Este libro, aparte de ser un proyecto familiar porque he contado con el apoyo de muchos de mis allegados, ha sido una forma muy creativa de unir muchas facetas de mi vida. No solo para dejárselo a los niños de Colombia y del mundo, sino también para tal vez llevar un proceso interno de duelo que en medio de la escritura de estas páginas se hizo menos pesado”.

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Por Daniel Montoya Ardila

Periodista de la Universidad Externado de Colombia apasionado por los deportes, especialmente el fútbol. Tiene diplomado en táctica y estrategia en fútbol.@27DanielMontoyadmontoya@elespectador.com

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