Los robots que están cambiando el cuidado en salud para los niños

Curiosos y divertidos humanoides ayudan en las terapias de recuperación para problemas motrices en menores, procesos que suelen ser largos y difíciles.

El robot NAO.Flickr - Horia Pernea

La robótica humanoide, cada vez más desarrollada tecnológicamente, se vislumbra como eficaz herramienta terapéutica y así lo demuestran ya simpáticos robots de dos piernas como NAO, galardonado dentro de un proyecto de rehabilitación por su capacidad para motivar a niños con problemas motrices. (Lea "Presentan primer exoesqueleto infantil para atrofia muscular espinal")

Este robot forma parte de una herramienta terapéutica, en el marco del proyecto "Nao Therapist", para rehabilitación infantil con robots, impulsado por dos jóvenes investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), que ha sido premiado dentro del programa Yuzz, que dirige el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE). (Vea "Estos amigables robots aspiran a simplificar la vida del usuario")

La robótica de servicio, dirigida a convivir con el hombre fuera de espacios limitados y, por tanto, con menos barreras físicas como el industrial, es una de las áreas tecnológicas de mayor proyección de crecimiento en países desarrollados. (Lea "Un desafío humano y de ingeniería")

Realidades como el progresivo envejecimiento poblacional obligarán previsiblemente a recurrir a este tipo de tecnología para complementar el incremento de labores de atención y cuidado de las personas mayores, según los expertos.

Se trata además de un área con gran proyección en términos económicos. Todo apunta a que el valor de mercado de la tecnología robótica se cuadruplicará en unos cinco años, y pasará de los aproximadamente US$22.000 millones de hoy en día a más de US$88.000 millones.

Los investigadores José Carlos González y José Carlos Pulido, responsables de Nao Therapist, explicaron que el robot utilizado en este proyecto dispone de un sistema de inteligencia artificial que le permite interactuar de forma autónoma con el niño, para animarlo a hacer correctamente los ejercicios de rehabilitación.

Este robot parlanchín, de poco más de medio metro de altura, y gran versatilidad de movimientos, está equipado con un sensor de imágenes 3D y, además de explicar al pequeño cómo trabajar para recuperar movilidad, le enseña de forma divertida cómo corregirse cuando no hace las cosas bien.

"La motivación que provoca el robot en los niños es una de las claves del éxito", explicó González. Con métodos convencionales este tipo de terapias suelen resultar tediosas no sólo para el pequeño sino también para el terapeuta, en buena parte debido a su extensión.

El robot NAO es muy ingenioso, e incluso recompensa con gratas sorpresas al pequeño cuando se lo merece, por ejemplo, con un inesperado baile u otra espectacular actuación, y por ahora, se ha probado con pacientes del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla).

La herramienta se implementa acompañada de la presencia del terapeuta, quien puede complementar sus tratamientos con los muchos datos recogidos por el robot sobre cómo realiza el niño los ejercicios.

La Universidad Carlos III de Madrid, de la que dependen los investigadores involucrados en este novedoso proyecto, es referente internacional en robótica, gracias a su prestigioso Robotics Lab y el sello de fabricación de varios robots humanoides con dotes sociales desarrollados por sus ingenieros.

Sus creaciones aspiran a prestar todo tipo de servicios sociales: como guías de museos, acompañantes en hoteles, asesores comerciales, etc.

Por ejemplo, Teo es uno de los primeros humanoides bípedos a escala humana en Europa y está siendo entrenado para manejarse como camarero. Más allá del reto de caminar, algo realmente complejo para los robots, este robot de 1,7 metros de altura cuenta con más de 60 sensores y 28 motores o grados de libertad, y está aprendiendo a moverse con una bandeja sin que se le caiga nada.

Por su parte, MiniMaggie, un tierno peluche robotizado, de sólo 30 centímetros de altura, que charla amistosamente y expresa alegría, tristeza e incluso se sonroja, ha empezado a usarse con ancianos para fines terapéuticos en centros de día, como parte de un programa de la UC3M con la Fundación Alzheimer España.

También esta universidad trabaja con HOAP-3, un humanoide de medio metro de altura para demostraciones, y participa en proyectos de robótica para asistencia y rehabilitación tanto en hospitales como en el hogar, con iniciativas como RoboHealth A, RoboHealth-R o RoboAlz.

En el marco del proyecto europeo Monarch, en el que participa esta universidad, robots de tamaño humano, de 1,5 metros de altura, pasean por los pasillos de un hospital oncológico infantil en Lisboa para animar a los pequeños durante su estancia hospitalaria.