Los gigantes de internet, los derechos televisivos y la revolución que se avecina

Los derechos televisivos de la Premier League, que ya generan sumas millonarias, podrían aumentar con la llegada de nuevos actores como Amazon y Facebook, y sus poderosas chequeras. El mundo de las retransmisiones deportivas está a punto de vivir una gran revolución.

Pixabay

Por el momento, los grupos Sky y British Telecom (BT) desembolsaron antes de la temporada 2016-17 más de 5.600 millones de euros para obtener los derechos de difusión de los partidos del campeonato más prestigioso del mundo por tres años.

Los nuevos actores, entre ellos Amazon, Facebook, Twitter o Google, todavía no han anunciado sus planes antes de la próxima renegociación de los derechos, pero sus intenciones parecen claras.

Ed Woodward, vicepresidente ejecutivo del Manchester United, es consciente de los grandes cambios que se avecinan. Recientemente recordó que los nuevos actores habían mostrado cierto interés por la Premier League, pero también por la Liga de Campeones y por la Europa League.

 

'Sacudir las cosas'

 

Y las cadenas de televisión tradicionales tienen razones para preocuparse vista la capacidad económica de estos gigantes: Amazon está valorizada en 474.000 millones de euros y Facebook tiene un valor de 440.000 millones. A su lado Sky (19.500 millones) y BT (29.700 millones) se quedan en nada.

"El mercado de los derechos de retransmisión está cambiando para siempre en los deportes: Las plataformas como Amazon o Facebook quieren sacudir las cosas", señala Giles Morgan, antiguo director encargado del patrocinio de la banca HSBC, y actualmente consejero internacional en patrocinio.

"El deporte es algo que se consume en directo, es lo que le hace tan preciado, es una ocasión para que las marcas lleguen a los espectadores de manera específica", añade.

Amazon está ya posicionado en el tenis y ha batido a Sky en Gran Bretaña por los derechos del circuito masculino ATP entre 2019 y 2023, así como para el US Open.

El gigante del comercio en línea también pagó más de 40 millones de euros por ofrecer 10 partidos de la liga de fútbol americano (NFL) en Estados Unidos.  

Y Sky y BT han visto con horror cómo Amazon alcanzó el pasado mes un lucrativo acuerdo con el Manchester City para grabar una serie de documentales sobre el actual líder de la Premier League.

Facebook también ha mostrado sus ambiciones ofreciendo más de 500 millones de dólares por los derechos del campeonato indio, aunque finalmente fue batido por el grupo Star India. 

La famosa red social también retransmitió en 'streaming' el año pasado el partido entre Manchester United y Everton, los dos equipos de Wayne Rooney, primer duelo del campeonato inglés ofrecido en directo por la empresa de Mark Zuckerberg.

 

Cambio de costumbres

 

"Claramente; Amazon, Facebook, Google... Estos nuevos actores empiezan a estar interesados en el deporte como lo hicieron las cadenas de cable hace 20 años", constató Michael Payne, antiguo director de marketing y de derechos de retransmisión del Comité Olímpico Internacional (COI).

Tim Bridge, consultor para el gabinete Deloitte, está de acuerdo: "Es solo una cuestión de tiempo antes de ver a estos gigantes de internet invertir, especialmente con los cambios en las costumbres a la hora de visionar por parte de los aficionados, que utilizan cada vez más los teléfonos móviles".

Pero las cadenas tradicionales no abandonarán los derechos del fútbol sin batirse, aunque los analistas estiman que por ejemplo Sky podría tener cerca de 700 millones de euros suplementarios a poner sobre la mesa cada temporada para conservar los derechos que posee actualmente.

"No hay duda de que la Premier League escuchará con interés lo que ellos (Amazon, Facebook y los otros) pueden aportar, pero se asegurará de que un cambio de compañero en las retransmisiones sea juicioso en el plan estratégico", subraya Tim Bridge.

"Hay bastantes casos en los que los propietarios de los derechos se han llevado el dinero pero sin interesarse por el producto final ofrecido a los hinchas", añade.